¿Querer es poder?

Querer es poder, pero no siempre

Está claro que necesitamos desear las cosas y encontrar un motivo que nos lleve a intentar conseguirlas, por supuesto que sí , si no deseamos algo evidentemente no iremos a por ello.

Eso es querer y por lo tanto «querer» es necesario.

Sin embargo no siempre es suficiente.

Desear algo aunque sea con todas nuestras fuerzas no significa que lo consigamos aun teniendo un motivo muy fuerte que tire de nosotros para su consecución

¿Por qué?

Porque todo no está siempre en nuestra mano ni depende de nosotros. En la vida hay cosas que se escapan de nuestro control , que no son cuestión de tener voluntad. La vida tiene estas cosas a veces.

¿Por qué pensar que querer es poder puede hacernos daño?

Que querer es poder, es una creencia bastante extendida que puede llevarnos  a la desesperación, a la  frustración, a  entristecernos e incluso a dudar de nosotros, de nuestras capacidades o de nuestra implicación si no conseguimos alcanzar lo deseado.

También puede entrar en acción la culpabilidad  “no hago nada bien” “nunca consigo lo que me propongo” y, por lo tanto, al inmovilismo: «para que voy a intentar nada, más de lo que he hecho ya no puedo hacer, no contéis conmigo» 

Ante esto, a veces, es necesario aceptar las cosas. Hay que aprender a perder, centrarnos en la realidad, en el presente y tomar conciencia de que no podemos conseguir todo lo que nos proponemos por mucho empeño que pongamos. No todo es cuestión de actitud positiva ni de insistencia.

Reconocer y asumir esto nos ayuda a avanzar y a madurar

  • Disminuirá  nuestra sensación de culpabilidad.
  • Nos hará entender que podemos equivocarnos y no pasa nada.
  • Entenderemos que nosotros somos más importantes que nuestras metas, y que  somos libres de elegir como responder a esa circunstancia.
  • Nos ayudará a asimilar que el fracaso forma parte de la vida. Podemos vivir con el fracaso.
  • Aprenderemos a identificar  mejor si merece la pena el intento.
  • Aprenderemos a identificar mejor  si merece la pena seguir intentándolo buscando nuevos enfoques al problema, desarrollando con ello nuestra creatividad.
  • Nos pondremos en acción , emprenderemos nuevas aventuras con  ilusión
  • Sabremos disfrutar más del proceso, viviendo centrados en el presente  aunque el resultado no se consiga a la primera o nunca se consiga.
  • Daremos valor a nuestros logros aunque sean pequeños, aprendiendo e incorporándolos a nuestro repertorio de conductas.

 

La inteligencia también consiste en saber que aunque queramos, no se puede ganar siempre, y que perder también es importante.