¿Qué nos pasa con el coronavirus?

¿Qué nos pasa con el coronavirus?

¿Qué nos pasa con el coronavirus?

Cuando los seres humanos nos enfrentamos a situaciones nuevas necesitamos establecer estrategias nuevas para poder solventarlas y seguir hacia delante.
Y ahora andamos despistados.


Nunca habíamos vivido una pandemia. Eso es lo que nos pasa.

Nunca nos había hecho falta poner tantos recursos nuevos en marcha.

Vivimos en el primer mundo, en la sociedad del bienestar donde existe la calidad de vida. Tenemos todo o casi todo lo que necesitamos fácil y rápidamente.

No estamos acostumbradxs a sentirnos incómodxs o necesitados.
Ante esto, nos sentimos rarxs. Y pensamos cosas como:

¿Qué está pasando? ¿Qué hago? ¿Seré capaz de aguantar esto? ¿Me voy a contagiar? ¿Salgo? ¿No salgo? ¿Me quedaré sin trabajo? ¿Recuperaré mi trabajo? ¿Encontraré trabajo después de esto? ¿Perderé a mis amigxs si no salgo? ¿Cómo voy a ligar? ¿Estaré siendo exageradx? No me gusta esta mierda. Ni el problema ni la solución.


Pero no podemos cambiarlo. No hay nada que tú puedas hacer para que esto sea de otra manera, es como es, y eso nos frustra y nos pilla desentrenadxs.
No estamos acostumbradxs a sentir tanto.
La sociedad de bienestar no nos deja tiempo para eso. Vamos todo el día liadxs haciendo cosas, trabajando, viendo a gente, haciendo ejercicio y atendiendo a la vida online para que no se nos pase nada. ¡Desactualizadx no! Eso nunca. Reinventar y reinventarnos constantemente para no quedarnos atrás.

Y de repente te paran. Tu vida se ralentiza.
Te sientes mal.
Dejas de tener cosas que antes tenías y claramente eso hace que las eches en falta, por eso te puedes sentir triste o rabiosx o agobiadx. O quizá sea porque en el parón han aparecido cosas que hacía tiempo no atendías y ha llegado el momento… y «como que no quiero esto«. Lógico.


Quizá lo que nos pasa es que estamos desentrenadxs en no tener lo que queremos, en que no podamos ir a por lo que queremos, en que nos digan lo que tenemos que hacer, en sentir tanto, en estar quietxs, en no tener planes, en que no haya fiestas, en estar incómodxs.

Pero la falta de entrenamiento no es incompetencia.
Quedarnos pensando que cuando acabe todo esto estaremos bien aunque ahora nos sintamos mal no ayuda a entrenar, eso ayuda a no ir al entrenamiento. Lo que sí ayuda es ir, hacer, aunque sea enfadadx o triste o agobiadx.
Hacer.
¿El qué?

Hazte tú esa pregunta, tienes tiempo, eso ahora sobra. Y cuando tengas la respuesta, hazlo.
No somos tan inútiles como creemos.

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