La misión (im)posible de quitar el chupete

La misión (im)posible de quitar el chupete

Creo que cualquiera que sea padre/madre y lea el título de este artículo sabrá bien de qué estamos hablando cuando decimos «misión de quitar el chupete»

Para entender a qué se enfrenta nuestrx hijx cuando retiramos el chupete lo primero que tenemos que comprender es qué efecto tiene el chupete en él/ella.

Todo parte de un reflejo

El reflejo de succión tiene dos funciones principales, una directa y una indirecta. La primera es la posibilidad de alimentarse y la segunda la sensación de relajación, que por otra parte tiene mucho sentido dado que así el/la bebé se relaja y se alimenta durante el tiempo necesario.

Todo esto es natural, y con natural quiero decir que hasta este punto nuestras decisiones no han intervenido en la relación entre el niñx y el reflejo de succión.

Este reflejo tiene sentido hasta que el niñx es capaz de alimentarse e hidratarse sin necesidad de succionar.

Aparece la asociación relajación – chupete

¿Sabes cómo se dice chupete en inglés? «Pacifier» que es un sustantivo que viene del verbo «Pacify» que significa pacificar, apaciguar, calmar, tranquilizar.

Como padres/madres lo lógico es que queramos lo mejor para nuestrxs hijxs y rápidamente comprobamos que cuando el/la bebé llora o se encuentra mal algo que le proporciona consuelo es el chupete. Succiona y, aunque no se alimente, el contacto del chupete con la boca le calma en momentos en los que parece que nada más lo consigue. Pero si nos quedamos sólo con esta asociación estamos dejando de tener en cuenta algo importante: ellxs también aprenden que el chupete significa relajación.

Y entonces puede aparecer el problema de que no sean capaces de estar en calma  sin el chupete. No sólo saben que les calma sino que pasan a necesitarlo y, como ya sabemos, hay un momento en el que hay que retirarlo porque empieza a no ser beneficioso a nivel odontológico y a nivel social.

¿Eres fumador/a?

Esta pregunta no la esperabas, pero verás como te ayuda a comprender al/la peque.

Seguramente fumes varios cigarros al día, algunos que fumas cuando estás con gente, en los descansos del trabajo y/o estudio, y habrá algunos que son los que fumas para sentirte más tranquilx. Por ejemplo el que te fumas antes de entrar a una reunión importante de trabajo, el de antes de entrar a la consulta del psicólogx, el de después de una discusión pareja, el que fumas en mitad de un atasco.

En realidad (a nivel objetivo) esos cigarros son iguales que los demás, pero si te propusieras dejar de fumar y yo te preguntara cuáles son los cigarros que más te va a costar de fumar seguramente mencionarías esos porque no sólo tienen que ver con la necesidad física de fumar sino que tienen esa relación cigarro – relajación que hace que te calmes y te quedes tranquilx.

Pues salvando las enormes distancias esto es lo que le pasa a lxs peques con el chupete, no saben relajarse sin él. Podríamos entenderlo también con el chocolate, tocarse el pelo, morderse las uñas…

¿Cómo sé que eso está pasando?

Verás que al retirar el chupete cuando el niñx se encuentra mal físicamente o está nerviosx por alguna razón tarda mucho en volver a su estado de calma a pesar de que tú sigues haciendo exactamente las mismas cosas. El cuento que le contabas, los mimos, las «cosquillitas»… todo eso ya no tiene el mismo efecto.

Además puede que notes que empieza a costarle un poco dormir (este es el momento en el que el chupete suele estar «permitido» más tiempo).

De hecho casi siempre la mejor alternativa es quitarlo poco a poco porque va aprendiendo. Por ejemplo, quitarlo durante el día y permitirlo por la noche. Hay que tener en cuenta que estamos retirando ese elemento que le hace sentir seguridad y relajarse.

A la vez que se retira hay que asegurarse de que sabe cómo relajarse de otros modos o podemos enseñarle a hacerlo, respirando profundamente por ejemplo.

Pero esto depende de cada caso, hay niñxs con lxs que es mejor quitarlo de un día para otro. Porque ellxs lo prefieren así o lo piden claramente. O porque al retirarlo no lo vuelven a necesitar.

Una vez retirado del todo si el niñx tarda más en calmarse pero acaba consiguiéndolo él/ella solx entonces es una cuestión tiempo. Dale tiempo para que se habitúe a la nueva situación y a relajarse sin chupete.

Si vemos que empiezan a surgir problemas derivados de eso o que las consecuencias de quitar el chupete han incrementado un problema anterior (rabietas, problemas de conducta, miedos, etc.) entonces lo mejor es consultar con un psicólogx cognitivo-conductual de confianza para erradicar el problema de raíz.

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