La curiosidad

La curiosidad

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La curiosidad es querer saber.

Ser curiosx no suele estar bien visto. Lo asociamos con cotillear o querer saber de las otras personas.

Pero la curiosidad no solo existe en ese plano, y aunque así fuera, no siempre el objetivo está en saber para juzgar, sino también en preguntarnos de manera honesta por qué queremos a esa persona. Por lo tanto, nos interesa saber cómo le va la vida.

También podemos tener curiosidad por saber acerca de personas que admiramos y sobre las que queremos conocer más.

La curiosidad es apertura.

Abrir paso a la novedad, a lo que desconocemos Y cuando algo nuevo aparece, siempre hay un nuevo conocimiento que nos lleva al desarrollo y a la maduración.

Lxs niñxs son curiosxs porque desconocen muchas cosas y porque no se plantean si es adecuado o no preguntar tal o cual cosa.

No van más allá. No tienen miedo a preguntar. La curiosidad anestesia el miedo, pero cuando nos vamos haciendo adultxs, parece que debemos saberlo todo, y a veces, preguntar se hace difícil por miedo a que los demás piensen que esa pregunta es improcedente, o que eso ya deberíamos saberlo…

Estas pueden ser razones muy poderosas para ir acabando con esta gran capacidad que tenemos los seres humanos para progresar, porque sin curiosidad, no hay avance. 

Internet ayuda indudablemente: puedo bichear, navegar, curiosear… sobre lo que quiera, dónde y cuándo quiera. Además, sin tener que preguntar nada a nadie.

El problema vendría si la búsqueda la hacemos por la necesidad de tener que saber de esto o aquello ante el miedo de estar desactualizados, y no realmente por curiosidad. Pero eso es otro tema…

Para desarrollar nuestra curiosidad, ya que podemos entrenarla, podríamos intentar:

  • No dar las cosas las cosas por sentadas y aceptar la duda.
  • Hacer cosas distintas, aunque pienses que no se te dan bien.
  • Preguntar lo que no sabes o no entiendes.
  • Observar el mundo desde el lugar de otra persona. ¿Cómo será su vida? ¿Por qué llevará siempre tal cosa?
  • Acercarte a la gente curiosa, la curiosidad se contagia.
  • Escuchar y observar con atención intentando eliminar el juicio, parece difícil pero no lo es tanto.
  • Darte la oportunidad de hacerlo, merece muchísimo la pena.

Practicar la curiosidad protege tu cerebro porque lo mantiene activo, y esto es garantía de una buena salud mental y, por lo tanto, de una buena vida.

Curioseemos.

Escrito por Begoña Peraita

http://www.psicologadevalencia.es

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