¿Los reyes magos pueden tener ansiedad?

 

Sí, los reyes magos pueden tener ansiedad.

Si estás leyendo esto y eres un rey mago al que le agobian las compras navideñas tengo una buena noticia:

Podría ser ansiedad.

¿Y eso es una buena noticia?

La ansiedad es uno de los problemas que más se tratan en terapia y la terapia cognitivo conductual ha demostrado científicamente su eficacia poniéndole solución.

Si te agobian las compras navideñas y no es por el dinero sino por la gente, el tumulto, las colas, el calor en las tiendas, las horas dentro del centro comercial, etc. te sugiero que te hagas las siguientes preguntas para distinguir si es momento de buscar un psicólogo y ponerle solución.

 

  1. ¿Te ocurre también cuando estás en un atasco de tráfico, en un transporte público lleno de gente o en un local abarrotado?
  2. ¿Te agobia pensar que te costaría mucho rato salir del lugar donde estás porque estás rodeado de gente?
  3. ¿Te sobra la ropa y tienes las sensación de que hace mucho más calor de lo que parece al ver cómo van de abrigadas las otras personas?
  4. ¿Se te pasa constantemente por la cabeza la idea de irte a casa y volver otro día distinto o a otra hora distinta?
  5. ¿Detestas la sensación de estar cerrado con llave en alguna parte?
  6. ¿Llegas a evitar ir a ciertos sitios o cuando estás en ellos acabas yéndote porque no soportas la sensación?

Si la respuesta a la mayoría de estas preguntas es  entonces puede que estés experimentando ansiedad al salir a comprar los regalos navideños.

 

¿Por qué te ocurre?

Algunas personas tienen miedo a la sensación de que podría ser costoso salir de un sitio o llegar hasta su zona de seguridad (coche, casa, etc.)

Además lo que ocurre inmediatamente después de ese pensamiento es que aparece la ansiedad y que hace que nuestra estancia en el lugar se empiece a volver desagradable.

 

¿Cómo se soluciona?

Como hemos dicho la terapia cognitivo conductual ha demostrado científicamente su eficacia al tratar la ansiedad y eso quiere decir que ir al psicólogo te hará resolver el problema.

Aprender a cambiar esos pensamientos que te hacen sentir así, ser capaz de caminar entre la multitud sin sentirte atrapado y ver cómo tu calidad de vida mejora en todos esos aspectos en los que también experimentas esas sensaciones.

 

 

 

La ansiedad tiene solución

 

Tengo manía a la gente

Tienes manía a la gente, no es fobia social, es más, a ti nunca te ha supuesto un problema relacionarte con la gente, es más bien algo que te está pasando con los años, cada vez te aburre, desespera y genera más pereza la gente en general.

María y Paco salen a pasear a su perro Bob todos los días a las siete y media y pasan un rato con algunxs otrxs vecinxs con perro en el parque más cercano a casa.  

Pero hoy Paco le ha dicho a María que quiere salir más tarde (a las ocho) porque no quiere encontrarse con nadie, ella le ha preguntado si es que ha pasado algo con lxs vecinxs y él le ha respondido «Es que estoy un poco antisocial, me cansa la gente, tengo manía a la gente»

Si te sientes identificadx con estos primeros párrafos sigue leyendo.

 

Relacionarnos con los demás tiene un coste energético. Supone una puesta en marcha de habilidades aprendidas y de recursos cognitivos.

 

Se trata de ser educadxs, amables, sociables, sonrientes, carismáticxs y en fin, unxs perfectxs vecinxs… Y claro, eso no es nada fácil.

 

¿Qué está ocurriendo?

Hoy en día la vida social nos persigue, 24 horas al día todos los días de la semana, tenemos el móvil encima y con él siempre un montón de conversaciones pendientes. Grupos que cuando vamos a leerlos tienen 150 mensajes, personas que nos han hablado durante la jornada laboral hace horas o mientras conducíamos y que han seguido escribiendo y a las que respondemos al llegar a casa cuando estamos agotadxs de todo el día.

La vida social ya no se limita a cómo y cuándo queremos, la vida social nos acompaña a todas partes.

Si preguntaras a la gente que te rodea qué es lo primero que hacen al abrir los ojos por la mañana la gran mayoría diría que meterse en redes sociales, contestar mensajes de anoche o de esta mañana temprano y consultar el correo. Todo eso sin levantarnos de la cama, todo eso es lo primero que nos pasa en el día.

Esto antes era impensable. Antes de las redes sociales y los teléfonos móviles nadie empezaba a trabajar desde la cama, mientras desayuna, en el coche de camino al trabajo y a la hora de comer.

El experimento: Durante el día de mañana cuenta con cuántas personas diferentes hablas desde que te levantas hasta que te acuestas (incluyendo cualquier tipo de comunicación, móvil, correo, etc.)

Además con la edad solemos tener cada vez más y más estresores, cada vez es más difícil mantener el equilibrio emocional y no tener altibajos porque al fin y al cabo a partir de cierta edad (aunque es cada vez más tardía) empiezan los pagos, el alquiler o la hipoteca, lxs hijxs…

El conjunto de estas dos cosas es el caldo de cultivo perfecto para encontrarnos cada vez menos sociales y más ermitañxs.

Estamos cansadxs de los demás y es porque lxs llevamos todo el día en el bolsillo.

¿La solución?

  1. No consultes el teléfono hasta estar levantadx y duchadx. Es decir, puedes hacerlo en el desayuno antes de salir de casa pero no antes y nunca desde la cama.
  2. Permítete el lujo de no contestar a aquello que no te urge, prioriza lo urgente y pospón las conversaciones que no te urgen para cuando realmente te apetezca conversar.
  3. Empieza a llamar más y «whatsappear» menos, porque así tú decides cómo y cuándo hablas con quien te apetece, no hay conversaciones a medias que nunca terminan.
  4. Aparca el móvil a partir de la hora de la cena, descansa de eso y céntrate en ti y/o en lxs tuyxs, en las personas físicas que tienes delante.

Así empezaran a aparecer las ganas de ver a gente, hablar con gente y salir con gente, porque la gente ya no estará en todas partes y a todas horas sino cuando tú decidas.

 

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Asertividad, o cómo decir lo que quiero decir

A veces, en algunas situaciones sociales nos vemos sobrepasadxs o acorraladxs incluso sin saber cómo expresar lo que sentimos o lo que queremos.

La asertividad es la capacidad de trasmitir a lxs demás aquello que necesitamos u opinamos respetando a la vez al oyente. En nuestra clínica en Valencia tratamos este y otros temas similares relacionados con las habilidades sociales y la fobia social.

Para comprender bien qué es la asertividad debemos conocer cuáles son nuestros derechos asertivos y para esto haremos una ampliación del famoso decálogo de Smith.

Decálogo de los derechos asertivos de Smith:

1. Tenemos derecho a juzgar nuestro propio comportamiento, nuestros pensamientos y nuestras emociones, y a tomar la responsabilidad de su iniciación y de sus consecuencias.

La opinión de lxs demás la podemos tener en cuenta pero al final lo más importante es lo que yo pienso. Además hay que diferenciar bien la palabra «responsabilidad» de la palabra «culpabilidad», ser responsable de las consecuencias de nuestros actos no es lo mismo que ser culpable. Culpabilidad lleva implícita una connotación negativa.

2. Tenemos derecho a no dar razones o excusas para justificar nuestro comportamiento.

Es un derecho pero hay que considerar que no hacerlo no resulte agresivo o un problema. Por ejemplo: no justificar nuestro comportamiento ante nuestro jefe en el trabajo nos supondría un problema, o no justificar que hemos llegado tarde a una cita con un amigo puede ser algo «agresivo» o resultar «antipático».

3. Tenemos derecho a juzgar si nos incumbe la responsabilidad de encontrar soluciones para los problemas de otras personas.

Ayudar a lxs demás es algo que nos enriquece y siempre resulta positivo, pero no es una obligación. Tenemos derecho a decidir si queremos o no buscar soluciones para los problemas de lxs otrxs. Por ejemplo: si un amigo me llama porque necesita que alguien le preste su coche mañana para ir al trabajo, y yo no voy a necesitar el coche pero no quiero dejárselo, estoy en mi derecho de no hacerlo sin sentirme culpable por ello.

4. Tenemos derecho a cambiar de parecer.

Siempre y cuando no estemos violando los derechos de las demás personas. Cambiar de opinión no es algo negativo y tampoco algo vergonzoso o de personas «con poca personalidad». A veces la sociedad tiende a evaluar esto como signo de debilidad. Pero no lo es en absoluto.

5. Tenemos derecho a cometer errores y ser responsables por ello.

Equivocarse es normal y debería suponer un problema sólo por las consecuencias que produce a nivel práctico, no a nivel moral.

6. Tenemos derecho a decir «no lo sé».

Estamos en nuestro derecho de manifestar que desconocemos un tema sin sentirnos por eso avergonzadxs.

7. Tenemos derecho a ser independientes de la buena voluntad de los demás antes de enfrentarnos con ellos.

No siempre queremos recibir la ayuda que se nos ofrece. Que alguien trate de ayudarnos no nos obliga a recibir esa ayuda si no la queremos. Rechazar una ayuda respetando a lxs demás y haciéndolo de forma asertiva no debería suponer un problema.

8. Tenemos derecho a tomar decisiones ajenas a la lógica.

Hacer esto como norma puede llevarnos a tener algunos problemas, pero considerando esto, podemos actuar a veces de forma «poco lógica».

9. Tenemos derecho a decir «no lo entiendo».

Esto además facilita que la otra personas se explique de nuevo dándonos así la oportunidad de comprender lo que nos está tratando de explicar.

10. Tenemos derecho a decir «no me importa».

Hay que matizar que esto hay que hacerlo sin ser agresivx con el interlocutor y siempre de forma asertiva.

 

 

Aquí os dejo mi video sobre asertividad.