Comunicación no verbal. Gestos más que palabras.

La comunicación no verbal es todo aquello que trasmitimos sin hablar. El gesto de nuestra cara, nuestra postura corporal…

«Un gesto vale más que mil palabras»

No vale más un gesto, pero a veces nos ayuda a expresar aquello que no sabemos cómo decir cuando las palabras son difíciles de escoger.

¿Recuerdas el cine mudo?

Películas enteras que podrías entender únicamente mirando los gestos.

En el lenguaje no verbal hay códigos como, por ejemplo, la proximidad física y el significado de esta. Estos códigos dependen de cada cultura.

De hecho, ni siquiera es intrínsecamente humana, todxs lxs animales tienen sus propios códigos de comunicación a pesar de no disponer de lenguaje. Incluso a veces hasta los humanos podemos entender sus gestos.

 

¿Por qué es importante la comunicación no verbal?

Es importante porque nos ayuda a entender mejor a lxs demás pero también porque la podemos emplear para hacer que los demás nos entiendan mejor.

Podemos pensar cosas pero si no nos sentimos capaces de decirlas el receptor nunca recibirá el mensaje. ¿Y si hacemos uso de nuestra comunicación no verbal?

Si me cuesta decir «Me lo paso muy bien contigo» puedo sonreír más para que la otra persona sepa que me siento así.

Y cuando no consigo entender bien lo que el otro trata de trasmitirme puedo fijarme en su lenguaje no verbal para comprobar si se corresponde con lo que dice su lenguaje verbal.

 

¿Se puede aprender la comunicación no verbal?

Sí.

Y no se trata de detectar a quién nos miente o trata de engañarnos, como se suele pensar. La comunicación no verbal es mucho más que eso.

Tú también la estás estudiando si:

  • Escuchas el tono y no únicamente las palabras.
  • Observas la gesticulación mientras habla.
  • Atiendes a su cara y a lo que sus gestos faciales dicen.
  • Te fijas en la manera en la que persona se aproxima o se aleja.
  • Su postura corporal (brazos cruzados, el espacio que ocupa…)

El estudio exhaustivo de la comunicación no verbal puede ser complicado pero que conozcas lo suficiente como para que sepas descifrar mejor a los demás cuando se relacionan contigo es tan sencillo como observar.

No olvidemos que cada persona es diferente

Hay que tener en cuenta que cada persona tiene sus propios gestos y hay que tener esto en cuenta. Por ejemplo, una persona que normalmente cruza los brazos al hablar no quiere decir que esté siempre en posición «defensiva» porque en esa persona es su gesto habitual.

 

Mi hijo no me cuenta las cosas

Como dice el psiquiatra  Luis Rojas Marcos (Sevilla, 1943)

Si quieres conocer a una persona, busca un lugar tranquilo, siéntate cómodamente con ella y, sin prisas, hazle la pregunta clave. “Háblame de ti”. 

A todo el mundo nos gusta que nos escuchen cuando hablamos de nosotros mismos

(“Todo lo que he aprendido” Ed: Espasa)

Mi hijo no me cuenta las cosas

Hemos oído muchas veces esta frase, «Mi hijo no me cuenta las cosas». 

Por ejemplo:

“Llevo todo el fin de semana sin verlo, se ha ido con sus tíos de finde y no me ha contado nada»  

“¿Vuestro hijo os cuenta lo que hace en el colegio?, el mío no me cuenta nada»

Estás son algunas de las situaciones pero pueden haber muchas más

Es cierto que hay niños más habladores que otros, pero sí que podemos intentar conseguir que lo hagan los que no lo son tanto.

Ahí os dejamos algunas claves:

  • Dale tiempo. Cuando el niño llega a casa, nada más abrir la puerta no es el mejor momento para preguntar. Aunque nosotros queramos saber que ha hecho y  demostrarle con ello nuestro interés por él y “su finde” y  lo recibamos haciendo un montón de preguntas. ¿Cómo lo has pasado en casa de los tíos? ¿ Qué tal en el cole, que has hecho hoy? ¿Has jugado con Pepe? No es el momento,  quiere llegar a casa y que lo abracemos, y sin preguntas, no está receptivo, está cansado. 
  • Delante de él no digas al aire o a otro adulto “Mi hijo no me cuenta las cosas”.
    Le estás dando importancia a algo que quieres cambiar.
     
  • Encuentra el momento. Tranquilos  a solas, cómodos y sin prisas. 
  • También es posible que no te quiera responder delante de otras personas, quiere hacerlo a solas . Además siguiendo con el ejemplo de sus tios puede suceder que cuando le preguntas al niño responda el adulto, con lo que el niño no contestará más tarde a las mismas preguntas porque el sabe que tú ya sabes la respuesta. 
  • Demuéstrale que escuchas. Míralo y no hagas nada mientras tanto, no vale estar haciendo la cena, recogiendo, mirando el móvil, vistiendo a su hermano…Los niños perciben enseguida una distracción o falta de atención por tu parte y son muy receptivos si les prestan atención. 
  • Empieza tú. Cuenta lo que has hecho en su ausencia. Seguro que esto le ayuda a querer contar él lo suyo. Y si no se puede establecer un pequeño juego, “Ahora tú, ahora yo”
  • Dile antes de irse que no abrirás las fotos que manden de él para verlas juntos y que el te las explique a su vuelta. Si sabe que te están mandando fotos de él, cosa obvia porque posa , sabe que no hace falta que te cuente nada. 
  • Intenta hacerle preguntas más concretas. Sustituye ¿Cómo lo has pasado? o  ¿lo has pasado bien? ¿Qué tal en el cole? por ¿Ha faltado hoy algún compañero? ¡A ver si adivino qué letra has aprendido hoy!…. Así conseguirás despertar su curiosidad. 
  • Recompénsalo cuando te cuente cosas. Aunque no con cosas materiales. Por ejemplo con un beso, una sonrisa, o “Cuanto me gusta que me cuentes cosas y hablar contigo…» 
  • No lo compares con sus hermanos, compañeros de clase, primos… 

Como conclusión, no hay que olvidar que cada niño es único, unos hablan más y otros menos, también la edad y el aprendizaje irán haciendo que desarrolle esa capacidad de comunicación.

Tú también eres importante en ese proceso madurativo,  ten paciencia.

 

 

 

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