Tengo miedo a morir

Es algo que las personas nos dicen en terapia, «Tengo miedo a morir»

Estamos en terapia. Es la primera sesión de una chica joven que se sienta frente a mi algo nerviosa. Es la primera vez que acude a un psicólogo pero a pesar de eso se expresa con claridad y me habla de ansiedad, de llanto, de que no disfruta de las cosas.

Hace tiempo que se le ha «metido en la cabeza» la idea de la muerte. Con esa idea que se repite cada vez ha ido notando más y más ansiedad. Dice que antes disfrutaba de las cosas pero que ahora no para de pensar qué pasaría si se muere y a veces tiene la sensación de que está pasando.

 

Algunas personas me han preguntado que si he tenido pensamientos relacionados con quitarme la vida al contarles que estaba con tanta ansiedad y malestar, ¡al contrario! ¡Si lo que me pasa es que tengo miedo a morir!

 

(*Todos los casos que narro en mis artículos son ficticios)

Tengo miedo a morir

La muerte es algo que nos asusta porque como seres racionales nos planteamos qué es lo que vendrá después de eso y la respuesta siempre es incierta. Las personas que tienen una creencia religiosa o espiritual suelen responderse a ello pero muchas veces no están exentas de sentir miedo porque en el fondo es «un lugar» donde nunca han estado.

Pensar en la muerte no es algo descabellado, además muchas veces nos encontramos con ella cuando perdemos a seres queridos o cuando oímos hablar de ella.

¿Cómo se experimenta el miedo a morir?

Existen diversas maneras de llegar a tener miedo a morir. Algunas de ellas no son dañinas para nosotros y otras sí lo son.

  • Cuando algo hace que piense en la muerte. Me angustia un poco pero después me lo quito de la cabeza.
    Esta sería la forma más habitual de pensar en la muerte. Hay algo que desencadena ese pensamiento, aparece cierto malestar cuando la idea nos viene a la cabeza pero conseguimos retirar ese pensamiento y concentrarnos en otra cosa.
  • A veces me da la sensación de que estoy muy enfermo y que voy a morir aunque en realidad no lo estoy.
    Hay personas que experimentan su miedo a morir de esta manera. De una sensación física parte el pensamiento «Tengo X enfermedad», y de ahí una respuesta de ansiedad que a veces llega a mantener a la persona intranquila durante semanas. Esto son pensamientos de tipo hipocondríaco que no son positivos porque fácilmente nos hacen entrar en bucle, además la respuesta de ansiedad muchas veces hace aparecer síntomas que parecen corroborar la «enfermedad» que la persona cree que padece.  Pe. Me duele la cabeza y pienso «Creo que tengo un tumor cerebral», pensar eso me provoca ansiedad y uno de los síntomas es que estoy apático que a la vez parece corroborar el tumor.
  • Ataque de ansiedad.
    Tener un ataque de ansiedad es una de las experiencias más desagradables que definen los pacientes en terapia. Muchos de ellos han experimentado un ataque de ansiedad como consecuencia de una situación nada relacionada con peligro real de muerte pero el miedo a morir aparece cuando uno empieza a notar los síntomas del ataque de ansiedad y los relaciona con otra cosa. Lo más común es pensar «Me está dando un infarto». Tener ese pensamiento además provoca más ansiedad.

  • Pensamientos en bucle sobre la muerte.
    Es decir, cuando aparece el pensamiento sobre la muerte la persona no puede ya dejar de pensar en eso y cada vez entra más en bucle.

 

Si estás experimentando ansiedad con cualquier tipo de pensamiento relacionado con el miedo a morir lo más adecuado es que acudas a un profesional para que evalúe qué hacer al respecto dado que cuanto antes intervengas el problema menos tiempo pasarás sufriendo ansiedad y más rápido llegará el resultado de la terapia.

 

 

Hipocondría

 

Ten cuidado con la lectura de libros de salud. Podrías morir de un error.

Mark Twain

 

Los pensamientos hipocondríacos son unos de los pensamientos de ansiedad que más angustia producen. Se trata de interpretaciones que la persona hace sobre lo que está sintiendo a nivel físico. Pero es un verdadero círculo vicioso dado que muchas veces la propia ansiedad genera dichas dolencias físicas que a la vez hacen aparecer los pensamientos que provocan más ansiedad.

Además a veces aparecen con simplemente oír hablar de determinada enfermedad o conocer el caso de alguien que padece una enfermedad concreta.

 

Imagina esta situación:

Pablo se ha levantado especialmente cansado y con mucho dolor de cabeza, son las 9 de la mañana y está con muchísima ansiedad debatiéndose entre ir a trabajar o ir al hospital porque no deja de pensar en la posibilidad de que ese dolor de cabeza sea un tumor cerebral y que si lo es y no hace nada al respecto eso puede ser fatal. Por otra parte su pareja le ha dicho que seguro que no es nada, que a menudo tiene dolores de cabeza y le ha recordado que cuando fueron al médico el año pasado le dijo que eso era normal cuando uno tiene mucho estrés en el trabajo. Finalmente y tras hablar un largo rato con su pareja sobre el tema se queda más tranquilo y acude a trabajar aunque pasa el día pensando en eso y esperando a ver si el dolor vuelve a aparecer.

 

Esta sería una situación típica de pensamientos de este tipo y también de la forma como suelen reducirse y bajar la ansiedad. Normalmente cuando un pensamiento así aparece uno busca la seguridad de las personas que conoce y en las que confía, que le restan importancia y que hacen que se relaje, incluso en muchas ocasiones recurren a su médico para que les tranquilice pero el problema de eso es que en realidad la persona no está aprendiendo a controlar los pensamientos y depende de otras personas para conseguir tranquilizarse y siempre es a corto plazo porque el pensamiento siempre vuelve.

 

También a veces se da la situación de que las personas de alrededor se cansan y resultan algo agresivas en sus respuestas o bien se ríen de lo que la persona dice. Estas situaciones hacen que se sienta incomprendido/a y poco apoyado/a.

 

Otra forma de buscar la tranquilidad es internet, pero esto suele llevar a más ansiedad porque generalmente escribir en un buscador cualquier sintomatología es exponerse a encontrar cualquier respuesta que ha escrito cualquier persona quizá sin ninguna formación.

 

 

La terapia cognitivo- conductual ha demostrado ser eficaz en el tratamiento de la hipocondría por lo que si estás en esta situación o conoces a alguien en esta situación acudir a un psicólogo cognitivo-conductual es la solución a largo plazo de ese problema que te está produciendo tanta ansiedad.