¿Mi problema tiene solución?

 

“Mira, me pasa algo que me está empezando a preocupar un poco y me gustaría saber si se puede cambiar  o esto ya no tiene solución …

Te cuento… A mí, la verdad, nunca me había supuesto ningún problema subir en ascensor. Ni con gente, ni solo. Hace mucho tiempo que no subía en uno, pero no fui consciente de eso hasta hace tres días. Una de las empresas para las que trabajo se ha trasladado a un edificio de oficinas y el otro día tuve que ir. Fui directo a coger el ascensor. Era un ascensor bastante grande, el edificio es alto y trabaja mucha gente. Cuando llegó el ascensor entramos y empecé a sentirme bastante nervioso.

La gente se daba los buenos días, y se iba colocando. Yo no supe que hacer, no sabía dónde ponerme, no me salían las palabras, no sabía ni como dar los buenos días, no sabía dónde mirar y empecé a preguntarme cómo iba a hacer para salir al llegar a mi piso y tener que pedir a toda esa gente que me dejara pasar. Me agobié un poco la verdad. Lo pasé fatal. Creo que no estoy hecho para los ascensores.”

 

Cuando dejamos de hacer cosas, cualquier cosa, en este caso utilizar un ascensor, perdemos las habilidades que desarrollamos al hacerlas. Al sentirnos más torpes, nos da más miedo acometerlas y la inhabilidad se va haciendo más y más grande.

El saber qué decir y cómo comportarnos en un ascensor, o en cualquier situación  social, no es algo innato. No nacemos sabiendo. Se aprende o se repasa la lección olvidada.

Cuando pensamos así, que las capacidades, habilidades, talentos se tienen o no se tienen, al enfrentarnos en la vida a cualquier cosa, (ya sea una situación social o un objetivo  personal) si fracasamos, que puede que suceda :

  • Evitaremos  marcarnos objetivos o metas.
  • Lo atribuiremos a  que no tenemos ese talento o capacidad – “Soy yo, que no puedo”
  • Ante el primer contratiempo abandonaremos, pues creeremos que el esfuerzo es improductivo y no vale la pena.
  • No haremos caso de las indicaciones o consejos que puedan darnos y que  podrían ayudarnos a mejorar la ejecución.
  • Envidiaremos los logros de los demás – “Ellos sí que son capaces y yo no”

Pero si pensamos que cualquier situación o tarea, podemos aprenderla:

  • Afrontaremos los retos y desafíos
  • Ante el primer contratiempo seguiremos insistiendo  pues percibiremos nuestro esfuerzo como algo productivo.
  •  Intentaremos hacer caso de las indicaciones o  consejos de los demás
  • No sentiremos envidia de los éxitos de los demás pues yo puedo alcanzar los míos propios.

Está claro que a veces fracasarás o incluso a veces no llegarás a alcanzar nunca algo. Pero estar abiertx al aprendizaje, no limitarte, significa considerar el fracaso como un dato para aprender a conocer donde están tus límites y ajustar tus  prioridades. No como un final.

La terapia es un proceso de aprendizaje al que uno suele llegar cuando ha intentado de alguna forma superar sus retos solo y no lo ha conseguido. Cuando no lo conseguimos por nosotrxs mismxs no es que no seamos capaces, es que puede que nos falten “herramientas” para poder llevar a cabo nuestros objetivos.

Nos separamos ¿qué hacer en una separación con hijos?

A veces las relaciones de pareja se terminan.

Ocurre. Es pura vida.

Cuando la relación de pareja ha terminado y no se quiere continuar, hay que sentarse y hablar. A veces es una decisión conjunta y a veces unilateral, pero sea como sea, tras hablar, hay que tomar decisiones, llevarlas a cabo con respeto y comenzar una nueva vida por separado.

Es un proceso psicológicamente difícil.

Hay  muchos pensamientos y emociones en juego. Se echa de menos al otro,  nos echamos de menos también a nosotrxs mismxs como pareja de… se duda, nos cuestionamos, nos sentimos expuestxs y juzgadxs, tenemos miedo de empezar a vivir solxs y mucho más.

Además de todo eso, tenemos que seguir viviendo, hay que seguir trabajando, sacando al perro, estudiando, comiendo visitando a la familia, comprando, yendo a la gasolinera, explicando…

Estamos hablando hasta este momento de una pareja, pero muchas veces también hay hijos. Cuando se comienza una relación, por supuesto, no se piensa que puede llegar a acabar y cuando una pareja decide de manera conjunta, madura y responsable, tener hijxs tampoco es capaz de imaginar que puede llegar el momento en que tenga que afrontar esta situación con ellxs.

No se está preparado para una separación con hijos. A ser padre se aprende siéndolo y a ser hijo también.

¿Esperamos?

Algunas parejas piensan, cuando sus hijxs son pequeñxs, que lo mejor es esperar. Seguir juntxs, intentar fingir que todo va bien y cuando los niñxs sean mayores, separarse.

Pero ¿hasta qué edad esperar entonces? ¿Eso es posible? ¿Se puede aparentar normalidad durante tanto tiempo y en todas las situaciones?  ¿Se puede hacer creer durante mucho tiempo a los hijxs que se está bien y que no pasa nada? ¿Nos va a pasar factura?

Nosotras contestamos que por muy adultos, y padres/madres afectivxs y preocupadxs por la felicidad y el desarrollo sano de nuestrxs hijxs que se seamos, esto desgasta y no favorece a nadie, ni a los padres/madres ni a los hijxs, aunque la intención sea la mejor del mundo.

Lxs niñxs no son tontxs y se enteran de todo por mucho que se intente disimular, ellxs también te conocen y captan cómo te sientes y cómo te comportas con ellxs.

Además, son perfectamente capaces de entender, que sus padres/madres no van a vivir en la misma casa, pero que no van a dejar de ser sus padres/madres. Que no os vais de su lado, y eso es lo que necesitan saber por encima de todo lo demás, el cambio de casa, no estar todos juntxs…

Es complicado, por supuesto que lo es, es una nueva forma de estar en familia  hay que aprender a ser sus padres/madres por separado, pero es cosa vuestra conseguirlo, ese conflicto no les pertenece a ellxs, no los inculpéis ni les hagáis tener un conflicto de lealtad.  Adiós egoísmo y bienvenida madurez parental. Nuestrxs hijxs no nos pertenecen.

 

¿Cómo lo hacemos?

  • Hablad primero entre vosotrxs, dejando vuestras cosas claras. Después  informaos y decidid los asuntos legales y después pensad qué les vais a decir a vuestrxs hijxs, cuando se lo diréis y cómo.
  • Hablar con ellxs juntxs, tranquilxs, con tiempo y adecuando el lenguaje a la edad de vuestrxs hijxs. Pensad si se lo vais a decir a todos a la vez, si tenéis más de un hijx, o por separado, eso también dependerá del rango de edad que haya entre ellxs. Es muy importante  que entiendan que se les tiene en cuenta en esta etapa de transición familiar, que se les hace participes. Ayudadles a comprender la decisión de la separación y a darse cuenta que siguen estando segurxs aunque tengan que establecer nuevas relaciones con sus padres/madres o incluso cambiar de casa.
  • Escuchadles, posiblemente tengan preguntas que hacer. Si podéis contestarlas, lo hacéis y si no es así, se lo decís abiertamente, por ejemplo: “Eso es cosa nuestra”  “Ahora no sabríamos  que contestar a eso”, “No os preocupéis ahora por eso…”
  • Hablar de conductas y no de sentimientos cuando habléis de las razones de la separación. Por ejemplo: “Vamos a vivir separadxs porque no estamos de acuerdo en algunas cosas que son importantes” en lugar de “No nos queremos igual que antes”
  • Dadles tiempo para asimilarlo. Es posible que se lo imaginaran, incluso a lo mejor lo estaban deseando, para dejar atrás los conflictos y peleas. Pero es posible que no, y que lo interpreten como la pérdida de un hogar seguro y sientan miedo, tristeza o rabia. Incluso que la vuelquen en vosotrxs. Debéis hablar de en qué cosas les va a afectar a ellxs a nivel práctico: Casa, rutinas, mascotas, etc.
  • Puede que aparezcan dificultades en el cole, académicos o con los amigos, falta de apetito, dificultades para dormir o de comportamiento. Dadles tiempo para adaptarse, no tiene por qué convertirse en un problema, estad atentxs pero sin dramatizar. Si se alarga demasiado en el tiempo, y esto depende del carácter del niñx, es bueno consultar con un profesional.
  • Habladles de sentimientos pero no los descarguéis en ellxs. Decidles que vuestro amor por ellxs no ha cambiado, que seguís siendo una familia.
  • Nunca habléis mal el uno del otro delante de vuestrxs hijxs, nunca. Tampoco dejéis que nadie lo haga, ni vuestrxs amigxs, ni vuestra familia, ni siquiera ellxs mismxs.
  •  No habléis mal de sus abuelxs ni de sus tíxs ni de sus primxs delante de ellos y dejad que sigan viéndolos como hasta ahora. Lxs niñxs los necesitan y quizá ahora más de lo habitual, sobre todo a sus abuelxs.
  • No les interrogues sobre tu ex. Perderán la confianza en ti .Si te hablan ellxs de lo que han hecho con el otro, escúchalos, si te lo cuentan es porque es importante para ellxs que lo sepas. Si algo no te gusta, no desautorices al otro. Si lo consideras necesario, llama tú directamente cuando no esté el niñx delante y aclararlo. No utilices a tu hijx para eso, y  ten en cuenta que su forma de funcionar con vuestrx hijx, puede ser distinta a la tuya, pero eso no significa que sea mala.
  • No habléis de asuntos de pensiones o dinero delante de lxs niñxs, no es asunto suyo, es asunto vuestro.

En conclusión

El desarrollo y mantenimiento de una relación cordial y de calidad entre vosotrxs y con vuestros hijxs, es decir, de afecto, apoyo, comunicación, disciplina,  seguridad, implicación y complementariedad, es posible aunque estéis separadxs y de ella depende la adaptación de estos  a la nueva situación familiar.

 

Existe la posibilidad de ir a terapia para una separación con hijos con la intención de aplicar estas sugerencias genéricas a casos particulares teniendo en cuenta la estructura familiar y el temperamento, carácter y edades de lxs niñxs.