¿Cómo consigo lo que me propongo?

Una pregunta que quizá te has hecho alguna vez, ¿cómo consigo lo que me propongo?

El otro día oí en un programa de radio que solo el 8% de las personas que se proponen algo el día de fin de año acaban llevándolo a cabo. No sé si el dato es muy fiable pero ahí lo tenemos. Así que cuando alguien nos pregunta «¿cómo consigo lo que me propongo?» está, en realidad, hablando de un problema real a la hora de plantearnos propósitos.

Para dar respuesta a esa pregunta vamos a poner como ejemplo los propósitos de año nuevo.

En realidad que alguien consiga algo es más que suficiente, bienvenido sea entonces, el propósito y el año nuevo.

¿Os propusisteis alguna cosa?

Es cierto que en general nos gusta marcar un punto de partida para los cambios en el día de fin de año. Acaba un año y empieza otro y ¿por qué no hacer coincidir con ello mi punto de partida?

Por otra parte, nos ayuda a darnos vía libre esa última noche para hacer todo aquello que queremos dejar de hacer al día siguiente. Es el famosísimo «Mañana empiezo» tan presente en nuestras vidas.

Es como si al día siguiente me despertara con el mismo aspecto pero me hubiera convertido en una superpersona. Y no, eso no va a pasar, al menos de momento. Las superpersonas no existen en la realidad.

Digo esto porque si al día siguiente te sigue apeteciendo fumar, o sigues siendo borde, o sigue apeteciéndote el dulce  o te sorprendes mirando Instagram más tiempo del que querías… y te propusiste dejar de hacer estas cosas, no te preocupes. Esas cosas pasan porque sigues siendo tú. Nada ha cambiado, solo es el día siguiente.

Entonces ¿qué hago? ¿Cómo consigo lo que me propongo?

  • Con esto lo que me gustaría transmitir es que quizá la idea de romper con algo e iniciar algo es decir verlo como un antes y un después puede ayudar pero también puede agobiarnos. La vida es más bien un continuo, un «seguir adelante». Y por eso la idea de no romper sino de continuar mejorando puede hacernos sentir mejor.

La imposición nos aleja, la elección nos acerca.

  • Para cambiar necesito lógicamente tener la voluntad de querer hacerlo y, desde luego, esforzarme en conseguirlo. La fuerza de voluntad no es algo que se tenga o no se tenga sino algo que vamos aprendiendo a entrenar. 
  • Por otro lado tampoco conseguir o no lo que nos proponemos depende solo del esfuerzo que pongamos en ello sino de muchas más cosas. Los seres humanos estamos vivos y por ello a veces nos duele la cabeza o tenemos un examen, queremos ir a ver a un amigo, etc.
    A veces necesitamos reajustar u ordenar de nuevo nuestras prioridades, aunque con ello dejemos de lado alguno de esos propósitos. La vida no se puede controlar. Esto no significa que no tengamos fuerza de voluntad, es decir que no nos hayamos esforzado o no podamos volver a hacerlo como hasta ahora, y que la hayamos fastidiado para siempre. Lo que ha pasado es que nos hemos desviado pero podemos volver a entrar en el camino.

  • Cuidado con las Apps de ayuda “para cumplir mis propósitos”. En ocasiones recurrimos a ellas para que nos ayuden pero a veces nos estresan más. Ellas no sienten porque no tienen emociones ni compromisos ni les pasan cosas. Si te ayudan genial, si no es así, sal. No eres tú, es la aplicación lo que falla. 
  • También es importante que no queramos cambiar muchas cosas a la vez. Si te exiges demasiado acabarás casi con toda seguridad dejándolo todo porque te cansarás y cansadx todo cuesta más. Es ahí cuando encontramos la excusa perfecta para mandarlo todo a donde cada uno quiera y abandonar.
  • Ten en cuenta que lxs demás pueden no ver las cosas igual que tú y no entender o no valorar tu esfuerzo o tu necesidad de cambio. Está bien, tampoco es necesario que lo entiendan.
  • No hace falta que lxs demás lo entiendan pero sí que es importante que lo sepas tú. Encontrar tu «¿por qué?» , tu «¿para qué?» , es importante. Sin eso es difícil encontrar el «¿cómo?» . También hay que tener en cuenta que ese «¿por qué?»  puede ser «porque no hay más remedio». No todas las cosas que decido hacer o dejar de hacer tiene un porqué atractivo o motivante.
  • Tampoco socialmente todas las cosas están igualmente valoradas. Es posible que se te considere un/a crack si dejas de fumar pero no se entienda tanto que decidas ser vegetarianx o dejar de tomarte la cervecita del aperitivo de los domingos.

Seguimos  adelante con reflexión sin excesiva preocupación y sin perder de vista nuestra realidad.

Lo importante es que si has decidido hacer algo diferente en tu vida es porque te has dado cuenta que hay algo que tu puedes hacer.

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Publicado por

Psicóloga de Valencia

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