El peligro de la sobreprotección

¿Por qué caemos en la sobreprotección?

El ser humano, a diferencia de otros mamíferos del reino animal, no es autónomo desde el nacimiento.

Necesitamos que nos alimenten, que nos estimulen y que nos den cariño para poder sobrevivir. Que nos protejan.

Por eso protegemos, porque nos han protegido.

Pero poco a poco de manera básica y natural vamos aprendiendo a caminar, a comer …y en definitiva a hacernos entender, obteniendo así la confianza y seguridad necesarias para nuestro desarrollo vital. Para poder sentirnos bien por quienes somos , por cómo somos y por lo que queremos llegar a ser.

Muchas veces como adultxs, tutorxs o padres/madres tenemos miedo de que nuestrxs niñxs sufran, no sean aceptadxs o no sean felices. Es por ello que, sin casi darnos cuenta, les supervisamos y protegemos en exceso. Eso hace que nos sintamos mejor, «están a salvo» pensamos, pero no es exactamente eso lo que ocurre.

Hay que tener en cuenta no únicamente el peligro de la desprotección sino también el peligro de la sobreprotección.

Esa protección excesiva (o sobreprotección) se traduce por ejemplo en ir por delante resolviéndoles los problemas incluso antes de que aparezcan, en impedir que hagan cosas que pensamos no van a poder hacer para que no se sientan mal, en no dejar que se relacionen con algunxs niñxs que pensamos van a ser una mala influencia, en responder por ellxs o en darles todo lo que quieren.

Algunos ejemplos de sobreprotección:

  • «Ponte la chaqueta que vas a tener frío»
  • «No corras que te vas a caer»
  • «No vayas con esx niñx si te ha cogido las cosas sin permiso, ahora hablo yo su madre /padre y se las pido»
  • «Déjame que vea si has traído todos los libros que eres muy despistadx»
  • «Ven que te arregle la mochila»
  • «No, Paco no va a ir al cumple»
  • «No subas al tobogán que te vas a poner perdidx»
  • «Da igual mamá/papá se quedan contigo, ya iremos al cine otro día si te pones triste si nos vamos»

Y así nosotrxs nos quedamxs tranquilxs. Todo controlado .

Pero el/la niñx traduce:

  • «No me fío de ti»
  • «No eres capaz»
  • «Menos mal que estoy aquí, sin mi no podrías hacerlo solx»
  • «Yo mando»

Por supuesto no hablamos de no apoyar, cuidar y educar a nuestrxs niñxs. Es su derecho y nuestra responsabilidad. Hablamos de intentar hacerlo yendo a su lado, acompañándoles y guiándoles como los referentes y modelos de conducta que somos para ellxs.

Y con amor.

Ni delante, ni encima, ni detrás.

En primer lugar darles la oportunidad de enfrentar las responsabilidades acordes a su edad y en segundo lugar no hacer por ellxs lo que sean capaces de hacer solxs.

Aunque lo hagan más despacio, o no tan bien como nos gustaría o creamos que debieran hacerlo.
Si crees que puede o él/ella te dice que puede, es suficiente. Poco a poco lo hará más deprisa y mejor. Con la práctica. Como nosotrxs. Como todxs.

Dejemos que los niñxs nos ayuden a educarles .

Lxs niñxs :

  • Disfrutan del momento
  • Confían.
  • Valoran a las demás personas por como son, no por sus capacidades, intelectuales, físicas o de cualquier otra índole.
  • No se comparan.
  • No intentan encajar, se muestran como son.
  • Les gusta aprender y agradecen la enseñanza.
  • Comen cuando tiene hambre y paran cuando ya no tienen.
  • Tienden a equilibrar, sienten que los extremos traen problemas.
  • Perciben el mundo a través del juego, del afecto y de las emociones .
  • Miran hacia delante, siempre a la solución.
  • Son curiosxs.
  • Divertidxs.
  • Aceptan a todas las personas, no ven la diferencia.
  • Se expresan, piden lo que quieren.
  • Preguntan si no entienden.
  • No se sienten ridículxs. No tienen vergüenza.
  • Les gustan los animales, se entienden con ellos.
  • Desarrollan la imaginación.
  • No hablan mal de los demás.
  • Hacen cosas que parecen innecesarias porque sí.

La sobreprotección hace que los niñxs :

  • Se sientan insegurxs.
  • Sientan miedo .
  • Muestren exigencia.
  • Se comporten de manera irresponsable.
  • Se consideren incapaces.
  • Sientan vergüenza y se sientan ridículxs .
  • Muestren comportamientos infantiles para su edad.
  • Tengan poca iniciativa.
  • Sean poco pacientes, y se muestren nerviosxs.
  • Se alejen de lxs demás niñxs.

Escuchar, hablar, estar con ellxs y hacerles llegar nuestro amor hará que vayan consiguiendo la seguridad que necesitan para desarrollar plenamente la confianza en si mismxs.

Una confianza necesaria para llegar a gustarse y valorarse como son, y con ello, respetarse siempre, enfrentando la vida con sabiduría.

Aguantemos nuestros miedos y se los evitaremos a ellxs.

Demasiada protección, desprotege, debilita.

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¿Por qué está de moda la ropa sin distinción de género para niñxs?

Cada vez está llegando más a nuestro a país esta maravillosa moda de la ropa sin distinción de género para niñxs. Muchas marcas empiezan a cambiar su manera de exponer la ropa de lxs más pequeñxs dejando de diseñar según el género y sin dividir sus tiendas en sección masculina y femenina.

Vemos a más niños con pelo largo o niñas a las que no les ponen los pendientes al nacer. El mundo se mueve en la no distinción de género por la estética y esto está pasando porque tiene mucho, muchísimo, de positivo.

¿Por qué puede ser bueno utilizar ropa sin distinción de género?

  1. Cada niñx es libre.
    Como no hacemos distinción puede elegir exactamente cómo mostrarse al mundo. Nuestra ropa, peinado, zapatos, etc. son nuestra primera carta de presentación y podemos sentirnxs muy segurxs o muy insegurxs dependiendo de si vamos cómodxs y a gusto con la estética que llevamos. Esto nos pasa desde muy pequeñxs.
    Al no hacer distinción de género con la ropa podemos facilitar que lxs niñxs elijan qué ropa llevar según lo que les guste más o con lo que se sientan más segurxs.
    La distinción de la ropa según el género es algo social y no biológico, de hecho, la propia acción de vestirnos es algo propio del ser humano y que no se da en la naturaleza así que ¿por qué el rosa y las faldas para las niñas y el azul y los pantalones para los niños?
    ¿Sabías que hasta (como mínimo) los dos años de edad tu hijx no distingue si es niño o niña y que implicaciones tiene eso?
    Dado que nacemos sin ese sesgo de género puede que a un niño le guste el rosa como color o a una niña llevar pantalón y no leotardo y zapato. Si dejamos que cada niñx lleve aquello con lo que se siente cómodx y feliz desarrollará una mejor autoestima y probablemente se relacione mucho más con lxs demás porque se siente más segurx. Así también tendrá más habilidades sociales, aceptación social, etc.
  2. La forma en la que nos dirigimos a ellxs.
    Lxs adultxs nos dirigimos de manera diferente a los niños que a las niñas. Es importante fijarnos en esto e intentar cambiarlo porque eso es algo muy negativo para ambos géneros.
    Tenemos una manera diferente de tratarles, el tono de voz cambia, los piropos cambian, etc.
    A un niño le decimos cosas como «qué grande está este niño» «qué fuerte eres» «¿qué tal estás, campeón?» y los gestos son de chocar la mano, revolverle el pelo, la palmada en la espalda. Sin embargo con las niñas somos más dulces y tiernos porque las entendemos más débiles y frágiles… «qué guapa eres» «que niña tan educada» y lo acompañamos con gestos más dulces y más lentos.
    Al no vestir a lxs niñxs (sobretodo de bebés) como pertenecientes a un género concreto estamos evitando esto en el primer contacto de cualquier adultx.
  3. El desarrollo de sus capacidades.
    Imaginemos a una niña a la que le gusta subir a los toboganes más altos, correr y jugar de forma más física porque le divierte más la naturaleza y el juego en equipo como puede ser jugar a pillar o cualquier tipo de deporte.
    Pero la visten de una manera inadecuada para esto porque la visten como típicamente se viste a las niñas (falda, leotardo, zapatos, lazo, etc.).
    ¿Crees que esa niña se podrá a jugar a la pelota o intentar ganar una carrera? La respuesta es «no» dado que únicamente podrá hacerlo si le permitimos escoger qué ropa quiere ponerse. Vestida así es muy probable que no se sienta igual de segura a la hora de hacer aquello que puede hacer y además le apetece.
    Nadie en su sano juicio iría a correr una carrera con zapatos de charol, falda y un lazo.Lo mismo podemos hacer en el caso contrario, imaginemos a un niño que le gusta llevar el pelo largo, porque le gusta hacerse peinados (sabemos y aceptamos esto en los hombres adultos sin ningún tipo de problema) y sin embargo siempre le cortan el pelo porque se supone que los niños llevan el pelo corto. ¿Crees que se sentirá igual de seguro a la hora de relacionarse con los demás si se ve feo, o raro a sí mismo?

    Como adultxs siempre nos vestimos y nos peinamos de la manera que nos sentimos mejor para cada ocasión. ¿Por qué no les permitimos esto a lxs niñxs?

¿Por dónde empiezo si quiero cambiar eso en mi vida?

Los pequeños gestos y detalles cambian todo.

  • Cuando veas a una mujer embarazada no pongas el foco de atención en si va a ser niño o niña. Pregúntale por otras cosas como si ya tiene la habitación montada o, todavía mejor, cómo se encuentra ella y qué tal está llevando el embarazo.
  • Cuando veas a un niño o una niña no actúes de la manera que decíamos antes ni hagas gestos más bruscos o suaves según el género, elige cómo quieres dirigirte a lxs niñxs en general y hazlo igual con todxs.
  • No piropees a las niñas por su físico y a los niños por sus capacidades.

 

 

Recuerda: cada pequeño cambio marca una diferencia enorme para esa pequeña personita que tienes delante y que está en un momento de aprendizaje social.

 

 

 

 

 

 

 

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Nos separamos. ¿Qué hacer en una separación con hijos ?

A veces las relaciones de pareja se terminan.

Ocurre. Es pura vida.

Y a veces tenemos una separación con hijos.

Cuando la relación de pareja ha terminado y no se quiere continuar, hay que sentarse y hablar. A veces es una decisión conjunta y a veces unilateral, pero sea como sea, tras hablar, hay que tomar decisiones, llevarlas a cabo con respeto y comenzar una nueva vida por separado.

Es un proceso psicológicamente difícil.

Hay  muchos pensamientos y emociones en juego. Se echa de menos al otro,  nos echamos de menos también a nosotrxs mismxs como pareja de… se duda, nos cuestionamos, nos sentimos expuestxs y juzgadxs, tenemos miedo de empezar a vivir solxs y mucho más.

Además de todo eso, tenemos que seguir viviendo, hay que seguir trabajando, sacando al perro, estudiando, comiendo visitando a la familia, comprando, yendo a la gasolinera, explicando…

Estamos hablando hasta este momento de una pareja, pero muchas veces también hay hijos. Cuando se comienza una relación, por supuesto, no se piensa que puede llegar a acabar y cuando una pareja decide de manera conjunta, madura y responsable, tener hijxs tampoco es capaz de imaginar que puede llegar el momento en que tenga que afrontar esta situación con ellxs.

No se está preparado para una separación con hijos. A ser padre se aprende siéndolo y a ser hijo también.

¿Separación con hijos o esperamos?

Algunas parejas piensan, cuando sus hijxs son pequeñxs, que lo mejor es esperar. Seguir juntxs, intentar fingir que todo va bien y cuando los niñxs sean mayores, separarse.

Pero ¿hasta qué edad esperar entonces? ¿Eso es posible? ¿Se puede aparentar normalidad durante tanto tiempo y en todas las situaciones?  ¿Se puede hacer creer durante mucho tiempo a los hijxs que se está bien y que no pasa nada? ¿Nos va a pasar factura?

Nosotras contestamos que por muy adultos, y padres/madres afectivxs y preocupadxs por la felicidad y el desarrollo sano de nuestrxs hijxs que se seamos, esto desgasta y no favorece a nadie, ni a los padres/madres ni a los hijxs, aunque la intención sea la mejor del mundo.

Lxs niñxs no son tontxs y se enteran de todo por mucho que se intente disimular, ellxs también te conocen y captan cómo te sientes y cómo te comportas con ellxs.

Además, son perfectamente capaces de entender, que sus padres/madres no van a vivir en la misma casa, pero que no van a dejar de ser sus padres/madres. Que no os vais de su lado, y eso es lo que necesitan saber por encima de todo lo demás, el cambio de casa, no estar todos juntxs…

Es complicado, por supuesto que lo es, es una nueva forma de estar en familia  hay que aprender a ser sus padres/madres por separado, pero es cosa vuestra conseguirlo, ese conflicto no les pertenece a ellxs, no los inculpéis ni les hagáis tener un conflicto de lealtad.  Adiós egoísmo y bienvenida madurez parental. Nuestrxs hijxs no nos pertenecen.

 

¿Cómo lo hacemos?

  • Hablad primero entre vosotrxs, dejando vuestras cosas claras. Después  informaos y decidid los asuntos legales y después pensad qué les vais a decir a vuestrxs hijxs, cuando se lo diréis y cómo.
  • Hablar con ellxs juntxs, tranquilxs, con tiempo y adecuando el lenguaje a la edad de vuestrxs hijxs. Pensad si se lo vais a decir a todos a la vez, si tenéis más de un hijx, o por separado, eso también dependerá del rango de edad que haya entre ellxs. Es muy importante  que entiendan que se les tiene en cuenta en esta etapa de transición familiar, que se les hace participes. Ayudadles a comprender la decisión de la separación y a darse cuenta que siguen estando segurxs aunque tengan que establecer nuevas relaciones con sus padres/madres o incluso cambiar de casa.
  • Escuchadles, posiblemente tengan preguntas que hacer. Si podéis contestarlas, lo hacéis y si no es así, se lo decís abiertamente, por ejemplo: «Eso es cosa nuestra»  «Ahora no sabríamos  que contestar a eso», «No os preocupéis ahora por eso…»
  • Hablar de conductas y no de sentimientos cuando habléis de las razones de la separación. Por ejemplo: “Vamos a vivir separadxs porque no estamos de acuerdo en algunas cosas que son importantes” en lugar de «No nos queremos igual que antes»
  • Dadles tiempo para asimilarlo. Es posible que se lo imaginaran, incluso a lo mejor lo estaban deseando, para dejar atrás los conflictos y peleas. Pero es posible que no, y que lo interpreten como la pérdida de un hogar seguro y sientan miedo, tristeza o rabia. Incluso que la vuelquen en vosotrxs. Debéis hablar de en qué cosas les va a afectar a ellxs a nivel práctico: Casa, rutinas, mascotas, etc.
  • Puede que aparezcan dificultades en el cole, académicos o con los amigos, falta de apetito, dificultades para dormir o de comportamiento. Dadles tiempo para adaptarse, no tiene por qué convertirse en un problema, estad atentxs pero sin dramatizar. Si se alarga demasiado en el tiempo, y esto depende del carácter del niñx, es bueno consultar con un profesional.
  • Habladles de sentimientos pero no los descarguéis en ellxs. Decidles que vuestro amor por ellxs no ha cambiado, que seguís siendo una familia.
  • Nunca habléis mal el uno del otro delante de vuestrxs hijxs, nunca. Tampoco dejéis que nadie lo haga, ni vuestrxs amigxs, ni vuestra familia, ni siquiera ellxs mismxs.
  •  No habléis mal de sus abuelxs ni de sus tíxs ni de sus primxs delante de ellos y dejad que sigan viéndolos como hasta ahora. Lxs niñxs los necesitan y quizá ahora más de lo habitual, sobre todo a sus abuelxs.
  • No les interrogues sobre tu ex. Perderán la confianza en ti .Si te hablan ellxs de lo que han hecho con el otro, escúchalos, si te lo cuentan es porque es importante para ellxs que lo sepas. Si algo no te gusta, no desautorices al otro. Si lo consideras necesario, llama tú directamente cuando no esté el niñx delante y aclararlo. No utilices a tu hijx para eso, y  ten en cuenta que su forma de funcionar con vuestrx hijx, puede ser distinta a la tuya, pero eso no significa que sea mala.
  • No habléis de asuntos de pensiones o dinero delante de lxs niñxs, no es asunto suyo, es asunto vuestro.

En conclusión, en una separación con hijos…

El desarrollo y mantenimiento de una relación cordial y de calidad entre vosotrxs y con vuestros hijxs, es decir, de afecto, apoyo, comunicación, disciplina,  seguridad, implicación y complementariedad, es posible aunque estéis separadxs y de ella depende la adaptación de estos  a la nueva situación familiar.

 

Existe la posibilidad de ir a terapia para una separación con hijos con la intención de aplicar estas sugerencias genéricas a casos particulares teniendo en cuenta la estructura familiar y el temperamento, carácter y edades de lxs niñxs.

 

 

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Mi hijo no me cuenta las cosas

 

 

 

Mi hijo no me cuenta las cosas

Como dice el psiquiatra  Luis Rojas Marcos (Sevilla, 1943)

Si quieres conocer a una persona, busca un lugar tranquilo, siéntate cómodamente con ella y, sin prisas, hazle la pregunta clave. “Háblame de ti”. 

A todo el mundo nos gusta que nos escuchen cuando hablamos de nosotros mismos

(“Todo lo que he aprendido” Ed: Espasa)

Mi hijo no me cuenta las cosas

Hemos oído muchas veces esta frase, «Mi hijo no me cuenta las cosas». 

Por ejemplo:

“Llevo todo el fin de semana sin verlo, se ha ido con sus tíos de finde y no me ha contado nada»  

“¿Vuestro hijo os cuenta lo que hace en el colegio?, el mío no me cuenta nada»

Estás son algunas de las situaciones pero pueden haber muchas más

Es cierto que hay niños más habladores que otros, pero sí que podemos intentar conseguir que lo hagan los que no lo son tanto.

Ahí os dejamos algunas claves:

  • Dale tiempo. Cuando el niño llega a casa, nada más abrir la puerta no es el mejor momento para preguntar. Aunque nosotros queramos saber que ha hecho y  demostrarle con ello nuestro interés por él y “su finde” y  lo recibamos haciendo un montón de preguntas. ¿Cómo lo has pasado en casa de los tíos? ¿ Qué tal en el cole, que has hecho hoy? ¿Has jugado con Pepe? No es el momento,  quiere llegar a casa y que lo abracemos, y sin preguntas, no está receptivo, está cansado. 
  • Delante de él no digas al aire o a otro adulto “Mi hijo no me cuenta las cosas”.
    Le estás dando importancia a algo que quieres cambiar.
     
  • Encuentra el momento. Tranquilos  a solas, cómodos y sin prisas. 
  • También es posible que no te quiera responder delante de otras personas, quiere hacerlo a solas . Además siguiendo con el ejemplo de sus tios puede suceder que cuando le preguntas al niño responda el adulto, con lo que el niño no contestará más tarde a las mismas preguntas porque el sabe que tú ya sabes la respuesta. 
  • Demuéstrale que escuchas. Míralo y no hagas nada mientras tanto, no vale estar haciendo la cena, recogiendo, mirando el móvil, vistiendo a su hermano…Los niños perciben enseguida una distracción o falta de atención por tu parte y son muy receptivos si les prestan atención. 
  • Empieza tú. Cuenta lo que has hecho en su ausencia. Seguro que esto le ayuda a querer contar él lo suyo. Y si no se puede establecer un pequeño juego, “Ahora tú, ahora yo”
  • Dile antes de irse que no abrirás las fotos que manden de él para verlas juntos y que el te las explique a su vuelta. Si sabe que te están mandando fotos de él, cosa obvia porque posa , sabe que no hace falta que te cuente nada. 
  • Intenta hacerle preguntas más concretas. Sustituye ¿Cómo lo has pasado? o  ¿lo has pasado bien? ¿Qué tal en el cole? por ¿Ha faltado hoy algún compañero? ¡A ver si adivino qué letra has aprendido hoy!…. Así conseguirás despertar su curiosidad. 
  • Recompénsalo cuando te cuente cosas. Aunque no con cosas materiales. Por ejemplo con un beso, una sonrisa, o “Cuanto me gusta que me cuentes cosas y hablar contigo…» 
  • No lo compares con sus hermanos, compañeros de clase, primos… 

Como conclusión, no hay que olvidar que cada niño es único, unos hablan más y otros menos, también la edad y el aprendizaje irán haciendo que desarrolle esa capacidad de comunicación.

Tú también eres importante en ese proceso madurativo,  ten paciencia.

 

 

 

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5 Frases que te ayudarán a enseñar inteligencia emocional a tus hijos

Si no lo veo no lo quiero

SI NO LO VEO NO LO QUIERO

No sé si habéis oído hablar de Alyssa Carson.

Yo la conocí el otro día viendo la tele. Es una niña americana de 15 años que tiene un sueño y ella lo cuenta así: “Quiero ser el primer ser humano en pisar el planeta Marte en el futuro. Es el sueño de mi vida, nadie lo ha hecho antes». 

Ella se está preparando y es muy probable que en el año 2033 lo consiga.

¿Sorprendente?

Para mi sí, y mucho la verdad.

Me sorprende que siendo tan joven su sueño sea a tan largo plazo, me sorprende y me alegra mucho que se refiera a ella misa como “el primer ser humano” y no la primera mujer, lo que indica que está libre de prejuicios sexistas, pero por encima de todo lo más sorprendente es que quiera aspirar a ser algo sin tener un modelo de referencia.

Alyssa es una pionera. Ha querido llegar a ser algo sin que nadie lo haya hecho antes. Es la primera.

En algún momento, hubo una primera mujer policía, bombero, cirujana, boxeadora, minera, mecánica etc… y un primer hombre bailarín, modelo, maquillador, modisto, auxiliar de vuelo, enfermero etc…y ahora seguro que hay muchos más niños que sueñan con lo mismo que Alyssa porque ella es un modelo a seguir.

Cualquier persona puede aspirar a ser lo que quiera independientemente de su sexo

Es importante si queremos llegar a una sociedad igualitaria que hagamos visibles todxs lxs modelxs, sacudiéndonos los prejuicios machistas que tenemos. Haz que existan, habla de ellxs.

Muéstrales todo, expande sus posibilidades y  enriquecerás su vida y la tuya.

Si tienes alrededor niñxs, hijxs, sobrinxs, nietxs, alumnxs…  todavía más. Por ejemplo: si son pequeñxs cuenta cuentos donde lxs personajes salgan del papel tradicional adjudicado a hombres y mujeres para que lxs niñxs puedan verse ahí y elegir.

Si son adolescentes posiciónate claramente en la igualdad, no les censures y ayúdales a que ellxs tampoco lo hagan. Aliéntales a ser pionerxs, es posible que se conviertan en modelos de muchxs otrxs.

Si no veo donde puedo llegar, no querré llegar, porque no sabré que es posible.

 

 

5 Frases que te ayudarán a enseñar inteligencia emocional a tus hijos

La inteligencia emocional es una capacidad que nos hace rendir mejor en muchísimas situaciones, tanto a nivel personal como a nivel laboral.

Sabemos que es bueno que lxs niñxs la aprendan pero ahí empieza nuestra difícil tarea como adultxs.

 

¿Cómo enseñar inteligencia emocional a lxs más pequeñxs? Veamos 5 frases que te ayudarán a enseñar inteligencia emocional.

 

  1. «Yo también me siento así a veces»
    Cuando tenemos delante a un niñx que se está sintiendo de una determinada manera y no se ve capaz de controlar bien sus emociones o no las comprende, el hecho de saber que tú como adultx de referencia también te sientes así a veces le hará sentirse con el poder de controlar las emociones, sentirse menos extrañx y ver que las emociones son algo común que también les pasa a lxs adultxs.
  2. «Las emociones no son negativas, todas las emociones valen»
    A veces tendemos a pensar, incluso lxs adultxs, que hay emociones que preferiríamos no sentir. El enfado, los nervios, la tristeza, la frustración… Son emociones que consideramos «negativas». Pero en realidad no son las emociones las que son así sino los hechos que nos las producen o las conductas que hacemos después de sentirnos de determinada manera.
    Si reñimos a un/a niñx por una conducta que tiene como consecuencia de sentir una emoción, el/la niñx puede pensar que le estamos riñendo por cómo se siente. Es bueno enseñarle que puede sentirse de todas las maneras pero que es la conducta lo que no aprobamos.
    Un ejemplo de esto sería si se siente frustradx porque ha perdido un partido de fútbol y le pega una patada a la rueda del coche.
    A photo by Annie Spratt. unsplash.com/photos/l0AF7HI13W4
  3. «¿Cómo crees que se siente esa persona?
    Aprovecha las situaciones en las que otras personas (adultxs o niñxs) manifiestan emociones delante del niñx para enseñarle a empatizar y a conocer las emociones.
    Tener un vocabulario emocional rico le hará comprender mejor a los demás y ser más empáticx, además será más capaz de expresar sus propias emociones cuando sean complejas.
  4. «Hoy me siento … voy a hacer… para sentirme mejor»
    Cuando tú mismx te estés sintiendo de una manera concreta habla de ello con el/la niñx y enséñale cuáles son tus estrategias para sentirte mejor.
    «Hoy me siento triste porque en el trabajo me he equivocado, voy a poner música y a cantar un poco en el coche para sentirme mejor» y lo harías perfecto si añades un «¿cantas conmigo?» para hacerle partícipe de tu bienestar.cw32bxq5jfo-marco-ceschi
  5. Eso que has dicho/hecho me ha hecho sentir muy bien
    Cuando el/la peque haga o diga algo que te haga sentir feliz, orgullosx, etc. no dejes pasar la ocasión de decírselo para hacerle ver cómo las cosas que hace pueden repercutir positivamente en las emociones de los demás.
    «Cuando me das besos con abrazo me siento muy feliz»

Lxs niñxs son observadorxs, tienen ganas de aprender y lo hacen escuchando a lxs adultxs. Aprovecha la oportunidad porque es única.

 

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Mutismo selectivo

¿QUÉ ES EL MUTISMO SELECTIVO?

El mutismo selectivo es un problema que suele aparecer en la infancia y que consiste en la incapacidad de hablar con otras personas en determinadas circunstancias.

No sucede siempre, no sucede con todas las personas

 

¿QUÉ ESTÍMULOS SUELEN PROVOCAR EL MUTISMO SELECTIVO?

 

  • Un ambiente determinado: en el colegio, en casa de otras personas, en el trabajo, en el médico, etc.
  • Personas determinadas: la persona que me gusta, un(x) profesor(x) en concreto, etc.
  • Personas que pertenecen a un grupo: el sexo opuesto, personas jerárquicamente superiores, el mismo sexo, profesorxs, personas de ciertas edades, etc.
  • Situaciones concretas: exponer mi opinión en grupo, hablar en una reunión de trabajo, hacer una exposición en clase, etc.

 

 

¿A QUÉ SE DEBE?

Normalmente, en la mayoría de los casos, se explicaría por una FOBIA SOCIAL, pero también existen casos en los que es una cuestión de HABILIDADES SOCIALES.

Habilidades sociales

 

En algunas ocasiones se conoce un desencadenante, se sabe en qué momento concreto y a raíz de qué situación se produjo este problema.

Jorge de 8 años era un niño entre la media, no era el que más participaba en clase pero tampoco tenía problemas en levantar la mano y dar su respuesta cuando creía que la tenía, lxs profesorxs lo definían como un niño «participativo e implicado en el aula». Pero fue a raíz de un hecho concreto que ya no ha vuelto a ser el mismo, ya no participa nunca a pesar de estar seguro de su respuesta. Un día resolviendo un problema de matemáticas el profesor señaló a Jorge para que diera la respuesta, él respondió con bastante seguridad pero la respuesta era errónea, y algunxs niñxs de la clase se rieron de él.

 

Este hecho provoca mucho malestar y ansiedad y basta con un sólo ensayo para que la persona no quiera volver a repetir la conducta. Cada vez que piensa que tiene que volver a repetirla siente esa ansiedad y lo evita.

 

En otras ocasiones se debe a un aprendizaje poco a poco.

 

Luis de 11 años va a un colegio exclusivamente masculino, además es hijo único por lo que no se suele relacionar con chicas. Ha llegado a una edad en la que sus amigos cuando salen al cine o a tomar un helado tratan de hablar con grupos de chicas con la intención de juntarse todxs. Dado que él no ha aprendido a comunicarse con este género le resulta muy difícil y le produce mucha ansiedad, además se ha dado cuenta de que cuando habla con alguna chica que le parece atractiva se pone muy rojo. Ha decidido que es mejor dejar hablar a sus amigos que tienen menos dificultades.

 

La ansiedad aparece tras varios ensayos, porque lo que sucede es que hay un déficit en el aprendizaje de esa conducta comunicativa en concreto.

 

LAS CLAVES PARA ACABAR CON EL PROBLEMA

Lo perfecto sería detectarlo antes de que aparezca un aprendizaje de ansiedad, es decir, si detecto que mi hijx tiene dificultades para comunicarse en ciertos ambientes o con ciertas personas es importante ponerse en contacto con un(x) profesional para que evalúe a qué se debe y lo trabaje antes de que estas situaciones o personas se conviertan en un estímulo negativo que produce estrés.

En el caso de que se deba a un acontecimiento concreto desencadenante del mutismo igualmente es importante atajarlo cuanto antes, porque cada vez que el/la niñx siente alivio por evitar esa situación está reafirmando que es una situación negativa.