Mitos del amor ¿Cómo saber si te afectan las historias de amor romántico?

Somos perfectos el uno para el otro, es mi media naranja, esto va a durar para siempre porque estamos predestinados a estar juntos, es lo más importante para mi y sólo va a estar conmigo toda la vida.

Quizá te identifiques con algunas de estas ideas, o en algún momento de tu vida has creído firmemente en ellas. Pues entonces te ayudará leer este artículo porque todas ellas esconden lo que denominamos: Mitos del amor. 

¿Qué son los mitos del amor romántico y cómo nos afectan?

Son creencias falsas sobre el amor que lo idealizan y también a la persona de la que está enamorado.

  •  El mito de la media naranja: Sólo existe una persona que encaje perfectamente conmigo y que me entienda al 100%. Esto quiere decir que si no puedo estar con esa persona o la relación se termina nunca nadie podrá hacerme tan feliz por lo que estoy predestinado a ser infeliz para siempre si no estoy a su lado.
  • El amor todo lo puede: Y con el amor es suficiente. No hace falta nada más para ser feliz que tener a la otra persona conmigo. Esto nos puede llevar a dejar en un segundo plano el trabajo, las amistades, la familia… Porque al fin y al cabo interpretamos que nada de eso es la razón de nuestra felicidad, es más, el tiempo que dedicamos a todo eso se lo quitamos a nuestra relación de pareja.
  • Estamos predestinados a estar juntos: El destino ha puesto a esta persona en mi camino y es ineludible que estemos juntos. Esto nos puede llevar a acomodarnos en la relación dando por hecho que nunca se irá de nuestro lado pero también a aceptar ciertas conductas en el otro que no aceptaríamos si pensáramos que tenemos la capacidad de decidir sobre aquello que ocurre en la relación. Pensamos que si suceden las cosas «es por algo» y nos volvemos pasivos.
  • Es sólo para mi: Esto significa que nunca podrá estar con otra persona pero tampoco mirar a otra persona o fantasear con otra persona porque todo eso se consideraría una traición. El peligro de este mito es cuando surgen los celos patológicos, la suspicacia descontrolada y la creencia de tener el derecho de «investigar» a la otra persona constantemente. Amar como sinónimo de poseer.
  • Mi pareja debe saberlo todo de mi: Renuncio a mi individualidad y a mi intimidad para convertirme en la mitad de algo. No guardo nada para mi, cuento y comento todo con mi pareja, incluso las cosas que no son necesarias ni tampoco afectan a la relación. Me quedo sin mi «yo» para convertirlo en un «nosotros».

¿Cómo es una relación de pareja saludable?

En una relación de pareja saludable cada individuo tiene su propia intimidad además de la intimidad entre la pareja. Cada miembro de la pareja tiene sus propios círculos sociales que a veces se comparten y a veces se mezclan con los del otro pero que son independientes de la pareja y que perdurarán si la relación se termina.

Cada uno tiene su propia valía como persona independiente a nivel personal y/o laboral. Sabiendo así que la razón de mi felicidad es un conjunto de factores entre los que por supuesto la pareja tiene mucho peso pero no el 100%.

Existen dos «yo» que al unirse forman un «nosotros» pero que mantienen además su individualidad y respetan la del otro.

Esta es una visión menos «romántica» del amor pero más objetiva y saludable, que además nos ayuda al mantenimiento de la relación porque existe el respeto mutuo.

Además es importante tener claro de qué tipo de relación estamos hablando, las relaciones entre dos personas se podrían dividir en subtipos según la combinación de 3 factores (Triángulo de Sternberg):

  1. INTIMIDAD: Es el componente más emocional, todo aquello que comparto con el otro, cómo le hago partícipe de mis cosas y de mis sentimientos. Es ese punto en que las dos personas comparten un «micro-mundo» que es sólo de ellos dos, comparten parte de su intimidad y forman una intimidad como pareja.
  2. PASIÓN: Tiene que ver con lo físico, con el sexo y lo que gira en torno a él.
  3. COMPROMISO: Es el componente cognitivo, un contrato a largo plazo, la decisión consciente de quedarse con la otra persona.

 

Una relación saludable de pareja es aquella en la que los dos miembros son conocedores de cuáles de estos 3 factores se comparten, siendo lo ideal compartir los 3, pero no estrictamente necesario para que la relación funcione.

Todas las relaciones interpersonales son combinaciones de estos factores:

Amor romántico: Intimidad + Pasión

Amor fatuo: Pasión + Compromiso

Amor sociable: Compromiso + Intimidad

Amor consumado: Intimidad + Pasión + Compromiso

Así pues se puede concluir que una relación saludable sería aquella en la que ninguno de los miembros tiene creencias erróneas sobre el amor (mitos) y además existe una buena comunicación a la hora de conocer ambos cuáles de los tres factores se están compartiendo con el otro.