Si no lo veo no lo quiero

SI NO LO VEO NO LO QUIERO

No sé si habéis oído hablar de Alyssa Carson.

Yo la conocí el otro día viendo la tele. Es una niña americana de 15 años que tiene un sueño y ella lo cuenta así: “Quiero ser el primer ser humano en pisar el planeta Marte en el futuro. Es el sueño de mi vida, nadie lo ha hecho antes». 

Ella se está preparando y es muy probable que en el año 2033 lo consiga.

¿Sorprendente?

Para mi sí, y mucho la verdad.

Me sorprende que siendo tan joven su sueño sea a tan largo plazo, me sorprende y me alegra mucho que se refiera a ella misa como “el primer ser humano” y no la primera mujer, lo que indica que está libre de prejuicios sexistas, pero por encima de todo lo más sorprendente es que quiera aspirar a ser algo sin tener un modelo de referencia.

Alyssa es una pionera. Ha querido llegar a ser algo sin que nadie lo haya hecho antes. Es la primera.

En algún momento, hubo una primera mujer policía, bombero, cirujana, boxeadora, minera, mecánica etc… y un primer hombre bailarín, modelo, maquillador, modisto, auxiliar de vuelo, enfermero etc…y ahora seguro que hay muchos más niños que sueñan con lo mismo que Alyssa porque ella es un modelo a seguir.

Cualquier persona puede aspirar a ser lo que quiera independientemente de su sexo

Es importante si queremos llegar a una sociedad igualitaria que hagamos visibles todxs lxs modelxs, sacudiéndonos los prejuicios machistas que tenemos. Haz que existan, habla de ellxs.

Muéstrales todo, expande sus posibilidades y  enriquecerás su vida y la tuya.

Si tienes alrededor niñxs, hijxs, sobrinxs, nietxs, alumnxs…  todavía más. Por ejemplo: si son pequeñxs cuenta cuentos donde lxs personajes salgan del papel tradicional adjudicado a hombres y mujeres para que lxs niñxs puedan verse ahí y elegir.

Si son adolescentes posiciónate claramente en la igualdad, no les censures y ayúdales a que ellxs tampoco lo hagan. Aliéntales a ser pionerxs, es posible que se conviertan en modelos de muchxs otrxs.

Si no veo donde puedo llegar, no querré llegar, porque no sabré que es posible.

 

 

El niño que era infeliz porque sus padres siempre le decían que sí

Os voy a contar la historia de Hugo

Lola y Javier tienen un niño pequeño, se llama Hugo.

Desde que nació Hugo ambos han tenido que ampliar su jornada laboral porque los gastos se duplicaron en casa y esto significó que Hugo empezó a ir a la guardería desde el día siguiente que la baja de Lola terminó. Su abuela Dolores lo recoge de la guardería a medio día, le hace la comida, van al parque y  después su madre o su padre pasan a recogerlo para darle el baño, cenar y leerle un cuento en la cama.

Hoy en día y por circunstancias ajenas a nuestra voluntad la mayoría de padres y madres trabajan a jornada completa no pudiendo organizarse para encargarse ellos mismos de la crianza y educación de sus hijos que pasan la mayoría del tiempo entre la guardería (o colegio) y casa de los abuelos u otros cuidadores.

Sería injusto decir que esto sólo tiene consecuencias negativas, la verdad es que pasar tiempo en la guardería desde pequeños favorece que los niños sean más independientes y sociables, y estar con sus abuelos (tíos, etc) hace que se sientan queridos, genera fuertes lazos de unión, seguramente llevan una alimentación muy sana y un montón de cuidados extra.

Cuando Lola y Javier recogen a Hugo están muy cansados y cuando tiene rabietas la mayoría de veces ceden a lo que pide porque están agotados como para negociar y además pasan con él mucho menos tiempo del que les gustaría así que tampoco quieren que cada día el tiempo que tienen juntos los tres sea una pelea. 

"No quiero que siempre que esté conmigo estemos discutiendo o decirle a todo que no, después llego a recogerlo a casa de mi madre y no quiere venir conmigo porque sabe que en casa no puede hacer nada de las cosas que hace allí, y total, tampoco pasa nada porque un día no coma fruta"

Poco a poco los niños van aprendiendo cuáles son las reglas, los límites, las cosas que están permitidas en casa y las que no.

Pero Lola y Javier, que están preocupados por si el hecho de discutir con Hugo por las normas hará que él sienta menos apego por ellos, no conocen una información fundamental:

Poner límites y normas en casa hace que el niño se sienta seguro, que la relación de apego sea la correcta, que tenga menos estrés y que sea más feliz.

La razón por la que pasa esto es que cuando dejamos que el niño decida le damos a él toda la responsabilidad de las cosas que le pasan, como figura adulta nuestra capacidad de cuidar de él y protegerlo se tambalea a sus ojos y por lo tanto es muy posible que sienta ansiedad.

No quiere decir que debamos ser estrictos pero sí coherentes con las normas y reglas que ponemos en casa.

Decirle a todo que sí significa dejar en sus manos la responsabilidad de tomar todas las decisiones.

Y un niño no debería tener en absoluto esta responsabilidad porque es un «cargo» para el que no está preparado.

En un adulto sería como si trabajaras para una gran empresa, tuvieras un puesto de bajo rango y de pronto el jefe te cediera su puesto. No sólo te sentirías estresado/a por la falta de preparación sino que seguramente tu visión de la empresa cambiaría: ¿Qué clase de empresa permite que un empleado sin formación específica, preparación y sin haber hecho nada para promocionar  se convierta en jefe y tome todas las decisiones? Una empresa poco seria.

A veces los adultos también caemos en esta dinámica de ceder ante las demandas de nuestros hijos por una razón noble e incluso romántica: «No nos cuesta esfuerzo y le hace tan feliz…»

Por eso para su cumpleaños Hugo recibió todos los regalos que pidió, incluso aquellos que sus padres sabían de antemano que no usaría nunca, invitó a todos los amigos que quiso, etc. Después se enfadó porque sus amigos no querían jugar a lo que él había decidido y el cumpleaños terminó cuando el dijo que quería que se fueran.

Todos siempre le dicen que SÍ

Y a corto plazo Hugo siempre está contento tras recibir ese sí.

Pero la verdad es que Hugo está muy estresado, cada día tiene dos o tres rabietas porque esa es su manera de indicar qué cosas quiere y qué cosas no, pega a sus padres cuando no le dan lo que quiere porque no comprende qué razones pueden haber para que esta vez no le hagan caso, no valora los regalos que recibe porque simplemente tiene todo lo que quiere sin más esfuerzo que enfadarse o llorar. No duerme bien porque no duerme solo, tiene miedo por la noche porque se siente inseguro y siempre quiere dormir con sus padres. No le gustan los desconocidos porque no le dan confianza (no tiene una relación de apego seguro con sus padres) y en el colegio obtiene malos resultados porque todo aquello que le cuesta esfuerzo no sabe afrontarlo de forma resolutiva. Además tiene una muy baja tolerancia a la frustración por lo que cada vez que se le dice que no se siente vacío, triste, enfadado, contrariado y confuso.
Y sus padres entregados, que siempre han querido lo mejor para su hijo, no se explican cómo ha podido pasar eso, siempre han hecho todo lo que estaba en sus manos para que Hugo fuera un niño alegre, feliz, con una buena autoestima, len han dado todo lo que han podido, todo lo que a ellos les habría gustado tener.

Pero han olvidado una cosa: Decirle que no.

 

 

*Artículo relacionado: http://www.psicologadevalencia.es/tipos-de-apego-apego-seguro/

 

La técnica del bolígrafo verde

Hace un par de días leí un artículo en internet que hablaba de que algunos padres están empezando a utilizar una nueva técnica con sus hijos pequeños en los ejercicios de «copiar el patrón», se llama «Técnica del bolígrafo verde»

Hoy os explicaré en qué consiste y también la razón que hace de ella una herramienta fantástica para nuestros hijos.

 

¿Qué es la técnica del bolígrafo verde?

Imaginemos la libreta de un niño dónde está completado el ejercicio de hoy. Tradicionalmente la manera en la que los maestros siempre han corregido es marcar en rojo aquello que estaba mal completado. Estos padres proponen hacer algo diferente, algo tan sencillo pero que es a la vez tan significativamente diferente como marcar en verde aquello que está bien

 

¿Por qué es mejor la opción de marcar en verde lo correcto?

Se basa en una técnica que se aplica en psicología con unos resultados excelentes y de la que ya hemos hablado alguna vez antes:

El refuerzo positivo: cuando quiero que una conducta se repita lo que hago es premiar la conducta adecuada. Además si lo combino con obviar la conducta errónea nuestras probabilidades de éxito aumentan.

Es decir, le muestro al niño cuando lo hace bien y dejo pasar los errores porque no es necesario recalcar lo que está mal si estoy recalcando lo que está bien.

¿Y si no está bien del todo?

Si no hay ninguna de las copias que esté del todo bien, no hay problema, señalamos en verde las que más se aproximen a lo que le pedimos y le explicamos cómo mejorar.

 

Además esta manera de corregir (quizá deberíamos incluso cambiar la palabra «corregir» por otra más adecuada como «orientar») tiene otra consecuencia positiva: la autoestima.

Nuestros hijos pasan de ver resaltado aquello que hacen mal para empezar a ver resaltado aquello que han hecho bien.

 

 

Al final la puntuación objetiva será la misma pero ¿no resulta mucho más útil que te digan cómo hacerlo que cómo no hacerlo?

 

 

Inteligencia emocional

El otro día estábamos en un restaurante con mis sobrinas esperando a que nos sirvieran la cena. De pronto una de ellas cruzó los brazos y frunció el ceño.

Su madre que vio que estaba enfadada le preguntó

– ¿Qué te pasa?

– Estoy un poco enfadada.

– ¿Y eso por qué?

– Tengo hambre.

Puede parecer que en esta conversación entre una madre y su hija de 3 años no se dice nada demasiado importante pero la verdad es que es totalmente esclarecedora.

¿Cuántas veces nos ocurre que sentimos algo que no sabemos lo que es?

Es más, ¿cuántas veces sí sabemos detectar lo que es pero no sabemos por qué nos sentimos así?

Bueno, pues esta pequeña de sólo 3 años supo perfectamente identificar su emoción y lo que es más sorprendente, supo que esa emoción de enfado era consecuencia del hambre.

 

¿POR QUÉ ES IMPORTANTE ESTO?

Cuando tenemos una buena inteligencia emocional…

 

  • Nuestras emociones no nos desbordan porque sabemos identificarlas.
  • No nos asustamos al sentir cosas «negativas» como enfado o tristeza porque sabemos cuál es su origen.
  • Las personas de nuestro alrededor pueden ayudarnos más fácilmente porque podemos explicarles mejor lo que sentimos.
  • Además no «pagamos» con los demás las consecuencias de nuestras emociones porque solemos poner solución más rápidamente. Si sé que mi enfado es consecuencia del hambre como.
  • Sabemos cuándo necesitamos ayuda y cuándo no.
  • Reconocemos las emociones en los demás y podemos adaptarnos a ellos en diferentes situaciones por lo que podemos ser más empáticos.
  • Tenemos en cuenta nuestro estado de ánimo a la hora de planificar nuestras tareas por lo que rendimos mucho más que si no contamos con este factor tan importante.
  • También hacemos lo mismo con los demás, si tenemos personas trabajando con nosotros o para nosotros.

 

 

 

Hoy en día la Inteligencia Emocional es algo que se empieza a enseñar en las escuelas y  en los talleres para padres. Yo misma he impartido muchos talleres relacionados con la inteligencia emocional y la he trabajado infinidad de veces en la clínica en sesiones individuales.

La mayoría de veces que alguien viene a consulta una de las cosas que primero detecto es el miedo que tenemos en general a sentirnos mal, las emociones que denominamos «negativas» nos asustan mucho sobretodo porque cuando nos cuesta dominarlas tenemos la sensación de que van a invadirnos y a multiplicarse, y no nos engañemos, a veces ocurre, pero nos olvidamos de que esto puede ocurrir también con las emociones positivas.

Pensemos en el ejemplo de un niño el día de su cumpleaños, eufórico, saltando sin parar, súper activo, le cuesta dormir la noche anterior y posiblemente la noche siguiente… Sin embargo esto no nos asusta porque es una emoción positiva. Si esto pasara igual pero con ansiedad el día que va al dentista sí nos preocuparía, pensaríamos «quizá tiene una fobia», «es demasiado que pase dos noches sin dormir», etc.

Acotar la emoción, darle un sentido, una explicación y comprender dónde comienza y porqué se mantiene es muchas veces la clave para que algo que empieza como un poco de ansiedad no se acabe convirtiendo en un problema.

Conocer las emociones es conocer el lenguaje humano.

 

Hoy en día se sabe y se ha estudiado que las emociones afectan en prácticamente todas las decisiones que tomamos en nuestra vida, y lo que es más interesante, en qué recordamos y cómo recordamos un acontecimiento.

Sabemos que todo aquello que nos produce emoción lo recordamos con más facilidad y de manera más certera, de hecho existen colegios en el norte de Europa que basan su sistema educativo en esta premisa y que están demostrando ser muy efectivos.