Cambio de tendencia, de la anorexia al cuerpo fitness

Presión social, estereotipos de género, redes sociales…

Ha habido un cambio de tendencia de la anorexia al cuerpo fitness.

¿Y eso es un problema? ¿Acaso tener un cuerpo fitness es malo para la salud? Quizá sí para la salud mental.

Todxs sabemos que la anorexia nerviosa es un trastorno alimenticio, hay mucho conocimiento popular sobre ella y aunque hay muchos mitos al menos somos capaces de identificar que una persona que está infra-alimentada corre peligro.

Pero no lo vemos así con el deporte, no vemos que hacer deporte pueda ser perjudicial. Bueno, pues como dice la canción: Todo depende.

Y sobretodo depende de las razones por las que ahora tienes intención de tener un cuerpo fitness y de qué cosas eres capaz de hacer para conseguirlo.

No hay problema si…

  • Lo haces porque te apetece sentirte fuerte
  • Te lo ha recomendado el médico
  • No te importa saltarte la dieta de vez en cuando y no sólo cuando hay presión social como por ejemplo una cena de trabajo
  • Si un día no vas al gimnasio no pasa nada
  • No condicionas tu ocio al deporte
  • Tus amigxs no te presionan
  • Tu pareja no te presiona
  • No te sientes mal si un día alguien dice que tu cuerpo no le gusta
  • No haces más o menos deporte según la época del año porque viene la operación bikini o tienes un viaje
  • No atribuyes tus éxitos y fracasos únicamente a tu físico

Puede haber un  problema si…

  • Pase lo que pase tu prioridad es el deporte
  • El/la médicx, fisioterapeuta, endocrinx, etc. te han recomendado que dejes de hacer deporte o cambies tu dieta y no les escuchas
  • Si a tu alrededor hay presión social sobre el tema del físico
  • Si a veces no tienes ganas de hacer deporte pero te obligas aunque tengas un plan mejor que te apetece más
  • Si el deporte es lo primero y último en lo que piensas
  • Si crees que sería muy doloroso si alguien hiciera una crítica sobre tu físico
  • Si cuando alguien te dice algo bueno sobre ti siempre lo atribuyes a tu físico en detrimento de otras cualidades tuyas
  • Si estás de mal humor el día que no haces nada de ejercicio y/o te sientes culpable
  • Si te mides y comparas con otrxs que hacen el mismo deporte que tú

 

¿Cómo hacer para que tener un cuerpo fitness no se convierta en una fuente de ansiedad?

Valórate por todo lo que eres, en conjunto. Por todo lo bueno que tienes sin tener miedo a ver lo malo.

No te auto-exijas tener el cuerpo fitness que ves a otras personas en redes sociales que no tiene porqué ser real.

Disfruta de las cosas buenas que tienes sin priorizar siempre el deporte, sabemos que el deporte es bueno pero no es lo único bueno.

Si no estás disfrutando de hacer algo, no lo hagas.

 

Culto al cuerpo

Siempre se ha valorado a las personas por su aspecto físico, el culto al cuerpo. Parece claro que una persona atractiva, lo tiene todo más fácil, es más inteligente, tiene más amigos y por lo tanto será más feliz. Son las consecuencias del «Efecto halo»

En psicología se le da ese nombre a un error de pensamiento que consiste en generalizar, a partir de una sola cualidad positiva o negativa de alguien, otra serie de características igualmente positivas o negativas.

Por ejemplo: si a  alguien lo consideramos guapo también lo consideraremos listo, divertido, feliz, inteligente…y por el contrario si lo consideramos feo le atribuiremos también ser más aburrido menos inteligente o más infeliz.

Como decíamos, siempre se ha valorado a las personas por su aspecto físico, y también la mujer en esto ha sido sometida a una mayor y más estricta evaluación. Siempre se le ha mostrado más explícitamente cuales eran sus marcos de referencia estéticos y que debían hacer para conseguirlos. Entre ellos, no engordar y aunque parezca mentira, no envejecer, algo bastante complicado por mucha industria cosmética y medicina estética que exista.

Con los hombres no ha sido tan explícito, pero no significa que no sufrieran lo suyo. Además tenían menos recursos de los que echar mano y si los había, era importante ocultarlos, no era varonil. Por ejemplo: ser el más bajito de la pandilla, debía ser duro, aunque si trabajan más alguna habilidad de destreza o fuerza (moto grande, cinturón negro de judo…) podían compensar.

Hoy sigue pasando lo mismo.

Aunque creamos que ahora hay mayor diversidad y los cánones no son tan estrictos, en el fondo, sigue siendo igual. Y se añade a esto que nos ven muchas más personas por las redes sociales y recibimos mucha más información sobre los cánones del mismo modo. De la extrema delgadez a las fitgirls siguen siendo normas: Que talla debemos tener, que color de piel, que labios, que tamaño de pecho, de abdominales…

Es imposible meter en un mismo saco todos los tipos de cuerpos

A veces les hacemos caso porque queremos gustar. Nos gustamos porque gustamos. Aprendemos esos modelos, queremos copiarlos y al  final todo lo que no entre en ese mandato estético – social, no nos gusta y por eso podemos llegar estar a disgusto con nuestro cuerpo.

«Si no tengo ese pecho, el vestido no me quedará así, que es como debe quedar, me quedara horrible, me voy a sentir mal, y seguro que lo voy a pasar fatal ese día. Si tuviera ese pecho todo sería perfecto»

«Si no tengo amigos es porque no estoy fuerte, tengo que ponerme grande cueste lo que cueste, además por eso no ligo»

Hay días que nos vemos mejor, más guapos, salimos contentos, más seguros y nos va bien, también gustamos más a los otros.  Otros días nos vemos peor y no salimos tan contentos. Aunque no somos muy diferentes cuando nos sentimos bien que cuando no, sí que nos afecta a la hora de afrontar nuestro día.

Se pone en marcha nuestro efecto halo particular. Si no nos vemos bien, no nos sentiremos bien y no nos valoraremos bien, creeremos incluso que no vamos a pasarlo bien o que no lo merecemos.

Eso influirá negativamente en nuestra manera de actuar, descuidaremos lo que necesitamos, lo que nos gusta, dejando de hacer cosas, a veces muchas. Nos creará vergüenza e inseguridad en nuestras relaciones con los demás. Estaremos más nerviosos, más enfadados y tristes. Seremos menos espontáneos pues estaremos pendientes de ocultar lo que consideramos feo. Dificultará nuestras  interacciones sexuales…

Así que no debemos olvidar nunca, quemucho mejor que pretender alcanzar algo inalcanzable, es intentar conocer y valorar el cuerpo que tenemos y cuidarlo y adornarlo como más nos guste para sentirnos bien en él.

 

 

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Running por placer… ¿o adicción?

Running, la nueva modase ha convertido en los últimos años en la forma más elegida para mantenerse en forma.

Quizá tenga algo que ver con la crisis, no hace falta dinero para salir a correr, sólo unas zapatillas y fuerza de voluntad, suena fácil y efectivo: perder peso, reducir la celulitis, activar la circulación, etc. y gratis.

 

Pero a pesar de todo lo positivo también tiene sus peligros como por ejemplo lo fácil que resulta lesionarse si no se hace como se debe y dado que no estamos asesoradxs por ningún(x) profesional podemos caer en el error de forzar demasiado «la máquina» o correr en horas que no son las adecuadas. Pero existe un riesgo menos visible, algo que pasa más desapercibido, el peligro de confundir la moda y el placer del deporte con la adicción.

 

¿EN QUÉ CONSISTE UNA ADICCIÓN?

Todxs hemos oído hablar de las adicciones químicas, pero poco se habla y se conoce a nivel popular sobre las adicciones no químicas. Tales como las adicciones tecnológicas, la adicción al sexo, la adicción al deporte, etc.

La pregunta es: ¿Lo hago por placer o por no sentirme mal si no lo hago?

Se pueden tener varias razones para salir a correr que serían válidas y no preocupantes:

 

  • Mantenerme en forma.
  • Ponerme en forma.
  • Mejorar mi calidad de vida.
  • Perder algo de peso.
  • Hacer amigos.
  • Competir.
  • Sentirme bien conmigo mismx.

 

 

Pero aunque empecemos por una de estas razones corremos el peligro de convertirlo en una adicción. Es fácil que si corres tengas descargada alguna APP en el móvil que te diga cuánto corres cada día, a qué velocidad, etc. o incluso cuánto corren otras personas con las que «compites» de manera virtual. También es posible que corras con otras personas con las que quedas exclusivamente para eso, o que estés preparando alguna carrera en concreto.

Todo esto es una forma de presión que hace que nos resulte más difícil renunciar a correr un día, y que si lo hacemos después nos sintamos mal.

Ahí aparece el problema, cuando la razón por la que salimos a correr no es ninguna de las enumeradas anteriormente, es la siguiente:

Me siento mal si no salgo hoy

Esto es lo que lxs psicólogxs llamamos mantener una conducta por refuerzo negativo, es decir, lo hago porque al hacerlo me ahorro una sensación negativa, no porque hacerlo me proporcione sensaciones positivas.

¿QUÉ TIENE ESTO DE NEGATIVO?

Como ocurre con cualquier adicción el problema es que mi bienestar depende de tener o no aquello a lo que soy adictx.

El día que, por la razón que sea, no puedo salir a correr me sentiré triste, malhumoradx, frustradx, decepcionadx… en definitiva: con ansiedad.

 

¿TIENE TRATAMIENTO?

Todas las formas de acción tienen tratamiento psicológico efectivo (terapia cognitivo-conductual).

Es importante disfrutar de las cosas que hacemos, no hacerlas porque sin ellas somos incapaces de disfrutar de lo demás