Psicología preventiva

La mayoría de veces ocurre que cuando alguien acude a la consulta de un psicólogo es porque ha aparecido o se ha agravado un problema y se ha decidido valientemente a ponerle una solución. Este el concepto que todos tenemos de un psicólogo, a fin de cuentas es un profesional sanitario que se encarga de los problemas emocionales y conductuales.

Pero existe una faceta del psicólogo que la mayoría de las personas no conoce.

IR AL PSICÓLOGO PARA PREVENIR PROBLEMAS

¿Cuáles son las situaciones típicas en las que sería recomendable ir al psicólogo para prevenir un futuro problema?

 

  • Cuando tu vida va a dar un cambio importante y quieres prepararte para ello: Un buen ejemplo de esto es la paternidad/maternidad, es un cambio muy importante que puede suponer una crisis a nivel personal (no sólo hablamos de la “depresión post-parto) y también a nivel de pareja (en el caso de que se tenga un hijo en pareja), pero existen otros ejemplos: antes de trasladarte a vivir con tu pareja, antes de aceptar un trabajo exigente, si vas a divorciarte y quieres hacerlo bien con el menor daño posible (especialmente si hay niños), y como estos ejemplos un largo etc.
  • Cuando vas a enfrentarte a una situación novedosa que puede hacerte sentir inseguro: Una entrevista de trabajo, una oposición…
  • Cuando convives con alguien que tiene un problema emocional o físico: normalmente las personas que cuidan de la persona “enferma” suelen pasar desapercibidas, toda la atención se centra en el otro, naturalmente, pero es muy recomendable que si alguien de tu familia con quien convives (o alguien muy cercano) enferma y prevés que va a ser una situación dura, larga y/o complicada acudas al psicólogo de forma preventiva para mantener la fuerza necesaria para enfrentarla con energía y siendo positivo.
  • Cuando vives sometido a mucho estrés: El trabajo, los hijos, la hipoteca, los pagos… La vida hoy en día es rápida y no da tiempo a plantearse muchas veces cómo está uno y cómo está gestionando todas esas cosas que están es su cabeza. Si tienes una vida muy estresante no es mala idea acudir a terapia aunque sea una vez cada 15 días con tal de “ordenar” los pensamientos en la cabeza, aprender a auto-gestionar el estrés y mimarte un poco.

 

 

 

 

Recuerda, tú eres lo primero, y cómo dice el dicho popular:

 

Más vale prevenir que curar

 

 

 

 

 

¿Son interpretables los sueños?

“Tengo un sueño recurrente que me gustaría que interpretaras”

Es una petición que todos los psicólogos oímos alguna vez y que sólo tiene una respuesta correcta: “Los sueños no son objetivamente interpretables”.

Si bien es cierto que algunas corrientes no científicas de la psicología basan parte de su terapia en interpretar el contenido los sueños, esta no deja de ser una interpretación y por lo tanto sigue siendo totalmente subjetiva.

 

Pero es diferente la forma del contenido.

Deducir que porque sueñas con árboles lo que ocurre es que necesitas mejorar tu relación de pareja es algo totalmente subjetivo, es una conclusión que no se deriva de ningún mecanismo científico ni de ninguna prueba objetiva.

Pero sí que es cierto que en tu sueño por ejemplo corres por un bosque perseguido por alguien y nunca paras de correr y de pronto te despiertas con el pulso acelerado, sudando y apretando los dientes tenemos suficientes evidencias como para pensar que cuando te fuiste a dormir probablemente tenías algo de ansiedad y por eso tus pulsaciones se aceleraron. Aún así un buen psicólogo debería primero descartar que existen otras posibles causas físicas como haber tomado un café después de cenar o haber estado haciendo mucho ejercicio físico durante el día.

 

Así pues un psicólogo que trabaja en base a la ciencia (psicólogo cognitiva-conductual) hablará del sueño en su sentido científico.

Si hablamos del sentido científico de los sueños veremos que los sueños  únicamente aparecen durante la fase REM (MOR en castellano: Movimientos Oculares Rápidos). De todo el tiempo en el que estamos dormidos es el momento en que nuestras ondas cerebrales más se parecen a cuando estamos despiertos.

Pero además de la fase REM, durante la noche pasamos cíclicamente por otras 4 etapas No REM en las que no tenemos sueños.

 

Etapa I. ADORMECIMIENTO:  🕓 aproximadamente 5% del total de sueño. Es el momento en el que pasamos de estar en vigilia a estar dormidos.

Etapa II. SUEÑO LIGERO: 🕓  aproximadamente 50% del total. Es en esta etapa donde en ocasiones tenemos esa sensación de que nos precipitamos al vacío, en esta etapa uno puede ser despertado con facilidad.

Etapa III. TRANSICIÓN HACIA EL SUEÑO PROFUNDO: 🕓 dura a penas 2 ó 3 minutos.

Etapa IV. SUEÑO PROFUNDO: aproximadamente 🕓 20% del total. Es el momento en el que se da la recuperación física, lo que diríamos la “sensación de haber descansado durante la noche”. Las ondas cerebrales son más lentas que en las demás fases del sueño y es cuándo más cuesta despertarse.

REM. 🕓 aproximadamente 25% del total. En esta fase las ondas cerebrales, la frecuencia cardiaca, la temperatura corporal, la tensión arterial y el consumo de oxígeno se asemejan más a cuando estamos despiertos pero no reaccionamos físicamente porque tenemos inhibido el tono muscular.

 

Estas 4 fases+ REM forman un ciclo de sueño que se repetirá 4-5 veces a lo largo de la noche. El tiempo que pasamos en cada una varía conforme avanza la noche.  El tiempo que pasamos en sueño REM en concreto va en aumento, por lo que al final de la noche pasamos más tiempo en esta etapa y por lo tanto soñamos más que nada mas acostarnos.

 

Otros artículos escritos por mí que pueden interesarte:

Higiene del sueño. Prevenir el insomnio: http://www.psicologadevalencia.es/prevenir-el-insomnio-higiene-del-sueno/