¿Cuál sería nuestra propuesta para una asignatura de educación sexual en los colegios?

Antes de hablar de educación sexual empecemos con algunos datos relacionados con ello que aporta la Organización Mundial de la Salud.

  • «Los jóvenes de entre 15 y 24 años representaron en 2009 un 40% del total de nuevos casos de infección por el VIH»
  • «En lo que respecta a los jóvenes sexualmente activos, es fundamental […] aumentar el acceso a unos servicios de prevención integrales –que incluyan intervenciones de educación para la prevención y programas de distribución de preservativos–, fomentando la utilización de los mismos»
  • «Cuando las personas no se adaptan a las normas, las relaciones o los roles establecidos en materia de género, suelen ser objeto de estigmatización, prácticas discriminatorias o exclusión social, todas experiencias perjudiciales para la salud»
  • «En mayo de 2007, la 60ª Asamblea Mundial de la Salud adoptó la Estrategia para incorporar el análisis y las acciones de género en las actividades de la OMS»


¿Qué significa impartir educación sexual en los colegios?

Educar en educación sexual significa acabar con la ignorancia aportando datos objetivos, reales, sin prejuicios y científicos sobre sexo, enfermedades de transmisión sexual y género.

Al educar sobre algo ayudamos a las personas que aprenden a tomar mejores decisiones, conocer mejor lo que les pasa y respetar las diferencias.

¿Qué tres bloques sería importante tener en cuenta?

  • Educación sexual: Sexo

    Sexo significa órganos sexuales, aquello con lo que nacemos y porqué nuestros órganos sexuales son diferentes. Cómo se desarrollan durante el periodo de gestación y cómo a veces evolucionan de formas diferentes y hay personas cuyos órganos sexuales no son ni 100% masculinos ni 100% femeninos.Conocer tus órganos sexuales te ayudará a diferenciar cuando algo no va bien y también qué tipo de especialistas pueden ayudarte con cada una de las cosas que puedan estar pasándote.

    Sexo también significa una interacción entre dos o más personas con el deseo de obtener y dar placer o con el deseo de gestar una nueva vida. Aprender sobre cómo funcionan los órganos sexuales también ayuda a saber cómo ser respetuosxs con las necesidades de las demás personas y cómo serlo también con las de unx mismx.

    Así pues también es bueno hablar de la reproducción, de la menstruación, de los periodos de fertilidad y de métodos anticonceptivos (su eficacia y sus efectos secundarios). De cómo la ciencia avanza en esta materia, conocer cada una de las funciones de los órganos reproductivos y aprender el efecto hormonal real en el carácter, en el estado de ánimo, etc.

  • Educación sexual: Enfermedades de transmisión sexual

Como comentábamos, cuanto más te conoces y más conoces cómo funcionan tus órganos sexuales más sabes identificar cuándo algo falla. Cuanto menos estigma hay con respecto a esto más capaz es una persona de observar y vigilar esta parte de su cuerpo como lo haría con cualquier otra con el fin de controlar si todo va bien.

Aprender sobre cuáles son las ETS más habituales, romper mitos con respecto a ellas (principalmente el VIH) y aprender qué probabilidad real y objetiva hay de contraer cada una de ellas dependiendo de la conducta de riesgo.

Saber cuándo hay que acudir a la medicina, a qué tipo de médicxs hay que acudir y qué tipo de tratamientos existen hoy en día para cada una de las ETS que se conocen.

  • Educación sexual: Género


    Creemos que sabemos mucho en materia de género pero te haré una pregunta para comprobarlo: ¿Dirías que hoy en día es posible que un hombre se quede embarazado de manera natural?
    Si tu respuesta es «No» eso significa que hay que hablar más de género. Porque efectivamente un hombre puede quedarse embarazado de manera natural, ya está pasando. Hay hombres transgénero que han gestado a sus propios hijxs. Y esta información no nos resultaría extraña si nos la hubieran explicado desde niñxs en el colegio.

Y es que nadie nos ha explicado bien qué es el género y en qué se diferencia del sexo biológico.

En este bloque sería útil empezar aprendiendo historia de los roles de género. Cómo se han ido estableciendo a lo largo de la historia, cómo han ido cambiando y en qué punto de la historia estamos ahora.
Conocer cómo los roles de género influyen sobre unx mismx ayuda a la persona a entender porqué a veces puede sentirse en discordancia con lo que siente. Por ejemplo, porqué un chico puede sentirse mal al querer jugar a mamás y papás cuando en realidad es lo que le apetece.

También aprender qué significa ser una persona Cisgénero, Transgénero, Transexual y Género fluido. ¿Sabías que tú te ubicas en uno de estos 4 grupos?

Hablamos de ciencia, nunca de moralidad, hablamos de salud pública. Cómo explica esto la ciencia, qué consecuencias tiene a nivel psicológico y físico y porqué es importante respetar a alguien que está haciendo el cambio.

Desde que somos niñxs de 3 años sabemos cuál es nuestro género, desde ese momento deberíamos naturalizar que hay otrxs niñxs que no tienen un género sentido igual al sexo biológico.

 

 

Seguro que si existiera una materia sobre este tema se podrían impartir muchísimas más cosas, aprender mucho más y sería una materia (como todas las de ciencias) que iría cambiando y avanzando con los años. Pero lo que seguro que se mantendría es que muchos prejuicios desaparecerían, independientemente de las creencias religiosas de cada persona, lo biológico es evidente y lo científicamente demostrado es inexorable.

 

 

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El uso del lenguaje

Hablemos de sexo

¿Por qué está de moda la ropa sin distinción de género para niñxs?

 

Una bofetada a tiempo

"Eso se soluciona con una bofetada a tiempo"

"Este niño lo que habría necesitado es una bofetada a tiempo"

"Yo eso lo habría resuelto fácilmente con una bofetada a tiempo"

"Una bofetada a tiempo y no tendríais estos problemas con la niña"

¿Tienes hijxs?

¿Alguna vez les has dado una bofetada?

¿Alguna vez alguien te ha dicho que opina que una bofetada a tiempo resuelve muchos problemas?

¿Cuál es tu opinión?

Vamos a ver si es necesaria o no esa bofetada a tiempo.

Si llegamos a dar la bofetada es que no vamos «a tiempo»

Es paradójico que la gente hable de ello como algo que podría haber atajado un problema en el momento adecuado. Como si por no haber dado dicho tortazo ahora el niñx tuviera más problemas.

De eso nada. Si llegamos a dar la bofetada es que estamos muy a destiempo.

La bofetada significa que no hemos controlado la situación desde el principio, que lxs niñxs están en un estado de sobreexcitación, que nosotrxs estamos desbordadxs y que no sabemos cómo resolver las cosas. O todavía peor, que optamos por esa bofetada como primera opción porque pensamos realmente que es educativa.

Muchos padres/madres de ahora son hijxs de la bofetada a tiempo, de la zapatilla lanzada al aire, de los pellizcos de monja… pero ahora la psicología nos da herramientas mejores, más cariñosas y que resuelven el problema de conducta a la vez que enseñan a los niñxs autocontrol emocional y que no les hacen desconfiar de nosotrxs sino ser conscientes de que les estamos enseñando algo.

¿Por qué no funciona la bofetada?

Vamos a plantearlo como una acción con el fin de conseguir un objetivo. Veamos un ejemplo.

Ana tiene 4 años. A veces, cuando se siente frustrada porque no consigue lo que quiere grita, exige, pega o llora. Su madre trabaja muchas horas, llega cansada a casa y con poca paciencia y el momento de ir a la bañera de Ana suele ser un momento de conflicto, se enfada y se pone a golpear cosas y tirar cosas al suelo. Cuando su madre está al límite suele darle una bofetada.

¿Cuál es el objetivo de su madre? Que ella corrija su conducta.

¿Consigue el objetivo a corto plazo? Sí, porque Ana tiene miedo de que ella le haga daño otra vez y se asusta.

¿Consigue el objetivo a largo plazo? No, porque Ana no aprende a tolerar y gestionar su frustración así que arrastrará este problema hasta su vida adulta. Además aunque ahora tiene miedo de su madre eso puede cambiar cuando ella se haga mayor por lo que no sólo no responderá sometiéndose ante la bofetada sino que además, como no controla la frustración, muy probablemente responda de manera agresiva.

¿Tiene algún resultado positivo aunque no fuera el objetivo principal de su madre? No. Únicamente negativos, Ana tiene miedo a su madre, su madre no le enseña a gestionar sus emociones, y además, como pasaría con cualquier persona que nos agrede, cada vez que su madre le da una bofetada Ana se siente más distante con ella.

 

¿Cuál es la alternativa a esa «bofetada a tiempo»?

Veamos el mismo ejemplo con diferente final:

Ana tiene 3 años. A veces, cuando se siente frustrada porque no consigue lo que quiere grita, exige, pega o llora […] Cuando su madre está al límite suele darse un momento para respirar, extingue la conducta de Ana haciéndole poco caso mientras prepara el baño y la distrae con algún pretexto. Si eso no funciona y Ana está demasiado excitada le dice que si quiere le ayuda a estar más tranquila y practican juntas (por ejemplo) la Técnica de la Tortuga. Puedes ver un vídeo sobre esta técnica aquí –> https://www.youtube.com/watch?v=JXwdXxp3gKE&t=5s
Y después ponen una pegatina en su Economía de Fichas porque Ana ha parado de llorar y se ha metido en la bañera. Puedes ver un vídeo sobre esta técnica aquí –> https://www.youtube.com/watch?v=7_ea4JkhBn4&t=82s

¿Cuál es el objetivo de su madre? Que ella corrija su conducta.

¿Consigue el objetivo a corto plazo? Sí, aunque no sea tan rápido como con la bofetada.

¿Consigue el objetivo a largo plazo? Sí, y además la probabilidad de que el problema de conducta se repita es cada vez menor dado que Ana aprende a gestionar sus emociones.

¿Tiene algún resultado positivo aunque no fuera el objetivo principal de su madre? Sí, porque Ana va a confiar más en ella, va a escuchar más sus consejos y va a valorar más lo que su madre le enseña. Además se acercan más la una a la otra y sus momentos juntas al llegar a casa van a ser mejores.

 

Así que proponemos una respuesta o sustitución para esa frase de «Una bofetada a tiempo…» y es la que utilizamos nosotras en la clínica, a ver que os parece:

«Una economía de fichas a tiempo…»

 

Si dejo de hacer las cosas por si alguien me da una bofetada no es lo mismo que si dejo de hacerlas porque sé que no voy a conseguir así mis objetivos. Desarrollaré nuevas estrategias, buscaré nuevos caminos, y nunca desde el miedo.

 

 

 

 

¿Por qué está de moda la ropa sin distinción de género para niñxs?

Cada vez está llegando más a nuestro a país esta maravillosa moda de la ropa sin distinción de género para niñxs. Muchas marcas empiezan a cambiar su manera de exponer la ropa de lxs más pequeñxs dejando de diseñar según el género y sin dividir sus tiendas en sección masculina y femenina.

Vemos a más niños con pelo largo o niñas a las que no les ponen los pendientes al nacer. El mundo se mueve en la no distinción de género por la estética y esto está pasando porque tiene mucho, muchísimo, de positivo.

¿Por qué puede ser bueno utilizar ropa sin distinción de género?

  1. Cada niñx es libre.
    Como no hacemos distinción puede elegir exactamente cómo mostrarse al mundo. Nuestra ropa, peinado, zapatos, etc. son nuestra primera carta de presentación y podemos sentirnxs muy segurxs o muy insegurxs dependiendo de si vamos cómodxs y a gusto con la estética que llevamos. Esto nos pasa desde muy pequeñxs.
    Al no hacer distinción de género con la ropa podemos facilitar que lxs niñxs elijan qué ropa llevar según lo que les guste más o con lo que se sientan más segurxs.
    La distinción de la ropa según el género es algo social y no biológico, de hecho, la propia acción de vestirnos es algo propio del ser humano y que no se da en la naturaleza así que ¿por qué el rosa y las faldas para las niñas y el azul y los pantalones para los niños?
    ¿Sabías que hasta (como mínimo) los dos años de edad tu hijx no distingue si es niño o niña y que implicaciones tiene eso?
    Dado que nacemos sin ese sesgo de género puede que a un niño le guste el rosa como color o a una niña llevar pantalón y no leotardo y zapato. Si dejamos que cada niñx lleve aquello con lo que se siente cómodx y feliz desarrollará una mejor autoestima y probablemente se relacione mucho más con lxs demás porque se siente más segurx. Así también tendrá más habilidades sociales, aceptación social, etc.
  2. La forma en la que nos dirigimos a ellxs.
    Lxs adultxs nos dirigimos de manera diferente a los niños que a las niñas. Es importante fijarnos en esto e intentar cambiarlo porque eso es algo muy negativo para ambos géneros.
    Tenemos una manera diferente de tratarles, el tono de voz cambia, los piropos cambian, etc.
    A un niño le decimos cosas como «qué grande está este niño» «qué fuerte eres» «¿qué tal estás, campeón?» y los gestos son de chocar la mano, revolverle el pelo, la palmada en la espalda. Sin embargo con las niñas somos más dulces y tiernos porque las entendemos más débiles y frágiles… «qué guapa eres» «que niña tan educada» y lo acompañamos con gestos más dulces y más lentos.
    Al no vestir a lxs niñxs (sobretodo de bebés) como pertenecientes a un género concreto estamos evitando esto en el primer contacto de cualquier adultx.
  3. El desarrollo de sus capacidades.
    Imaginemos a una niña a la que le gusta subir a los toboganes más altos, correr y jugar de forma más física porque le divierte más la naturaleza y el juego en equipo como puede ser jugar a pillar o cualquier tipo de deporte.
    Pero la visten de una manera inadecuada para esto porque la visten como típicamente se viste a las niñas (falda, leotardo, zapatos, lazo, etc.).
    ¿Crees que esa niña se podrá a jugar a la pelota o intentar ganar una carrera? La respuesta es «no» dado que únicamente podrá hacerlo si le permitimos escoger qué ropa quiere ponerse. Vestida así es muy probable que no se sienta igual de segura a la hora de hacer aquello que puede hacer y además le apetece.
    Nadie en su sano juicio iría a correr una carrera con zapatos de charol, falda y un lazo.Lo mismo podemos hacer en el caso contrario, imaginemos a un niño que le gusta llevar el pelo largo, porque le gusta hacerse peinados (sabemos y aceptamos esto en los hombres adultos sin ningún tipo de problema) y sin embargo siempre le cortan el pelo porque se supone que los niños llevan el pelo corto. ¿Crees que se sentirá igual de seguro a la hora de relacionarse con los demás si se ve feo, o raro a sí mismo?

    Como adultxs siempre nos vestimos y nos peinamos de la manera que nos sentimos mejor para cada ocasión. ¿Por qué no les permitimos esto a lxs niñxs?

¿Por dónde empiezo si quiero cambiar eso en mi vida?

Los pequeños gestos y detalles cambian todo.

  • Cuando veas a una mujer embarazada no pongas el foco de atención en si va a ser niño o niña. Pregúntale por otras cosas como si ya tiene la habitación montada o, todavía mejor, cómo se encuentra ella y qué tal está llevando el embarazo.
  • Cuando veas a un niño o una niña no actúes de la manera que decíamos antes ni hagas gestos más bruscos o suaves según el género, elige cómo quieres dirigirte a lxs niñxs en general y hazlo igual con todxs.
  • No piropees a las niñas por su físico y a los niños por sus capacidades.

 

 

Recuerda: cada pequeño cambio marca una diferencia enorme para esa pequeña personita que tienes delante y que está en un momento de aprendizaje social.

 

 

 

 

 

 

 

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Nos separamos. ¿Qué hacer en una separación con hijos ?

A veces las relaciones de pareja se terminan.

Ocurre. Es pura vida.

Y a veces tenemos una separación con hijos.

Cuando la relación de pareja ha terminado y no se quiere continuar, hay que sentarse y hablar. A veces es una decisión conjunta y a veces unilateral, pero sea como sea, tras hablar, hay que tomar decisiones, llevarlas a cabo con respeto y comenzar una nueva vida por separado.

Es un proceso psicológicamente difícil.

Hay  muchos pensamientos y emociones en juego. Se echa de menos al otro,  nos echamos de menos también a nosotrxs mismxs como pareja de… se duda, nos cuestionamos, nos sentimos expuestxs y juzgadxs, tenemos miedo de empezar a vivir solxs y mucho más.

Además de todo eso, tenemos que seguir viviendo, hay que seguir trabajando, sacando al perro, estudiando, comiendo visitando a la familia, comprando, yendo a la gasolinera, explicando…

Estamos hablando hasta este momento de una pareja, pero muchas veces también hay hijos. Cuando se comienza una relación, por supuesto, no se piensa que puede llegar a acabar y cuando una pareja decide de manera conjunta, madura y responsable, tener hijxs tampoco es capaz de imaginar que puede llegar el momento en que tenga que afrontar esta situación con ellxs.

No se está preparado para una separación con hijos. A ser padre se aprende siéndolo y a ser hijo también.

¿Separación con hijos o esperamos?

Algunas parejas piensan, cuando sus hijxs son pequeñxs, que lo mejor es esperar. Seguir juntxs, intentar fingir que todo va bien y cuando los niñxs sean mayores, separarse.

Pero ¿hasta qué edad esperar entonces? ¿Eso es posible? ¿Se puede aparentar normalidad durante tanto tiempo y en todas las situaciones?  ¿Se puede hacer creer durante mucho tiempo a los hijxs que se está bien y que no pasa nada? ¿Nos va a pasar factura?

Nosotras contestamos que por muy adultos, y padres/madres afectivxs y preocupadxs por la felicidad y el desarrollo sano de nuestrxs hijxs que se seamos, esto desgasta y no favorece a nadie, ni a los padres/madres ni a los hijxs, aunque la intención sea la mejor del mundo.

Lxs niñxs no son tontxs y se enteran de todo por mucho que se intente disimular, ellxs también te conocen y captan cómo te sientes y cómo te comportas con ellxs.

Además, son perfectamente capaces de entender, que sus padres/madres no van a vivir en la misma casa, pero que no van a dejar de ser sus padres/madres. Que no os vais de su lado, y eso es lo que necesitan saber por encima de todo lo demás, el cambio de casa, no estar todos juntxs…

Es complicado, por supuesto que lo es, es una nueva forma de estar en familia  hay que aprender a ser sus padres/madres por separado, pero es cosa vuestra conseguirlo, ese conflicto no les pertenece a ellxs, no los inculpéis ni les hagáis tener un conflicto de lealtad.  Adiós egoísmo y bienvenida madurez parental. Nuestrxs hijxs no nos pertenecen.

 

¿Cómo lo hacemos?

  • Hablad primero entre vosotrxs, dejando vuestras cosas claras. Después  informaos y decidid los asuntos legales y después pensad qué les vais a decir a vuestrxs hijxs, cuando se lo diréis y cómo.
  • Hablar con ellxs juntxs, tranquilxs, con tiempo y adecuando el lenguaje a la edad de vuestrxs hijxs. Pensad si se lo vais a decir a todos a la vez, si tenéis más de un hijx, o por separado, eso también dependerá del rango de edad que haya entre ellxs. Es muy importante  que entiendan que se les tiene en cuenta en esta etapa de transición familiar, que se les hace participes. Ayudadles a comprender la decisión de la separación y a darse cuenta que siguen estando segurxs aunque tengan que establecer nuevas relaciones con sus padres/madres o incluso cambiar de casa.
  • Escuchadles, posiblemente tengan preguntas que hacer. Si podéis contestarlas, lo hacéis y si no es así, se lo decís abiertamente, por ejemplo: «Eso es cosa nuestra»  «Ahora no sabríamos  que contestar a eso», «No os preocupéis ahora por eso…»
  • Hablar de conductas y no de sentimientos cuando habléis de las razones de la separación. Por ejemplo: “Vamos a vivir separadxs porque no estamos de acuerdo en algunas cosas que son importantes” en lugar de «No nos queremos igual que antes»
  • Dadles tiempo para asimilarlo. Es posible que se lo imaginaran, incluso a lo mejor lo estaban deseando, para dejar atrás los conflictos y peleas. Pero es posible que no, y que lo interpreten como la pérdida de un hogar seguro y sientan miedo, tristeza o rabia. Incluso que la vuelquen en vosotrxs. Debéis hablar de en qué cosas les va a afectar a ellxs a nivel práctico: Casa, rutinas, mascotas, etc.
  • Puede que aparezcan dificultades en el cole, académicos o con los amigos, falta de apetito, dificultades para dormir o de comportamiento. Dadles tiempo para adaptarse, no tiene por qué convertirse en un problema, estad atentxs pero sin dramatizar. Si se alarga demasiado en el tiempo, y esto depende del carácter del niñx, es bueno consultar con un profesional.
  • Habladles de sentimientos pero no los descarguéis en ellxs. Decidles que vuestro amor por ellxs no ha cambiado, que seguís siendo una familia.
  • Nunca habléis mal el uno del otro delante de vuestrxs hijxs, nunca. Tampoco dejéis que nadie lo haga, ni vuestrxs amigxs, ni vuestra familia, ni siquiera ellxs mismxs.
  •  No habléis mal de sus abuelxs ni de sus tíxs ni de sus primxs delante de ellos y dejad que sigan viéndolos como hasta ahora. Lxs niñxs los necesitan y quizá ahora más de lo habitual, sobre todo a sus abuelxs.
  • No les interrogues sobre tu ex. Perderán la confianza en ti .Si te hablan ellxs de lo que han hecho con el otro, escúchalos, si te lo cuentan es porque es importante para ellxs que lo sepas. Si algo no te gusta, no desautorices al otro. Si lo consideras necesario, llama tú directamente cuando no esté el niñx delante y aclararlo. No utilices a tu hijx para eso, y  ten en cuenta que su forma de funcionar con vuestrx hijx, puede ser distinta a la tuya, pero eso no significa que sea mala.
  • No habléis de asuntos de pensiones o dinero delante de lxs niñxs, no es asunto suyo, es asunto vuestro.

En conclusión, en una separación con hijos…

El desarrollo y mantenimiento de una relación cordial y de calidad entre vosotrxs y con vuestros hijxs, es decir, de afecto, apoyo, comunicación, disciplina,  seguridad, implicación y complementariedad, es posible aunque estéis separadxs y de ella depende la adaptación de estos  a la nueva situación familiar.

 

Existe la posibilidad de ir a terapia para una separación con hijos con la intención de aplicar estas sugerencias genéricas a casos particulares teniendo en cuenta la estructura familiar y el temperamento, carácter y edades de lxs niñxs.

 

 

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Mi hijo no me cuenta las cosas

 

 

 

Los grupos de WhatsApp del colegio

¿Qué está pasando con los grupos de WhatsApp del colegio de nuestrxs hijxs?

Desde el principio en la mayoría de estos grupos de WhatsApp del colegio se está haciendo un mal uso y están provocando algunos problemas. Hablemos de ello y pongamos posibles soluciones.

¿Para qué sirven en realidad?

En teoría los grupos de WhatsApp del colegio deberían servir para enviar información referente al colegio que afecta a toda la clase y de esta forma llega a todxs de manera rápida.

Por ejemplo:

 

Sin debates, sólo información.

Pero cualquiera que esté en uno de estos grupos de WhatsApp de padres y madres sabe que no se utiliza para eso sino para muchas y variadas cosas.

Su mal uso está siendo perjudicial para lxs niñxs y esa es la razón por la que muchos colegios ya se están desmarcando de este método.

¿Qué uso incorrecto se les está dando?

Tenemos de todo pero las cosas principales que se hacen y que son especialmente negativas para lxs niñxs son:

  • Hablar sobre los deberes para casa de lxs niñxs: Esto es muy negativo porque ellxs tienen que aprender a hacerse responsables de las tareas para casa y eso implica no olvidar la agenda y apuntarlo todo. Si un día olvidan la agenda deberán enfrentarse a la situación de ir a clase sin los deberes hechos y eso les hará conocer las consecuencias de no hacerse responsables de sus cosas.
    Pero los grupos de WhatsApp de padres y madres se han convertido en una manera de averiguar qué cosas ha olvidado apuntar el niñx o qué libros tiene que leer para el trimestre o cuándo son los controles de lengua.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

  • Mandar fotos de lxs niñxs o de cómo han resuelto los ejercicios de deberes, etc.: Cada foto que mandas al grupo está exponiendo a tu hijx a que no sólo le vean lxs padres y madres de lxs niñxs de clase sino también sus propixs compañerxs. Puede parecer inocente pero normalmente muchxs padres y madres dejan a sus hijxs sus teléfonos para jugar o mandar mensajes y pueden acceder a las fotos que tú has mandado al grupo. Al día siguiente en el colegio puede que otrx niñx se burle de tu hijx por la foto que mandaste al grupo, porque la vio, porque alguien se la enseñó, o porque algunx de sus progenitorxs hizo una burla al recibirla.

 

  • Quejarse de profesorado o colegio: Otra manera fatal de emplear los grupos de WhatsApp de padres y madres es quejarse. Si existe una queja formal y fundamentada siempre es útil hacerla llegar directamente al profesor con quien existe ese problema o al colegio pero consensuarla con el grupo o desahogarse por el grupo no sirve para nada a nivel práctico y además genera problemas con otrxs padres/madres que pueden no opinar así.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

  • Mandar imágenes o textos al grupo de WhatsApp del colegio contando cosas como qué hemos hecho con nuestrxs hijxs el fin de semana: Puede parecer que puede resultar útil para dar ideas a lxs demás padres y madres de qué hacer en el fin de semana pero no es el contexto adecuado para hacerlo. Es un grupo dedicado a cosas que conciernen al colegio.
  • Mandar consultas de tipo médico o psicológico: No sólo no sirve para nada sino que además implica de nuevo compartir intimidad del niñx y puede derivar en problemas nuevo. Además nadie va a poder resolver el problema y aunque hubiera un padre o madre médicx o psicólogx tampoco lo haría sin ver al niñx y hacer las cosas de forma adecuada.Esto puede hacer que te sientas…

Como padre o madre perteneciente a uno o más grupos de WhastApp de este tipo puede que algunas veces te sientas en el compromiso de contestar a cosas que no contestarías en otra circunstancia para no resultar antipáticx o «pasota» pero en realidad no tienes porqué hacerlo cuando no se trata de información estrictamente referente al colegio.

Cuando mandan fotos de sus hijxs disfrazadxs o cosas así nunca sé que responder porque no me gusta que me lleguen 200 mensajes pero por otro lado me sabe mal no decir nada porque todo el mundo contesta «¡está ideal!»

Además puede que también te sientas mal porque nunca hablas o aportas cosas nuevas e interesantes al grupo, cuando esto te ocurra recuerda que no se trata de aportar cosas, ese grupo no es para eso y por lo tanto si te desmarcas de eso y actúas de forma más pasiva o si abandonas el grupo no estás haciendo nada malo.

 

*Todos los mensajes que aparecen en este artículo son ficticios con la intención de ejemplificar aquello que se explica.

«Malas madres»

Este artículo está escrito en femenino porque incluye el proceso de embarazo y hay un porcentaje muy bajo de *población masculina gestante, pero es aplicable también a los padres gestantes y a las madres no gestantes.

*Población masculina gestante: hombre transgénero que conserva sus órganos femeninos necesarios para poder gestar y que toma la decisión de hacerlo.

Parece que únicamente existan dos opciones las buenas y las malas madres.

En este artículo vamos a ayudarte a liberarte de esas sensaciones negativas que derivan del término «malas madres» y que te permitas errar pero también mejores cada día.

¿Por qué parece que al ser madre sólo se te permite sentir amor, calidez, ternura y absoluta felicidad? ¿Acaso dejas de ser un ser humano después de ser madre?

Hace tiempo una chica me dijo «Ser madre me supera, es una tarea demasiado importante para mi, creo que me equivoqué al elegir este camino»

Y no, no tenía depresión post parto, no era una mala madre, no era demasiado mayor ni demasiado joven, no tenía ninguna característica especial. Era una mujer como otra mujer cualquiera. Todo estadísticamente normal. Quizá por eso pensó así. Porque ES NORMAL DUDAR.

Ser madre es un proceso que empieza con una transformación física y emocional. Y entonces empieza a pasar que la gente saluda a tu barriga antes que a ti, pregunta por «el embarazo» en lugar de preguntar por ti (tu trabajo, tus cosas del día a día, tu pareja…)

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Ser madre es la decisión más radical que tomarás en la vida. Y no tiene vuelta atrás así que… ¿Cómo no ibas a dudar de si es la decisión correcta?

Además como ya te habrán dicho no viene con un manual para saber cómo hacer las cosas para que todo funcione bien. Hagas lo que hagas siempre habrá alguien dispuesto a darte un consejo diferente «Pues yo hice esto con mi hijo y me fue genial»

No te asustes si piensas cosas como «¿Tomé la decisión correcta?»  

Te contaré un secreto: todas las madres y todos los padres lo piensan en algún momento, pero nadie lo dice en voz alta.

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Ser madre es la decisión más radical que tomarás en la vida. Y no tiene vuelta atrás.

Además se añade algo…

¿Dónde está la que tú eras antes de ser madre?

En mi artículo «Embarazo y autoestima» hablo sobre qué cosas pueden ayudarte a sentirte mejor durante este periodo.

Embarazo y autoestima

Pero como sabrás, hayas sido o no gestante, después de eso viene todo lo demás. Un/a bebé, un/a niñx, un/a adolescente… quitan tiempo, quitan energía y suponen preocupaciones.

Dan un millón de cosas positivas, innumerables, inmensurables pero… también algunas negativas que no es de ser mala madre ni mal padre que se pasen de vez en cuando por la cabeza.

¿Cómo lo resuelvo si me encuentro en uno de esos momentos en los que ser madre me supera?

El problema principal es que dado que es algo que no se suele compartir con lxs demás pasas a sentirte mal por dos cosas:

  1. El problema principal y concreto con la maternidad en ese momento que te hace sentir mal.
  2. El problema añadido de sentirte culpable porque hay una pequeña parte de ti que duda de la decisión que tomaste de ser madre.

La segunda influye mucho en la primera porque si te estás sintiendo culpable pierdes la capacidad de ser objetiva con lo que está ocurriendo, sacas el foco analítico de la situación para ponerlo en ti misma.

Además puedes quedarte rumiando ese pensamiento durante mucho mucho tiempo y cada vuelta que le das más grave y feo parece y más mala madre te sientes. Es un círculo vicioso.

Para resolverlo hay que empezar por el final. El punto 2 es el primero. Deja de sentirte culpable. Ya hemos visto que lo que te pasa es normal, es un pensamiento fugaz, temporal y que después queda disipado por un montón de cosas positivas. Cuanto más importancia le des más se instala y más problemático parece.

En cuanto al problema que te está haciendo sentir mal, lo primero que tienes que hacer es tratar de definirlo teniendo en cuenta los siguientes puntos:

  • ¿Se trata de un problema que tengo yo a nivel personal o de pareja o es un problema de mi/s hijxs? Por ejemplo, no vamos a buscar una solución igual si el problema es que no sabes cómo manejar una rabieta que si lo que ocurre es que el colecho ha derivado en un problema de pareja.
  • Si es un problema propio, ¿he hecho todo lo posible para resolverlo? Si la respuesta es sí y el problema sigue ahí entonces quizá sea el momento de buscar ayuda profesional. Si la respuesta es no, entonces hay que ponerse a buscar soluciones.
  • Si es un problema del niñx hay que tener en cuenta el tiempo que hace que está sucediendo lo que nos está inquietando.
    Si por ejemplo le está costando adaptarse al inicio del colegio y hace un par de semanas que ha empezado las clases no debemos alarmarnos. Si han pasado dos meses lo mejor es empezar a poner soluciones.
    Además de la variable tiempo hay que tener en cuenta también la variable intensidad. Hay problemas que son problemas precisamente por su intensidad, volviendo al ejemplo de las rabietas, no es igual una rabieta en la que el niño llora intensamente que una en la que el niño se golpea a sí mismo. La intensidad es un indicador de que hay que buscar soluciones.
  • ¿Y si no hay ningún problema y es que estás sometida a mucha presión por las RRSS? Cada vez ocurre más que la presión de ver en redes sociales todo lo que se supone que hay que hacer o lo que se supone que otras personas hacen puede hacer que sientas que estás haciendo las cosas mal. Recuerda, cada niñx es diferente y nada de lo que hay en redes es real. Te dejo un vídeo que hice sobre ese tema.

 

En cualquier caso y como conclusión, las situaciones cambian y se resuelven pero si te estás culpando por dudar de si tomaste la decisión correcta al elegir ser madre simplemente te quedarás asustada y anclada en una situación que no te gusta.

 

Permítete dudar, permítete equivocarte y corregir los errores. No te juzgues. Recuerda que has tomado la decisión más valiente y los valientes también tienen miedo.

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¿Qué hacer con las rabietas?

¿Qué hacer con las rabietas? ¿Cómo distingo si debo ir al psicólogo o no por las rabietas de mi hijx?

Veamos en qué consisten los problemas de conducta en niños desde un caso práctico:

Desde hace un tiempo María de cinco años de edad se ha convertido en la dueña de la casa. Antes era una niña dulce y cariñosa y sus padres no se explican cómo han llegado hasta este punto. Siempre ha sido un niña buena, nunca había tenido problemas con otrxs niñxs ni con adultxs y su profesora de la guardería dice que se porta estupendamente. Pero es entrar en casa y se convierte en una pequeña dictadora. Tiene constantes rabietas que se descontrolan y llegan a durar horas, no hay forma de hacer que coma o se bañe a la hora, pega a su hermano mayor de siete años y se niega a compartir con él los juguetes… Sus padres lo han intentado todo, pero sin éxito.

¿Qué es una rabieta?

Para saber qué hacer con las rabietas primero debemos entender lo que son.

Una rabieta es una manera inadecuada y aprendida que tiene un niñx de manifestar que está en desacuerdo con alguna situación o norma.
Y si es aprendida… ¿cómo y de quién lo ha aprendido?

Volviendo al caso de María, una de las cosas que más extrañan a sus padres es que su hermano mayor no es así en absoluto, nunca ha tenido rabietas y siempre ha sido muy obediente, por lo que no se puede explicar por un aprendizaje por modelado (con un modelo).
Pero existe otro tipo de aprendizaje, María ha aprendido que, en general, cuando se comporta de esta manera siempre suele conseguir lo que quiere.
Sus padres reconocen que algunas veces ceden ante las rabietas porque pasan vergüenza en sitios públicos, porque la niña a veces se hace daño golpeándose, porque tienen prisa por ir a trabajar, por no perjudicar a su hermano…

Así es como funciona el aprendizaje que ha llevado a María a provocar este tipo de situaciones cada vez que desea algo o que está en desacuerdo con una norma.

Rabieta = Consigo lo que quiero.

¿Y las veces que no lo consigue? Cómo mínimo consigue atención, aunque sea para imponer un castigo, y esa atención es suficiente premio para María que con su edad valora la atención de sus padres por encima de todo.

 ¿Cómo acabar con esta situación? ¿Qué hacer con las rabietas?

Lo mejor que se puede hacer es no poner excusas para la conducta del niñx retrasando en el tiempo el momento de buscar ayuda. Dado que se trata de una conducta aprendida, a más ensayos más afianzada queda y esperar a que «se le pase la mala racha» sólo incrementará la mala conducta.

Un profesional de la psicología que esté cualificadx para trabajar este tipo de problemas dispone de las herramientas y las pautas que los padres deberán aplicar en el día a día y que llevarán de forma adecuada y afianzada a un cambio de conducta en el niñx.