Generación millennial

¿Has nacido en la generación millenial? Bienvenido a un artículo escrito para ti.

La generación millennial son lxs nacidxs a partir de 1982 y hasta alrededor de 2000.  Aunque hay discrepancias en dónde poner el corte final a la generación millennial y el principio de la generación centennial.

En este artículo vamos a explicarte cuánto tiene que ver tu generación en cómo te sientes. Veremos qué significa ser miembro de la generación millennial y porqué a veces puedes sentirte incomprendidx por personas de otra generación.

Además veremos lo que significa ser padre/madre millennial en un mundo repleto de tecnología. Porque puede estar a nuestro servicio pero también convertirse en una trampa.

¿Generación del yo-yo-yo?

Así se han referido a esta generación millennial en muchas ocasiones. Yo-yo-yo.

Y lo hacen porque es una generación llena de una especie de auto-confianza que se refleja sobretodo en el uso de las redes sociales. Sois la generación que inventó el “selfie”. Y es que sois la generación que rompe con las normas establecidas y ya no hace cosas “porque hay que hacerlas”

Podéis poner el centro del mundo en vosotrxs mismxs y de ahí pasáis directamente a dar el salto a calle para luchar por derechos de todxs.

Libertad vs. exigencia y presión social

Sois la generación más libre hasta ahora. Las presiones sociales que sufrieron vuestros padres/madres y abuelxs ya nos las sentís vosotrxs.

Nadie te dice con quién casarte, ni cómo comportarte, ni cómo vestirte… ¿o sí?

De aquí la dualidad. Rompéis con las ideas clásicas y conseguís empezar a liberaros de la homofobia, la transfobia, el machismo, el clasismo, el racismo… Pero en el fondo seguís esclavxs de un sistema, diferente sí, pero un sistema que os oprime. La diferencia más importante es que el opresor es vuestra propia generación. Porque os oprime Instagram, Facebook, Twitter…

¡Cuidado! De pronto nadie te dice qué tienes o no tienes que hacer y de pronto estás siendo avasallado por un montón de imágenes que te dicen qué comer, qué ejercicio hacer, qué ropa vestir, qué música escuchar y cómo decorar tu casa o vestir a tus hijxs.

RRSS vs. vida real

Compartir TODO en redes sociales es una característica de tu generación. Hay una portada de la revista TIME (de Octubre de 2015) en la que sale un bebé en el carro y se ven los brazos de dos personas sujetando un teléfono y haciéndole fotos y arriba dice “Help! My parents are millennials” (¡Ayuda! Mis padres son millennials)

Esta característica de tu generación puede hacer a veces sientas que cuesta distinguir qué cosas son reales y qué cosas no.  Que sientas que constantemente te comparas con personas que no conoces y te juzgas a ti mismx por cómo eres sintiéndote mal por no cumplir un “prototipo”.

Lxs buenxs y malxs  padres y madres, los cuerpos fit, lxs real food, lxs veganxs, y una larga lista de cosas que podrías ser y no quieres ser pero que no dejas de ver todo el tiempo pasar por delante de tus ojos.

O igual sí quieres ¡oye! pues entonces genial. Genial porque quieres.

¿Qué información compartes en internet? ¿Qué personas pueden verla?

Una de estas dos preguntas crees que puedes responderla pero en realidad no.

 

Información vs. desinformación

¿Qué buscas en internet?

En tu generación antes de preguntar a cualquier profesional se recurre a Google. Google es “el experto” de tu generación.

Un juego peligroso que hace que muchas veces aparezcan pensamientos hipocondríacos y miedos a padecer situaciones como atentados o accidentes por la sobre exposición que se puede tener a un estímulo al buscar una sola palabra en Google.

Ponte a prueba: escribe “dolor de cabeza” en Google.

– ¡Espera! Mejor no.

En tu generación os dividís entre nativxs digitales e inmigrantes digitales lo que quiere decir que muchxs no habéis conocido un mundo sin internet. Pero sois la primera generación (nadie tiene un manual de cómo manejar las tecnologías, no se han visto consecuencias a largo plazo) por lo que a veces esta ventaja se puede convertir en desventaja.

Estáis rompiendo con un mundo anterior, abriendo las fronteras. ¿Pero hasta dónde? ¿Dónde está el límite?

Nadie os lo puede enseñar porque vuestrxs padres y madres no nacieron con internet, no lo conocen tan bien como vosotrxs. En lo referente a la web no hay normas claras. Sólo vosotrxs podéis marcaros los límites.

 

 

 

Culto al cuerpo

Siempre se ha valorado a las personas por su aspecto físico, el culto al cuerpo. Parece claro que una persona atractiva, lo tiene todo más fácil, es más inteligente, tiene más amigos y por lo tanto será más feliz. Son las consecuencias del “Efecto halo”

En psicología se le da ese nombre a un error de pensamiento que consiste en generalizar, a partir de una sola cualidad positiva o negativa de alguien, otra serie de características igualmente positivas o negativas.

Por ejemplo: si a  alguien lo consideramos guapo también lo consideraremos listo, divertido, feliz, inteligente…y por el contrario si lo consideramos feo le atribuiremos también ser más aburrido menos inteligente o más infeliz.

Como decíamos, siempre se ha valorado a las personas por su aspecto físico, y también la mujer en esto ha sido sometida a una mayor y más estricta evaluación. Siempre se le ha mostrado más explícitamente cuales eran sus marcos de referencia estéticos y que debían hacer para conseguirlos. Entre ellos, no engordar y aunque parezca mentira, no envejecer, algo bastante complicado por mucha industria cosmética y medicina estética que exista.

Con los hombres no ha sido tan explícito, pero no significa que no sufrieran lo suyo. Además tenían menos recursos de los que echar mano y si los había, era importante ocultarlos, no era varonil. Por ejemplo: ser el más bajito de la pandilla, debía ser duro, aunque si trabajan más alguna habilidad de destreza o fuerza (moto grande, cinturón negro de judo…) podían compensar.

Hoy sigue pasando lo mismo.

Aunque creamos que ahora hay mayor diversidad y los cánones no son tan estrictos, en el fondo, sigue siendo igual. Y se añade a esto que nos ven muchas más personas por las redes sociales y recibimos mucha más información sobre los cánones del mismo modo. De la extrema delgadez a las fitgirls siguen siendo normas: Que talla debemos tener, que color de piel, que labios, que tamaño de pecho, de abdominales…

Es imposible meter en un mismo saco todos los tipos de cuerpos

A veces les hacemos caso porque queremos gustar. Nos gustamos porque gustamos. Aprendemos esos modelos, queremos copiarlos y al  final todo lo que no entre en ese mandato estético – social, no nos gusta y por eso podemos llegar estar a disgusto con nuestro cuerpo.

“Si no tengo ese pecho, el vestido no me quedará así, que es como debe quedar, me quedara horrible, me voy a sentir mal, y seguro que lo voy a pasar fatal ese día. Si tuviera ese pecho todo sería perfecto”

“Si no tengo amigos es porque no estoy fuerte, tengo que ponerme grande cueste lo que cueste, además por eso no ligo”

Hay días que nos vemos mejor, más guapos, salimos contentos, más seguros y nos va bien, también gustamos más a los otros.  Otros días nos vemos peor y no salimos tan contentos. Aunque no somos muy diferentes cuando nos sentimos bien que cuando no, sí que nos afecta a la hora de afrontar nuestro día.

Se pone en marcha nuestro efecto halo particular. Si no nos vemos bien, no nos sentiremos bien y no nos valoraremos bien, creeremos incluso que no vamos a pasarlo bien o que no lo merecemos.

Eso influirá negativamente en nuestra manera de actuar, descuidaremos lo que necesitamos, lo que nos gusta, dejando de hacer cosas, a veces muchas. Nos creará vergüenza e inseguridad en nuestras relaciones con los demás. Estaremos más nerviosos, más enfadados y tristes. Seremos menos espontáneos pues estaremos pendientes de ocultar lo que consideramos feo. Dificultará nuestras  interacciones sexuales…

Así que no debemos olvidar nunca, quemucho mejor que pretender alcanzar algo inalcanzable, es intentar conocer y valorar el cuerpo que tenemos y cuidarlo y adornarlo como más nos guste para sentirnos bien en él.

 

 

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¿Qué es el sharenting?

¿Qué es el sharenting?

Es el término que acuña un problema que lleva tiempo tomando fuerza en las redes sociales, lo empezó a utilizar el periódico Wall Street Journal en 2003.

Sharenting significa que lxs padres/madres hagan uso de las redes sociales para mostrar a sus hijxs.  De hecho el término sharenting es la combinación en inglés de las palabras share + parenting cuyo significado es compartir + paternidad.

Si tienes redes sociales sabrás que esto se ha convertido en algo bastante habitual, sobretodo en la generación Millennial. No es extraño ver fotos de lxs hijxs de tus amigxs en sus redes sociales, incluso las ecografías antes de nacer.

Generación millennial

¿Qué consecuencias puede tener?

Para llegar a saber cuáles son las consecuencias de las cosas se necesita un tiempo de recorrido, igual que ha ocurrido con otros malos usos de las nuevas tecnologías que nos han llevado al ciberbullying, grooming, sexting, stalking, etc.

No es cuestión de cantidad de fotos/videos. Es la diferencia entre compartir o no hacerlo. Se trata de que como padres/madres, al hacerlo, formamos una identidad de el niñx virtual, el niñx existe en internet.

Internet es todo el planeta

Se vulnera su privacidad al exponerlx a diferentes peligros dado que de manera pública exhibimos dónde está, cómo es, qué cosas le gustan, qué come, cómo duerme, etc.

Teniendo en cuenta que Instagram se creó en 2012, niñxs que ahora tienen entre 3 y 6 años empiezan a darse cuenta, e incluso algunxs, lxs más expuestxs o lxs más reconocibles (hijxs de personas denominadas “influencer”), llegan a ver normal que haya gente que lxs mira por la calle, que lxs reconoce, que se  acercan a saludarlxs o lxs llaman por su nombre. Gente que sabe quiénes son sus padres/madres, cúal es su muñecx preferidx y cómo se llama, o quién es su mejor amigx del cole…

Esto puede suponer un peligro real.

Lxs niñxs no tienen capacidad para entender esto, hay que explicárselo. Decirles, que ellxs no conocen a esas personas (en caso de que llegaran a dudarlo), que nunca lxs han visto, que no son amigxs de sus papás/mamás que no han estado en su casa… ni nada de nada.

Pero que no es magia, ni esas personas son adivinas, ni ellxs tienen algo especial que los diferencia de los demás niñxs.

Que estas personas a ellxs sí que lxs conocen a través de las fotos y videos que habéis compartido en redes. Podéis ponerles ejemplos como cuando les mandáis una foto a un tío, o a los abuelxs.

Que les quede muy claro, que no tienen que contestar a lo que les preguntan, ni besar, ni acercarse a estas personas si no van acompañadxs por vosotrxs.

Esta práctica no tiene ningún beneficio para lxs niñxs, absolutamente ninguno.  Todo son desventajas. 

Es vuestra responsabilidad parental.

Tenedlo presente

Además se expone a lxs niñxs a posibles problemas futuros como que sus fotos sean compartidas y utilizadas por otras personas con fines desconocidos. Es importante saber que aquello que uno “cuelga” en internet, nunca más desaparece de internet.

Cuando el niñx va creciendo puede verse y compararse. Y además sentir que quienes debían haber cuidado de su intimidad y su privacidad no lo han hecho.

Esto puede llevar directamente a un problema de confianza y de autoestima. Y puede favorecer que lo haga él/ella mismx en un futuro por aprendizaje.

Como padres/madres además podemos acabar comparando a nuestrxs hijxs con lxs hijxs de personas que no conocemos cuyas imágenes no sabemos si están trucadas. Por ejemplo: Si mi hijo no come todavía sólido pero sigo a otro padre cuyo hijo de la misma edad sale en una foto con un plato medio vacío de pasta, pienso que el mío debería hacerlo cuando no sé si esa foto explica realmente que eso que falta lo ha comido el niño. Es el pediatra quien debe decirme si mi hijo está bien o mal alimentado.

Quitemos drama, pongamos solución

Hasta ahora nadie sabía qué es el sharenting ni las consecuencias de esto y por lo tanto tú tampoco. Si lo has estado haciendo hasta ahora era seguramente por una buena razón, y porque para ti tu hijx es lo más importante de tu vida y quieres compartirlo con el mundo.

No nacemos sabiendo y las redes sociales, como decíamos, son algo que ha aparecido hace relativamente poco tiempo.

 

No utilices las redes sociales y las tecnologías como sustitutivo de profesionales para resolver dudas, de álbum de fotos para tenerlas siempre o de información para los seres queridos en lugar de una llamada.

 

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¿Qué es el “grooming” y cómo prevenirlo?

 

 

 

¿Qué es el “grooming” y cómo prevenirlo?

Hace tiempo que escuchamos en los medios de comunicación que están empezando a darse cada vez más casos de grooming en España. Se dan alrededor de todo el mundo y son un verdadero peligro para los menores de edad.

 

¿QUÉ ES EL GROOMING?

El grooming se podría definir como una serie de conductas que un adulto hace deliberadamente con la única intención de engatusar y ganarse la confianza de un menor para conseguir crear un lazo de unión emocional (generalmente amistad) por el medio de cuál poder acabar abusando de dicho menor o consiguiendo material pornográfico.

El verdadero peligro de esta conducta es que se hace a través de internet lo que dificulta mucho más su detección por parte de los padres. Aunque seamos unos padres responsables, que conocemos las amistades de nuestros hijos preadolescentes y adolescentes siempre puede haber un “mundo social paralelo” en internet.

 

¿CÓMO PREVENIR EL GROOMING?

Aunque como padres lo normal es que conocer que esto está pasando actualmente en nuestro país nos produce terror existen diferentes maneras de prevenir el grooming que son herramientas que están en nuestra mano:

 

 

  • Si nuestro hijo es demasiado joven como para comprender los peligros de internet no debemos permitirle tener acceso a la red sin la supervisión de un adulto. Es decir, no deberíamos permitirle tener un móvil con acceso a internet y cuando quisiera utilizar el ordenador en casa que lo haga en la misma estancia donde estamos nosotros.
  • Llegado el momento tener una conversación en la que se le advierta de cuál es el funcionamiento de internet y cómo las personas se hacen pasar por lo que no son con mucha facilidad. Además demostrarle cómo se puede acceder fácilmente al material que alguien “cuelga” en internet y guardarlo en el ordenador para que vea que los demás pueden hacer lo mismo con las fotos y videos que él comparta en redes sociales. Incluso cómo una persona adulta podría acceder a una foto de una persona más joven y hacerse pasar por esa persona.
    Recomendarle que privatice el acceso a sus redes sociales para que sólo las personas que él quiera accedan a esa información.
  • Darle herramientas: Si alguien que él no conoce inicia una conversación con él vía redes sociales o vía WhatsApp y le dice que es “un amigo de un amigo” o que le ha visto en algún sitio y le pidió su número a otra persona decirle que SIEMPRE debe confirmar con esa tercera persona que esto es así. Aunque quien inicia la conversación le diga que no lo haga porque le da vergüenza o le de otras razones.
  • Darle confianza y ser su apoyo. Decirle que si pasara algo y por alguna razón él cometiera el error de compartir con alguien archivos o información y luego se arrepiente y no sabe qué hacer nosotros JAMÁS VAMOS A ENFADARNOS CON ÉL si nos lo comunica, es más haremos lo posible por solucionarlo y le protegeremos.
  • Fijarnos en la conducta de nuestro hijo y en el uso que hace de su teléfono móvil o si pasa demasiado tiempo con el ordenador y en redes sociales.

 

 

Aquí os dejo otros artículos escritos también por mi que tratan temas que están relacionados con este y os pueden interesar:

Redes sociales: http://www.psicologadevalencia.es/redes-sociales/

Adicción al móvil: http://www.psicologadevalencia.es/adiccion-al-movil/

Los niños y las pantallas: http://www.psicologadevalencia.es/los-ninos-y-las-pantallas/

El doble check azul del WhatsApp: http://www.psicologadevalencia.es/doble-check-azul/

 

 

 

 

Psicología del Selfie

He leído mucho sobre las “explicaciones psicológicas” que pueden estar detrás de esta conducta tan actual y tan de moda que es el Selfie.

Existen teorías que hablan de una falta de autoestima que busca ser paliada con esos “Me gusta”, “RT”, “FAV”, etc. y otras que hablan justo de lo contrario, narcisismo que se recrea en la propia imagen.

Creo que esta tendencia a convertir en patología algunas conductas que han aparecido con las nuevas tecnologías no nos ayuda y al final acabamos enredando algo que quizá sólo sea una moda, una cuestión práctica o ambas cosas.

Han nacido y crecido las Redes Sociales y con ellas una forma de comunicarse y de vivir diferente. Sí, vivir diferente. A veces asistimos a un espectáculo en directo, unas vistas de escándalo o los primeros pasos de nuestrx hijx a través de la pantalla sólo con tal de grabarlo.

¿Quién no ha estado presente en una situación “poco habitual” y ha visto como a su alrededor la mayoría lo estaban viendo a través del móvil?

 

Vivimos en una sociedad en la que parece ser más importante demostrar que estuviste allí que el propio hecho de estar allí.

 

Y entonces apareció el #Selfie que básicamente es un auto-retrato que no siempre tiene un objetivo concreto pero que siempre tiene en común ese figura-fondo en el que “estamos ahí”. Existen los Selfie en grupo delante de un monumento con la intención de rememorar ese momento “todxs juntxs”, los Selfie con el último cambio de look para subir a redes sociales o poner de foto de WhatsApp, los Selfie lanzando besos para enviar a alguien a quien queremos y un largo etc.

Meter todas estas conductas en el mismo saco es un error y tratar de buscar la psicología del Selfie es algo tan difícil como descabellado.

 

A veces los seres humanos simplemente hacemos cosas por integrarnos en nuestro grupo de edad, estatus, etc. eso a lo que llamamos “moda” y que no tiene más explicación.

Las nuevas tecnologías son ideales compañeras de trabajo, agilizan, facilitan y detectan errores de forma muy eficaz pero ¿qué tiene de patológico usarlas para divertirnos?

 

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