No sé pedir perdón

No sé pedir perdón

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¿Qué ventajas tiene pedir perdón?

Mucho se habla del perdón y de la importancia de tenerlo en cuenta para concedernos la posibilidad de dejarlo todo en paz y sentirnos mejor, de recordar sin malos rollos y seguir adelante en calma y sin rencores.

¿Y si no sé pedir perdón?

Pero poco se habla de él cuando no se trata de concederlo, sino de pedirlo.
Disculparnos, es otra historia porque el camino es diferente.

Primero siento la culpa, tengo que reconocerla, rebobinar para saber a qué se refiere, identificar qué siento al respecto, hacerme cargo de mi parte, decidir pedir perdón y pedirlo.

Además, parece que perdonar te hace bueno, tiene buena prensa, pero pedir perdón parece que te hace débil, como si nos rebajáramos ante el otro y nos colocáramos en una posición de inferioridad. Pero claramente eso no es cierto, más bien todo lo contrario, te fortalece porque no es fácil.

Esos son aprendizajes viejunos que a veces nos acompañan.

Es importante saber lo que hemos hecho. Llegar ahí a veces lleva un rato, pero si no lo hacemos, pediremos un perdón de cortesía que no vale para nada.

Una vez identificado el qué ve a buscar porqué se ha molestado, porqué se siente como se siente. Es decir, ve a buscar las consecuencias.

Entendido esto, todo es ponerse.

A unxs nos cuesta más que a otrxs y también depende del agravio, del momento y de la relación que mantenga con esa persona. Pero lo que está claro es que hacerlo ayuda a que sepa que nos importa y que no queremos perderla.

Por lo tanto y dicho lo dicho, es importante tener algunas cosas en cuenta para, ya que lo hacemos, aumentar la probabilidad de no quedarnos a medias:

  • Si puede ser, mejor en persona. ¿Me gustaría hablar contigo, te viene bien hoy?
  • No des rodeos y sé clarx reconociendo lo que hiciste y que lo sientes: “Sé que no debí decirte ayer lo que te dije y quiero que sepas que lo siento mucho”.
  • Di como te sientes. Muéstrate con sinceridad, pero sin dramas: ”Me siento muy mal y si pudiera volver atrás no lo diría”.
  • Valida lo que siente la otra persona: “Sé que te ha dolido y lo entiendo”.
  • Si la otra persona quiere decir algo, déjala hablar y no te justifiques: “Es que yo te conté eso en confianza y me lo has soltado sin más”, “Lo sé y tienes toda la razón”…
  • Pide perdón: “Te quiero pedir perdón”.


    Ya está, ya lo has hecho. Si te perdona en el momento perfecto. Si no puede, no insistas, dale tiempo, tampoco es fácil perdonar.

Y ahora no te castigues. No vale para nada y solo conseguirías que la relación con esa persona se vea afectada al estar pendiente todo el tiempo de sus necesidades, no dejando que la relación siga su curso.

Te toca perdonarte a ti.

Escrito por Begoña Peraita

http://www.psicologadevalencia.es

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