Nos separamos. ¿Qué hacer en una separación con hijos ?

A veces las relaciones de pareja se terminan.

Ocurre. Es pura vida.

Y a veces tenemos una separación con hijos.

Cuando la relación de pareja ha terminado y no se quiere continuar, hay que sentarse y hablar. A veces es una decisión conjunta y a veces unilateral, pero sea como sea, tras hablar, hay que tomar decisiones, llevarlas a cabo con respeto y comenzar una nueva vida por separado.

Es un proceso psicológicamente difícil.

Hay  muchos pensamientos y emociones en juego. Se echa de menos al otro,  nos echamos de menos también a nosotrxs mismxs como pareja de… se duda, nos cuestionamos, nos sentimos expuestxs y juzgadxs, tenemos miedo de empezar a vivir solxs y mucho más.

Además de todo eso, tenemos que seguir viviendo, hay que seguir trabajando, sacando al perro, estudiando, comiendo visitando a la familia, comprando, yendo a la gasolinera, explicando…

Estamos hablando hasta este momento de una pareja, pero muchas veces también hay hijos. Cuando se comienza una relación, por supuesto, no se piensa que puede llegar a acabar y cuando una pareja decide de manera conjunta, madura y responsable, tener hijxs tampoco es capaz de imaginar que puede llegar el momento en que tenga que afrontar esta situación con ellxs.

No se está preparado para una separación con hijos. A ser padre se aprende siéndolo y a ser hijo también.

¿Separación con hijos o esperamos?

Algunas parejas piensan, cuando sus hijxs son pequeñxs, que lo mejor es esperar. Seguir juntxs, intentar fingir que todo va bien y cuando los niñxs sean mayores, separarse.

Pero ¿hasta qué edad esperar entonces? ¿Eso es posible? ¿Se puede aparentar normalidad durante tanto tiempo y en todas las situaciones?  ¿Se puede hacer creer durante mucho tiempo a los hijxs que se está bien y que no pasa nada? ¿Nos va a pasar factura?

Nosotras contestamos que por muy adultos, y padres/madres afectivxs y preocupadxs por la felicidad y el desarrollo sano de nuestrxs hijxs que se seamos, esto desgasta y no favorece a nadie, ni a los padres/madres ni a los hijxs, aunque la intención sea la mejor del mundo.

Lxs niñxs no son tontxs y se enteran de todo por mucho que se intente disimular, ellxs también te conocen y captan cómo te sientes y cómo te comportas con ellxs.

Además, son perfectamente capaces de entender, que sus padres/madres no van a vivir en la misma casa, pero que no van a dejar de ser sus padres/madres. Que no os vais de su lado, y eso es lo que necesitan saber por encima de todo lo demás, el cambio de casa, no estar todos juntxs…

Es complicado, por supuesto que lo es, es una nueva forma de estar en familia  hay que aprender a ser sus padres/madres por separado, pero es cosa vuestra conseguirlo, ese conflicto no les pertenece a ellxs, no los inculpéis ni les hagáis tener un conflicto de lealtad.  Adiós egoísmo y bienvenida madurez parental. Nuestrxs hijxs no nos pertenecen.

 

¿Cómo lo hacemos?

  • Hablad primero entre vosotrxs, dejando vuestras cosas claras. Después  informaos y decidid los asuntos legales y después pensad qué les vais a decir a vuestrxs hijxs, cuando se lo diréis y cómo.
  • Hablar con ellxs juntxs, tranquilxs, con tiempo y adecuando el lenguaje a la edad de vuestrxs hijxs. Pensad si se lo vais a decir a todos a la vez, si tenéis más de un hijx, o por separado, eso también dependerá del rango de edad que haya entre ellxs. Es muy importante  que entiendan que se les tiene en cuenta en esta etapa de transición familiar, que se les hace participes. Ayudadles a comprender la decisión de la separación y a darse cuenta que siguen estando segurxs aunque tengan que establecer nuevas relaciones con sus padres/madres o incluso cambiar de casa.
  • Escuchadles, posiblemente tengan preguntas que hacer. Si podéis contestarlas, lo hacéis y si no es así, se lo decís abiertamente, por ejemplo: “Eso es cosa nuestra”  “Ahora no sabríamos  que contestar a eso”, “No os preocupéis ahora por eso…”
  • Hablar de conductas y no de sentimientos cuando habléis de las razones de la separación. Por ejemplo: “Vamos a vivir separadxs porque no estamos de acuerdo en algunas cosas que son importantes” en lugar de “No nos queremos igual que antes”
  • Dadles tiempo para asimilarlo. Es posible que se lo imaginaran, incluso a lo mejor lo estaban deseando, para dejar atrás los conflictos y peleas. Pero es posible que no, y que lo interpreten como la pérdida de un hogar seguro y sientan miedo, tristeza o rabia. Incluso que la vuelquen en vosotrxs. Debéis hablar de en qué cosas les va a afectar a ellxs a nivel práctico: Casa, rutinas, mascotas, etc.
  • Puede que aparezcan dificultades en el cole, académicos o con los amigos, falta de apetito, dificultades para dormir o de comportamiento. Dadles tiempo para adaptarse, no tiene por qué convertirse en un problema, estad atentxs pero sin dramatizar. Si se alarga demasiado en el tiempo, y esto depende del carácter del niñx, es bueno consultar con un profesional.
  • Habladles de sentimientos pero no los descarguéis en ellxs. Decidles que vuestro amor por ellxs no ha cambiado, que seguís siendo una familia.
  • Nunca habléis mal el uno del otro delante de vuestrxs hijxs, nunca. Tampoco dejéis que nadie lo haga, ni vuestrxs amigxs, ni vuestra familia, ni siquiera ellxs mismxs.
  •  No habléis mal de sus abuelxs ni de sus tíxs ni de sus primxs delante de ellos y dejad que sigan viéndolos como hasta ahora. Lxs niñxs los necesitan y quizá ahora más de lo habitual, sobre todo a sus abuelxs.
  • No les interrogues sobre tu ex. Perderán la confianza en ti .Si te hablan ellxs de lo que han hecho con el otro, escúchalos, si te lo cuentan es porque es importante para ellxs que lo sepas. Si algo no te gusta, no desautorices al otro. Si lo consideras necesario, llama tú directamente cuando no esté el niñx delante y aclararlo. No utilices a tu hijx para eso, y  ten en cuenta que su forma de funcionar con vuestrx hijx, puede ser distinta a la tuya, pero eso no significa que sea mala.
  • No habléis de asuntos de pensiones o dinero delante de lxs niñxs, no es asunto suyo, es asunto vuestro.

En conclusión, en una separación con hijos…

El desarrollo y mantenimiento de una relación cordial y de calidad entre vosotrxs y con vuestros hijxs, es decir, de afecto, apoyo, comunicación, disciplina,  seguridad, implicación y complementariedad, es posible aunque estéis separadxs y de ella depende la adaptación de estos  a la nueva situación familiar.

 

Existe la posibilidad de ir a terapia para una separación con hijos con la intención de aplicar estas sugerencias genéricas a casos particulares teniendo en cuenta la estructura familiar y el temperamento, carácter y edades de lxs niñxs.

 

 

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Psicología preventiva

La mayoría de veces ocurre que cuando alguien acude a la consulta de un psicólogo es porque ha aparecido o se ha agravado un problema y se ha decidido valientemente a ponerle una solución. Este el concepto que todos tenemos de un psicólogo, a fin de cuentas es un profesional sanitario que se encarga de los problemas emocionales y conductuales.

Pero existe una faceta del psicólogo que la mayoría de las personas no conoce.

IR AL PSICÓLOGO PARA PREVENIR PROBLEMAS

¿Cuáles son las situaciones típicas en las que sería recomendable ir al psicólogo para prevenir un futuro problema?

 

  • Cuando tu vida va a dar un cambio importante y quieres prepararte para ello: Un buen ejemplo de esto es la paternidad/maternidad, es un cambio muy importante que puede suponer una crisis a nivel personal (no sólo hablamos de la “depresión post-parto) y también a nivel de pareja (en el caso de que se tenga un hijo en pareja), pero existen otros ejemplos: antes de trasladarte a vivir con tu pareja, antes de aceptar un trabajo exigente, si vas a divorciarte y quieres hacerlo bien con el menor daño posible (especialmente si hay niños), y como estos ejemplos un largo etc.
  • Cuando vas a enfrentarte a una situación novedosa que puede hacerte sentir inseguro: Una entrevista de trabajo, una oposición…
  • Cuando convives con alguien que tiene un problema emocional o físico: normalmente las personas que cuidan de la persona “enferma” suelen pasar desapercibidas, toda la atención se centra en el otro, naturalmente, pero es muy recomendable que si alguien de tu familia con quien convives (o alguien muy cercano) enferma y prevés que va a ser una situación dura, larga y/o complicada acudas al psicólogo de forma preventiva para mantener la fuerza necesaria para enfrentarla con energía y siendo positivo.
  • Cuando vives sometido a mucho estrés: El trabajo, los hijos, la hipoteca, los pagos… La vida hoy en día es rápida y no da tiempo a plantearse muchas veces cómo está uno y cómo está gestionando todas esas cosas que están es su cabeza. Si tienes una vida muy estresante no es mala idea acudir a terapia aunque sea una vez cada 15 días con tal de “ordenar” los pensamientos en la cabeza, aprender a auto-gestionar el estrés y mimarte un poco.

 

 

 

 

Recuerda, tú eres lo primero, y cómo dice el dicho popular:

 

Más vale prevenir que curar