Trabajo y familia. ¿Cómo conciliar ambas cosas?

Formar una familia no debería ser un lujo. El trabajo y la familia son dos responsabilidades importantes y a veces difíciles de compaginar.

El trabajo es necesario y el tiempo libre es limitado por lo que muchas veces todo acaba siendo una carrera hacia alguna parte.

Estoy aquí y corriendo me voy que tengo que llegar allí y después tengo que comprar esto allá y después vuelvo al punto de inicio.

Aquí puedes leer algunas cosas que quizá te ayuden a saber cómo conciliar el trabajo con la vida en familia.

  • Establece prioridades y no te culpes por ellas: Si has elegido cuál es tu prioridad no te sientas culpable por poner eso por delante de lo otro. No hay normas con respecto a lo que es o no más importante para ti así que no te las auto-impongas.
  • Si hay algo pendiente resuélvelo: Es posible que estés procrastinando algunas cosas porque no tienes tiempo para hacerlas «de una sentada». Cada ratito cuenta y cada pequeño avance que hagas es trabajo que te quitas. No esperes a tener todo el tiempo libre que necesitas para hacer la tarea completa. Tener algo pendiente produce ansiedad.
  • Permítete hablar sobre lo que te agobia pero no conviertas las quejas en una dinámica: ya lo hemos recalcado con otros ejemplos, cuanto más nos quejamos peor nos encontramos pero tampoco tiene sentido contenerlo todo dentro hasta explotar. Desahógate y pasa a la acción.
  • No intentes hacer las dos cosas a la vez: Mientras estás en casa no estés contestando correos o WhatsApps del trabajo. No vas a disfrutar de la familia y tampoco vas a concentrarte todo lo que necesitarías en la tarea que estás desempeñando.
  • Pide ayuda: Si necesitas que alguien te eche una mano pide ayuda. Eso no te convierte en peor madre/padre.
  • Equivocarse es normal: Da por hecho que en muchas ocasiones te darás cuenta de que te has equivocado en cosas, el trabajo y la familia son cosas complicadas de gestionar y a veces mirarás atrás y pensarás que podrías haberlo hecho de otro modo. Auto-castigarte o darle demasiadas vueltas no sirve para nada.
  • No intentes controlarlo todo, delega: Si otra persona puede hacerlo y quiere hacerlo deja que te tome el relevo.
  • Reconócete las cosas que haces bien: Es posible que sin querer pongas demasiado el foco de atención en aquellas cosas en las que te equivocas, pero eso te hará sentir frustración y no te lleva a nada bueno. Intenta poner también el foco en lo que haces bien.

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Hermanos. Las relaciones de amor (-odio).

Podríamos definir lo que significa esta palabra «hermanos» como esas personas con las que creces, con las que convives cada día durante muchos años y con las que se comparte lo más importante para un niñx, sus padres/madres. A veces ya naces siendo hermanx y a veces no, pero eso no importa. Porque a ser hermanx se aprende.

Por curiosidad ¿Le  habéis preguntado alguna vez a un niñx si le gusta tener hermanxs? 

Puede que sus respuestas fueran parecidas a estas:

« , porque me cuida, puedo jugar con él/ella, me ayuda con los deberes, puedo ayudar a cuidarle, me defiende, me hace compañía , me divierto él/ella, puedo ver con él/ella los dibujos …» o «No, porque me pega, se chiva de todo,  siempre me la cargo por su culpa,  le tengo que dejar mis cosas, porque me manda, se copia todo lo que hago…» o quizá su respuesta sea «No lo sé» nunca se lo había planteado porque de repente, un día ocurrió.

Lo que podríamos traducir como que en ocasiones es genial y en otras insoportable. La vida misma. Por eso tener hermanos nos enseña a entender la vida, y nos entrena para vivirla, ya que :

  • Ayuda a entender, comprender y aceptar a los demás, y a ti mismo. Con la convivencia diaria en un ambiente tranquilo y protegido vas aprendiendo a darte cuenta que lxs demás son diferentes a ti y tú a ellxs .
  • Enseña a reconocer y entender tus emociones y las de la otras personas. Lo que es la envidia, la tristeza la alegría la rabia los celos . Tanto si la sientes tú como si la siente tu hermanx la vives igual. Te alegras por él/ella y sufres por él/ella. Empieza el aprendizaje de la empatía.
  • Aprendes a mostrarte como eres. A proteger, a pelearte, a darte cuenta que no se puede tener todo, que no siempre se tiene razón, a tener paciencia, a no ser siempre tú el primerx, a alegrarte por el otrx. Aprender a compartir: el espacio, las cosas, el cariño, tus problemas o éxitos, tu habitación. Aprendes a dar y  recibir aunque no quieras o no creas merecerlo .
  • Aprendes a negociar, a perdonar.
  • Sentirte especial a veces, a ser cómplice, leal, confiable y a confiar.
  • A equivocarte y rectificar.
  • Desarrollar tu individualidad. 

Y todo esto se va llevando a cabo en  lenguaje fraternal, es decir, emocional. Por eso tanto las expresiones de alegría como las peleas o conflictos entre hermanxs, pueden parecer en ocasiones desproporcionadas . 

Parece que se adoren y al momento que se odien. 

Pero así es como aprenden a quererse, a ser hermanos .

Es normal que resulte complicado para los padres/madres entender su relación sobretodo en momentos de peleas. Se tiende a pensar que todo es más grave de lo que parece, gritos, insultos, llantos.. Pero de repente están riéndose de nuevo y como si nada.

¿Qué hacer? ¿Cómo resolver entonces? 

Depende de la edad, del momento, de la intensidad.. pero en general es importante dar un pequeño margen para darles la oportunidad de que resuelvan ellxs. Si no resulta, se puede intervenir para iniciar el proceso de solución y que acaben ellxs. Y si se hace necesario poner orden y listo. Con cariño y refuerzo como ya sabemos por otros artículos como:

Pero lo más  importante es tener especial cuidado en que lxs niñxs no interpreten o perciban un trato diferente entre ellxs en cuanto a responsabilidades, afecto o disciplina.  Los niñxs  pueden notarlo y malinterpretarlo y eso provocaría problemas de rivalidad, poder o celos entre ellxs.

Esto  no es tan difícil que ocurra. Aunque tendemos a creer que se educa a todxs los hijxs  igual hay variaciones debidas a muchos factores. 

Simplemente la experiencia que como padres/madres  se va adquiriendo es suficiente.

Por ejemplo, lo que no se ha dejado hacer o decir a unx, a otrx se le  permite antes, o se tiende a reñir al mayor porque es más efectivo…pero los niñxs lo perciben todo.

Hay que estar atentxs.

Parece complicado pero si se hace desde el amor y el respeto es más fácil, siempre podemos rectificar.

Porque está comprobado que las relaciones que mantienen los padres/madres con lxs hijxs influyen directamente en las relaciones que mantienen los hermanxs entre ellxs.


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