Doble check azul y sus consecuencias

WhatsApp, esa aplicación que nos tiene todo el día comunicados, que nos hace sentirnos siempre acompañados, dentro de grupos y subgrupos y en conversación abierta siempre con alguien… Pero, ¿es eso lo que queremos siempre?, ¿realmente nos sentimos cómodos siempre pendientes de contestar a todo lo que nos preguntan?

 

Antes del doble check azul había otra forma de control (aunque con algunos teléfonos se puede desactivar) que era mirar la última conexión. El problema aparece porque el doble check azul, a diferencia de la última conexión, te indica que la persona no sólo se ha conectado a whatsapp sino que además ha entrado en tu conversación, por lo que estás mucho más seguro de que ha leído lo que has escrito (aunque nunca al 100%).

 

Este doble check se ha convertido en una manera de controlar quién nos lee, cuándo nos lee y (curiosamente) quién nos ignora o nos quiere menos o nos hace menos caso.

Damos por hecho demasiadas cosas que no son 100% seguras:

La otra persona sabe que lo he leído y que no le he contestado…

El error es que partimos de esta premisa para llegar a una conclusión que no se deriva directamente de ella:

…por lo tanto sabrá que no quiero contestarle.

Y de ahí la consecuencia, que en realidad son dos posibles consecuencias:

1. Ansiedad porque no le puedo/quiero contestar y va a molestarse porque sabe que lo he leído.

2. Contestar sin querer hacerlo para que no se enfade.

 

– ¿Cenamos esta noche? √√

(escribiendo…)

(escribiendo…)

(escribiendo…)

(en línea)

(escribiendo…)

– Ok.

 

 

Vamos por partes:

Lo primero que tenemos que hacer es contestar a una pregunta:

¿Que alguien lea un whatsapp y no conteste significa necesariamente que no quiere contestarnos?

Seguramente a todos nos ha ocurrido que hemos recibido un whatsapp y lo hemos leído y no hemos podido responder al momento.

Se me ocurre este ejemplo: conduciendo aprovechamos que estamos en un semáforo y nos metemos en la app, leemos el whatsapp de alguien (y de paso algunos de unos grupos) y de pronto se ha puesto en verde sin que hayamos contestado aunque queríamos hacerlo y teníamos una respuesta.

Pero es que además seguro que también a muchos nos ha pasado que acto seguido hemos recibido un whatsapp de esa persona diciendo: “me ignoras” o algo parecido a eso, o el siempre explícito mono que se tapa las orejas.

 

Así pues queda demostrado que leerlo y no contestar de forma inmediata NO significa que no queramos contestar, que no sepamos qué decir o que ignoremos a esa persona.

Pero entonces aparece otra pregunta en mi cabeza:

¿Aunque así fuera, acaso estamos obligados a contestar a los whatsapp si no queremos hacerlo?

¿No es el whatsapp una forma de comunicación que tiene como VENTAJA el hecho de que podemos post-poner la respuesta? Es decir, en una llamada telefónica sí sería más adecuado justificarlo cuando no contestamos a una pregunta concreta pero en whatsapp podemos sencillamente leer y contestar más tarde porque lo decidimos así y sin tener que excusarnos.

Al fin y al cabo, si es algo tan urgente la persona puede llamarnos por teléfono o acudir en nuestra búsqueda.

Y esto nos lleva a última pregunta:

¿Debemos sentirnos mal por no contestar un whatsapp después de haberlo leído o por no obtener una respuesta inmediata a nuestro whatsapp?

La respuesta está clara: NO.

Si soy yo quien lo lee y no contesta deberé recordar que:

 

  • Si es algo urgente la persona que me lo envía tiene la posibilidad de llamarme por teléfono.
  • Leer el whatsapp a nivel práctico no es lo mismo que escribir por lo que está más que justificado que en algunas ocasiones sea posible leer pero no contestar.
  • Estoy en mi derecho de no contestar de forma inmediata dado que la persona no me ha hecho la pregunta en una llamada o en persona sino por una vía que sabe que tiene esa particularidad.

 

 

 

Si soy quien lo envía y ve que lo leen y no contestan sólo tengo que poner la anterior lista en tercera persona.

 

  • Si realmente me urge puedo llamar por teléfono y si no me urge no hay problema en esperar.
  • Es posible que la persona esté en una situación en la que lo pueda leer pero no contestarme.
  • La otra persona tiene derecho a tomarse el tiempo que quiera en contestarme sin que eso signifique necesariamente que me quiere menos, me ignora, etc.

 

 

 

Caer en la trampa del “falso control” que nos da este √√ sólo nos llevará a tener falsas creencias que nos producen ansiedad y dependencia.

Tener una forma de pensar objetiva y realista a la hora de utilizar esta forma de comunicación es la mejor medida preventiva de adicciones al teléfono móvil y de otros problemas derivados.

 

Comparte este artículo con tus amigos para que sepan por qué a veces no contestas a los whatsapp de forma inmediata.

 

Adicción al móvil. ¿Utilidad o necesidad?

El teléfono móvil, ese gran aliado que nos acompaña en todo momento y que nos hace sentir en contacto con el mundo. No podemos negar que resulta útil y que se ha convertido en algo imprescindible, por ejemplo para trabajar pero… ¿Estamos sobrepasando los límites?

¿Sabías que el uso del teléfono móvil al volante ya causa más accidentes de tráfico que el alcohol o las drogas? (DGT, Octubre 2018)

“Necesito el móvil para sentirme tranquilo, sin él tengo la sensación de que me falta algo y me siento inseguro”

 

Poco a poco hemos ido desarrollando esta relación poco saludable con el teléfono y eso se ha debido a múltiples causas. Y es que el móvil es mucho más que un teléfono. Dentro de él tenemos nuestra agenda de trabajo, nuestro chivato de cumpleaños, nuestro despertador, todos los contactos, las fotos de los últimos meses, lo privado y lo público. TODO.

Y el verdadero problema de esto es cuando tenemos la sensación de que al perder o dejarnos el móvil estamos perdiendo todo eso.

DEFINAMOS ADICCIÓN:

Una adicción es la necesidad de poseer en este caso el teléfono móvil para estar tranquilo, es decir, cuando no lo llevamos encima o no lo podemos consultar constantemente nos sentimos nerviosos, no nos lo quitamos de la cabeza y podemos estar incluso irascibles.

Esto es un problema porque cuando no se trata de una necesidad real (por ejemplo en el caso de necesitarlo para trabajar) el teléfono debería ser un extra, una máquina fantástica que nos ayuda en la comunicación pero nunca en una necesidad casi primaria.

 

En el caso de los jóvenes esta adicción es más acentuada porque además tienen en él las diferentes redes sociales que los tienen en constante contacto.

* Más sobre las redes sociales: http://www.psicologadevalencia.es/redes-sociales/

¿CÓMO DETECTO UNA ADICCIÓN AL MÓVIL?

Estos serían algunos de los síntomas típicos de una adicción al teléfono móvil:

 

  • Estar constantemente consultando el móvil comprobando si hay notificaciones, incluso cuando no ha sonado.
  • Estar irascible o enfadado cuando no está cargado o no podemos disponer de él en un plazo breve de tiempo.
  • Comportarse  de forma nerviosa y experimentar ansiedad cuando nos lo dejamos en casa o cuando nos quedamos sin batería fuera de casa y no podemos cargarlo en un plazo más largo de tiempo. Llegando incluso a estar muy irascible.
  • Desatender las relaciones sociales reales e inmediatas por atender notificaciones del teléfono.
  • Aislarse del entorno para comunicarse únicamente con el teléfono móvil.
  • Utilizarlo en momentos que sabemos que es peligroso o que está prohibido (por ejemplo: mientras conducimos, en clase, en el trabajo, etc.)
  • Tener sensación de desamparo y soledad cuando no lo llevamos encima.

 

 

PONTE A PRUEBA:

Una manera de ponernos a prueba a nosotros mismos es prescindir de él durante 24 horas.

Elige un día que no sea laborable y ponte como meta apagar el teléfono desde por la mañana hasta la mañana del día siguiente. Este reto te servirá para comprobar cuánto necesitas el móvil en el día a día y si esa necesidad se ha convertido en patológica.

 

Los psicólogos somos profesionales que tratamos las adicciones con un método adecuado y comprobado. En el caso de detectar un problema así recurrir a un profesional antes de que se agrave es un buen predictivo de recuperación.