Descansar


El otro día oímos a alguien decir que descansar estaba sobrevalorado. La verdad es que muchas veces ocurre lo contrario, que lo que está es infravalorado.

Parece que nos estamos convirtiendo todxs en superhéroes y superheroínas y que el descanso no tiene cabida en nuestras vidas. Hay tantas cosas que hacer, que atender, que aprender… que parece que no nos da la vida, y tenemos la sensación de que descansar es una pérdida de tiempo o creemos que nos vamos a aburrir.

Pero nada más lejos de la realidad.
Si le preguntas a un/a deportista o a alguien que trabaja con su cuerpo que realiza un trabajo físico, sea el que sea, que te diga algo básico para que su rendimiento día tras día sea el adecuado, sin dudarlo te dirá que un buen descanso es la clave .

Cuando nuestro cuerpo descansa, trabaja mejor. Lo mismo pasa con nuestro cerebro.

Es el cerebro el que lo lleva todo, nuestras emociones (que a veces son agotadoras) y nuestros pensamientos (elaborando estrategias una y otra vez y trabajando la concentración, la memoria, la atención…)
El cerebro nunca para, ni cuando dormimos.
Pero igual que nuestro cuerpo , nuestro cerebro se cansa de pensar, pensar agota, y necesita descansar. Y también nos lo dice, nos avisa , aunque a veces o no nos damos cuenta o no queremos hacer caso. Las personas sí, pero yo no, yo puedo seguir .

Vivimos en un mundo con un alto nivel de exigencia , vivimos con esa hiper-estimulación y presión por factores externos que influyen en nuestra vida y además de por nuestras propias presiones personales.
Sin embargo queremos llegar a todo y tenerlo todo y ser lxs mejores y que opinen bien de nosotrxs y no ser unos fracasadxs .

Pero de repente :

  • No podemos concentrarnos, incluso en tareas rutinarias o fáciles ,nos dispersamos.
  • No podemos mantener en la memoria las indicaciones que nos acaban de dar, la fecha de un examen que nos acaban de decir, no sabemos si hemos preguntado eso ya .
  • No podemos prestar atención, no sabemos dónde hemos dejado las cosas, no recordamos lo que nos acaban de decir, nos «empanamos» fácilmente .
  • No podemos ser creativxs, no se nos ocurren cosas, estamos como vacíxs de ideas.
  • No podemos mantener nuestros propósitos y parece que la fuerza de voluntad no nos tocó en el reparto o que se ha esfumado.
  • No tenemos ganas de hacer nada. Todo nos da pereza. Nos descuidamos. Nuestra higiene, nuestro ocio …

Y todo esto hace que tengamos la sensación de que estamos perdiendo el control, alternamos tareas sin acabar ninguna o las posponemos, nuestra eficacia disminuye y nos preocupamos, nos ponemos nerviosxs, nos enfadamos, nos entristecemos y eso nos conduce a más exigencia y más sobrecarga.

Descansar, parar, ese es el antídoto.


Para poder tomar distancia, para asentar conocimientos para dejar que nuestra mente divague en busca de “eurekas”.

Descansar la mente es necesario, es imprescindible para tener una buena higiene mental .

Sal a la calle ,observa la naturaleza o los edificios o a la gente . Haz algo de ejercicio, si no te gusta mucho baila, camina. Escucha música, habla las cosas, no tomes estimulantes, duerme, canta ,practica el detox digital, ríete…

Descansar no es perder el tiempo.

¿Son interpretables los sueños?

«Tengo un sueño recurrente y me gustaría saber si lo puedes interpretar»

Es una petición que todxs lxs psicólogxs oímos alguna vez y que sólo tiene una respuesta correcta: «Los sueños no son objetivamente interpretables»

Si bien es cierto que algunas corrientes no científicas de la psicología basan parte de su terapia en interpretar el contenido los sueños, esta no deja de ser una interpretación y por lo tanto sigue siendo totalmente subjetiva.

 

Pero es diferente la forma del contenido.

Deducir que porque sueñas con árboles lo que ocurre es que necesitas mejorar tu relación de pareja es algo totalmente subjetivo, es una conclusión que no se deriva de ningún mecanismo científico ni de ninguna prueba objetiva.

Pero sí que es cierto que si en tu sueño por ejemplo corres por un bosque perseguido por alguien y nunca paras de correr y de pronto te despiertas con el pulso acelerado, sudando y apretando los dientes tenemos suficientes evidencias como para pensar que cuando te fuiste a dormir probablemente tenías algo de ansiedad y por eso tus pulsaciones se aceleraron.

Aún así, un/a buen/a psicólogx debería primero descartar que existen otras posibles causas físicas como haber tomado un café después de cenar o haber estado haciendo mucho ejercicio físico durante el día.

Así pues, dado que lxs psicólogxs trabajamos en base a la ciencia (terapia cognitivo-conductual) hablaremos del sueño en su sentido científico.

Si hablamos del sentido científico de los sueños veremos que los sueños  únicamente aparecen durante la fase REM (MOR en castellano: Movimientos Oculares Rápidos).

De todo el tiempo en el que estamos dormidxs es el momento en que nuestras ondas cerebrales más se parecen a cuando estamos despiertxs.

Pero además de la fase REM, durante la noche pasamos cíclicamente por otras 4 etapas No REM en las que no tenemos sueños.

 

Etapa I. ADORMECIMIENTO:  🕓 aproximadamente 5% del total de sueño. Es el momento en el que pasamos de estar en vigilia a estar dormidxs.

Etapa II. SUEÑO LIGERO: 🕓  aproximadamente 50% del total. Es en esta etapa donde en ocasiones tenemos esa sensación de que nos precipitamos al vacío, en esta etapa una persona puede ser despertada con facilidad.

Etapa III. TRANSICIÓN HACIA EL SUEÑO PROFUNDO: 🕓 dura a penas 2 ó 3 minutos.

Etapa IV. SUEÑO PROFUNDO: aproximadamente 🕓 20% del total. Es el momento en el que se da la recuperación física, lo que diríamos la «sensación de haber descansado durante la noche». Las ondas cerebrales son más lentas que en las demás fases del sueño y es cuándo más cuesta despertarse.

REM. 🕓 aproximadamente 25% del total. En esta fase las ondas cerebrales, la frecuencia cardiaca, la temperatura corporal, la tensión arterial y el consumo de oxígeno se asemejan más a cuando estamos despiertxs pero no reaccionamos físicamente porque tenemos inhibido el tono muscular.

 

Estas 4 fases+ REM forman un ciclo de sueño que se repetirá 4-5 veces a lo largo de la noche. El tiempo que pasamos en cada una varía conforme avanza la noche.  El tiempo que pasamos en sueño REM en concreto va en aumento, por lo que al final de la noche pasamos más tiempo en esta etapa y por lo tanto soñamos más que cuando acabemos de acostarnos.