El peligro de la sobreprotección

¿Por qué caemos en la sobreprotección?

El ser humano, a diferencia de otros mamíferos del reino animal, no es autónomo desde el nacimiento.

Necesitamos que nos alimenten, que nos estimulen y que nos den cariño para poder sobrevivir. Que nos protejan.

Por eso protegemos, porque nos han protegido.

Pero poco a poco de manera básica y natural vamos aprendiendo a caminar, a comer …y en definitiva a hacernos entender, obteniendo así la confianza y seguridad necesarias para nuestro desarrollo vital. Para poder sentirnos bien por quienes somos , por cómo somos y por lo que queremos llegar a ser.

Muchas veces como adultxs, tutorxs o padres/madres tenemos miedo de que nuestrxs niñxs sufran, no sean aceptadxs o no sean felices. Es por ello que, sin casi darnos cuenta, les supervisamos y protegemos en exceso. Eso hace que nos sintamos mejor, «están a salvo» pensamos, pero no es exactamente eso lo que ocurre.

Hay que tener en cuenta no únicamente el peligro de la desprotección sino también el peligro de la sobreprotección.

Esa protección excesiva (o sobreprotección) se traduce por ejemplo en ir por delante resolviéndoles los problemas incluso antes de que aparezcan, en impedir que hagan cosas que pensamos no van a poder hacer para que no se sientan mal, en no dejar que se relacionen con algunxs niñxs que pensamos van a ser una mala influencia, en responder por ellxs o en darles todo lo que quieren.

Algunos ejemplos de sobreprotección:

  • «Ponte la chaqueta que vas a tener frío»
  • «No corras que te vas a caer»
  • «No vayas con esx niñx si te ha cogido las cosas sin permiso, ahora hablo yo su madre /padre y se las pido»
  • «Déjame que vea si has traído todos los libros que eres muy despistadx»
  • «Ven que te arregle la mochila»
  • «No, Paco no va a ir al cumple»
  • «No subas al tobogán que te vas a poner perdidx»
  • «Da igual mamá/papá se quedan contigo, ya iremos al cine otro día si te pones triste si nos vamos»

Y así nosotrxs nos quedamxs tranquilxs. Todo controlado .

Pero el/la niñx traduce:

  • «No me fío de ti»
  • «No eres capaz»
  • «Menos mal que estoy aquí, sin mi no podrías hacerlo solx»
  • «Yo mando»

Por supuesto no hablamos de no apoyar, cuidar y educar a nuestrxs niñxs. Es su derecho y nuestra responsabilidad. Hablamos de intentar hacerlo yendo a su lado, acompañándoles y guiándoles como los referentes y modelos de conducta que somos para ellxs.

Y con amor.

Ni delante, ni encima, ni detrás.

En primer lugar darles la oportunidad de enfrentar las responsabilidades acordes a su edad y en segundo lugar no hacer por ellxs lo que sean capaces de hacer solxs.

Aunque lo hagan más despacio, o no tan bien como nos gustaría o creamos que debieran hacerlo.
Si crees que puede o él/ella te dice que puede, es suficiente. Poco a poco lo hará más deprisa y mejor. Con la práctica. Como nosotrxs. Como todxs.

Dejemos que los niñxs nos ayuden a educarles .

Lxs niñxs :

  • Disfrutan del momento
  • Confían.
  • Valoran a las demás personas por como son, no por sus capacidades, intelectuales, físicas o de cualquier otra índole.
  • No se comparan.
  • No intentan encajar, se muestran como son.
  • Les gusta aprender y agradecen la enseñanza.
  • Comen cuando tiene hambre y paran cuando ya no tienen.
  • Tienden a equilibrar, sienten que los extremos traen problemas.
  • Perciben el mundo a través del juego, del afecto y de las emociones .
  • Miran hacia delante, siempre a la solución.
  • Son curiosxs.
  • Divertidxs.
  • Aceptan a todas las personas, no ven la diferencia.
  • Se expresan, piden lo que quieren.
  • Preguntan si no entienden.
  • No se sienten ridículxs. No tienen vergüenza.
  • Les gustan los animales, se entienden con ellos.
  • Desarrollan la imaginación.
  • No hablan mal de los demás.
  • Hacen cosas que parecen innecesarias porque sí.

La sobreprotección hace que los niñxs :

  • Se sientan insegurxs.
  • Sientan miedo .
  • Muestren exigencia.
  • Se comporten de manera irresponsable.
  • Se consideren incapaces.
  • Sientan vergüenza y se sientan ridículxs .
  • Muestren comportamientos infantiles para su edad.
  • Tengan poca iniciativa.
  • Sean poco pacientes, y se muestren nerviosxs.
  • Se alejen de lxs demás niñxs.

Escuchar, hablar, estar con ellxs y hacerles llegar nuestro amor hará que vayan consiguiendo la seguridad que necesitan para desarrollar plenamente la confianza en si mismxs.

Una confianza necesaria para llegar a gustarse y valorarse como son, y con ello, respetarse siempre, enfrentando la vida con sabiduría.

Aguantemos nuestros miedos y se los evitaremos a ellxs.

Demasiada protección, desprotege, debilita.

Si te ha gustado este artículo quizá también te gusten estos:

Niños y regalos de Navidad

¿Demasiados regalos de Navidad harán a mi hijx más caprichoso?

¿Dejará de valorar las cosas?

¿Se convertirá en una persona materialista?

 

Estas son preguntas que me hacen muchos padres/madres (tíxs, abuelxs, etc.) ahora que se acercan las navidades.

También me hacen preguntas tipo:

 

¿Si no me puedo permitir lo que me pide lo pasará muy mal?

 

Estas son las dos caras de la misma moneda: LOS REGALOS NAVIDEÑOS.

 

Es importante diferenciar si lxs niñxs lo piden a los Reyes Magos o a los padres: recordemos que los Reyes Magos son todopoderosos y que no tienen un límite económico por lo que lo lógico es que lxs niñxs les pidan absolutamente todo lo que les gusta, no debemos tomarnos esto como un signo de que el niñx es «caprichosx». En el caso de que pidan a los padres/madres (tíxs, abuelxs, etc.) somos nosotrxs como adultxs quienes debemos decirles dónde está límite.

Que un niñx se comporte de esta forma en navidades no quiere decir que vaya a seguir pidiendo así durante todo el año. Pedir regalos forma parte del ritual navideño.

Pero si generaliza esta forma de pedir a otras ocasiones (por ejemplo en sus cumpleaños) lo que debemos hacer como padres/madres es hacerle ver que, aunque pida todas esas cosas, las personas que le regalan elegirán qué le regalan.

 

Puede suceder que si le concedemos la posibilidad de obtener muchos regalos en navidad un regalo eclipse por completo todos los demás y por lo tanto pasen a un eterno segundo plano. Esto en realidad no sería nada malo para el niñx pero sí para quienes le han hecho el resto de regalos, a veces es mejor menos pero más acertado.

 

 

¿Qué consecuencias negativas reales puede tener para un niñx recibir muchísimos regalos en Navidad? Sólo una:

 

  • Que no disfrute plenamente de todos los regalos porque le falta tiempo para hacerlo durante las vacaciones (esto pasa más cuando llegan el día 6 de enero)

 

 

Somos nosotrxs quienes debemos enseñarles a acotar y a elegir entre todas las opciones. La Navidad es una buena ocasión para enseñarles a elegir, a priorizar, a tomar decisiones y a compartir.

Algunos consejos sobre cómo hacerlo:

 

  • Con el catálogo delante poner un orden de regalos favoritos. A veces esto resulta muy complicado por la edad del niñx, en ese caso una alternativa es ponerlos de dos en dos y que elija uno y así ir acotando la lista.
  • Ser claro sobre cuántos regalos puede pedir.
  • En el caso de que dude entre varios dejar abierta la posibilidad de que «Los Reyes Magos» elijan.
  • Si no nos podemos permitir un regalo NUNCA dejar que forme parte de la lista y después decirle que no lo han traído porque no se ha portado tan bien este año.
  • No dejar que marque todos los regalos del catálogo porque entonces la «acción de elegir» pasa a ser «acción de eliminar» y es más complicado conseguir que esté motivadx a hacerlo.
  • Nunca menospreciar un regalo que marca como elegido (porque consideramos que es más del otro sexo, porque nos parece feo, porque nos parece inútil, etc.)

 

 

 

El mejor pronóstico para que quede encantadx con los regalos es que todxs fomentemos la ilusión al recibirlos.

En tiempos de crisis es posible que no podamos permitirnos hacer todos los regalos que querríamos, pero no olvidemos que lxs niñxs no valoran los regalos por su precio si no por lo que pueden disfrutar jugando con ellos. Si cuando abre los regalos nos ponemos a jugar con ellos y le ensañamos que puede divertirse mucho no habrá problema.

 

 

 

 

 

¿Qué es el sharenting?

¿Qué es el sharenting?

Es el término que acuña un problema que lleva tiempo tomando fuerza en las redes sociales, lo empezó a utilizar el periódico Wall Street Journal en 2003.

Sharenting significa que lxs padres/madres hagan uso de las redes sociales para mostrar a sus hijxs.  De hecho el término sharenting es la combinación en inglés de las palabras share + parenting cuyo significado es compartir + paternidad.

Si tienes redes sociales sabrás que esto se ha convertido en algo bastante habitual, sobretodo en la generación Millennial. No es extraño ver fotos de lxs hijxs de tus amigxs en sus redes sociales, incluso las ecografías antes de nacer.

Generación millennial

¿Qué consecuencias puede tener?

Para llegar a saber cuáles son las consecuencias de las cosas se necesita un tiempo de recorrido, igual que ha ocurrido con otros malos usos de las nuevas tecnologías que nos han llevado al ciberbullying, grooming, sexting, stalking, etc.

No es cuestión de cantidad de fotos/videos. Es la diferencia entre compartir o no hacerlo. Se trata de que como padres/madres, al hacerlo, formamos una identidad de el niñx virtual, el niñx existe en internet.

Internet es todo el planeta

Se vulnera su privacidad al exponerlx a diferentes peligros dado que de manera pública exhibimos dónde está, cómo es, qué cosas le gustan, qué come, cómo duerme, etc.

Teniendo en cuenta que Instagram se creó en 2012, niñxs que ahora tienen entre 3 y 6 años empiezan a darse cuenta, e incluso algunxs, lxs más expuestxs o lxs más reconocibles (hijxs de personas denominadas «influencer»), llegan a ver normal que haya gente que lxs mira por la calle, que lxs reconoce, que se  acercan a saludarlxs o lxs llaman por su nombre. Gente que sabe quiénes son sus padres/madres, cúal es su muñecx preferidx y cómo se llama, o quién es su mejor amigx del cole…

Esto puede suponer un peligro real.

Lxs niñxs no tienen capacidad para entender esto, hay que explicárselo. Decirles, que ellxs no conocen a esas personas (en caso de que llegaran a dudarlo), que nunca lxs han visto, que no son amigxs de sus papás/mamás que no han estado en su casa… ni nada de nada.

Pero que no es magia, ni esas personas son adivinas, ni ellxs tienen algo especial que los diferencia de los demás niñxs.

Que estas personas a ellxs sí que lxs conocen a través de las fotos y videos que habéis compartido en redes. Podéis ponerles ejemplos como cuando les mandáis una foto a un tío, o a los abuelxs.

Que les quede muy claro, que no tienen que contestar a lo que les preguntan, ni besar, ni acercarse a estas personas si no van acompañadxs por vosotrxs.

Esta práctica no tiene ningún beneficio para lxs niñxs, absolutamente ninguno.  Todo son desventajas. 

Es vuestra responsabilidad parental.

Tenedlo presente

Además se expone a lxs niñxs a posibles problemas futuros como que sus fotos sean compartidas y utilizadas por otras personas con fines desconocidos. Es importante saber que aquello que uno «cuelga» en internet, nunca más desaparece de internet.

Cuando el niñx va creciendo puede verse y compararse. Y además sentir que quienes debían haber cuidado de su intimidad y su privacidad no lo han hecho.

Esto puede llevar directamente a un problema de confianza y de autoestima. Y puede favorecer que lo haga él/ella mismx en un futuro por aprendizaje.

Como padres/madres además podemos acabar comparando a nuestrxs hijxs con lxs hijxs de personas que no conocemos cuyas imágenes no sabemos si están trucadas. Por ejemplo: Si mi hijo no come todavía sólido pero sigo a otro padre cuyo hijo de la misma edad sale en una foto con un plato medio vacío de pasta, pienso que el mío debería hacerlo cuando no sé si esa foto explica realmente que eso que falta lo ha comido el niño. Es el pediatra quien debe decirme si mi hijo está bien o mal alimentado.

Quitemos drama, pongamos solución

Hasta ahora nadie sabía qué es el sharenting ni las consecuencias de esto y por lo tanto tú tampoco. Si lo has estado haciendo hasta ahora era seguramente por una buena razón, y porque para ti tu hijx es lo más importante de tu vida y quieres compartirlo con el mundo.

No nacemos sabiendo y las redes sociales, como decíamos, son algo que ha aparecido hace relativamente poco tiempo.

 

No utilices las redes sociales y las tecnologías como sustitutivo de profesionales para resolver dudas, de álbum de fotos para tenerlas siempre o de información para los seres queridos en lugar de una llamada.

 

Si te ha gustado este artículo también puede interesarte :

¿Qué es el “grooming” y cómo prevenirlo?

 

 

 

Mi hijo no me cuenta las cosas

Como dice el psiquiatra  Luis Rojas Marcos (Sevilla, 1943)

Si quieres conocer a una persona, busca un lugar tranquilo, siéntate cómodamente con ella y, sin prisas, hazle la pregunta clave. “Háblame de ti”. 

A todo el mundo nos gusta que nos escuchen cuando hablamos de nosotros mismos

(“Todo lo que he aprendido” Ed: Espasa)

Mi hijo no me cuenta las cosas

Hemos oído muchas veces esta frase, «Mi hijo no me cuenta las cosas». 

Por ejemplo:

“Llevo todo el fin de semana sin verlo, se ha ido con sus tíos de finde y no me ha contado nada»  

“¿Vuestro hijo os cuenta lo que hace en el colegio?, el mío no me cuenta nada»

Estás son algunas de las situaciones pero pueden haber muchas más

Es cierto que hay niños más habladores que otros, pero sí que podemos intentar conseguir que lo hagan los que no lo son tanto.

Ahí os dejamos algunas claves:

  • Dale tiempo. Cuando el niño llega a casa, nada más abrir la puerta no es el mejor momento para preguntar. Aunque nosotros queramos saber que ha hecho y  demostrarle con ello nuestro interés por él y “su finde” y  lo recibamos haciendo un montón de preguntas. ¿Cómo lo has pasado en casa de los tíos? ¿ Qué tal en el cole, que has hecho hoy? ¿Has jugado con Pepe? No es el momento,  quiere llegar a casa y que lo abracemos, y sin preguntas, no está receptivo, está cansado. 
  • Delante de él no digas al aire o a otro adulto “Mi hijo no me cuenta las cosas”.
    Le estás dando importancia a algo que quieres cambiar.
     
  • Encuentra el momento. Tranquilos  a solas, cómodos y sin prisas. 
  • También es posible que no te quiera responder delante de otras personas, quiere hacerlo a solas . Además siguiendo con el ejemplo de sus tios puede suceder que cuando le preguntas al niño responda el adulto, con lo que el niño no contestará más tarde a las mismas preguntas porque el sabe que tú ya sabes la respuesta. 
  • Demuéstrale que escuchas. Míralo y no hagas nada mientras tanto, no vale estar haciendo la cena, recogiendo, mirando el móvil, vistiendo a su hermano…Los niños perciben enseguida una distracción o falta de atención por tu parte y son muy receptivos si les prestan atención. 
  • Empieza tú. Cuenta lo que has hecho en su ausencia. Seguro que esto le ayuda a querer contar él lo suyo. Y si no se puede establecer un pequeño juego, “Ahora tú, ahora yo”
  • Dile antes de irse que no abrirás las fotos que manden de él para verlas juntos y que el te las explique a su vuelta. Si sabe que te están mandando fotos de él, cosa obvia porque posa , sabe que no hace falta que te cuente nada. 
  • Intenta hacerle preguntas más concretas. Sustituye ¿Cómo lo has pasado? o  ¿lo has pasado bien? ¿Qué tal en el cole? por ¿Ha faltado hoy algún compañero? ¡A ver si adivino qué letra has aprendido hoy!…. Así conseguirás despertar su curiosidad. 
  • Recompénsalo cuando te cuente cosas. Aunque no con cosas materiales. Por ejemplo con un beso, una sonrisa, o “Cuanto me gusta que me cuentes cosas y hablar contigo…» 
  • No lo compares con sus hermanos, compañeros de clase, primos… 

Como conclusión, no hay que olvidar que cada niño es único, unos hablan más y otros menos, también la edad y el aprendizaje irán haciendo que desarrolle esa capacidad de comunicación.

Tú también eres importante en ese proceso madurativo,  ten paciencia.

 

 

 

Si te ha gustado este artículo quizá te pueda interesar este otro:

5 Frases que te ayudarán a enseñar inteligencia emocional a tus hijos

Si no lo veo no lo quiero

SI NO LO VEO NO LO QUIERO

No sé si habéis oído hablar de Alyssa Carson.

Yo la conocí el otro día viendo la tele. Es una niña americana de 15 años que tiene un sueño y ella lo cuenta así: “Quiero ser el primer ser humano en pisar el planeta Marte en el futuro. Es el sueño de mi vida, nadie lo ha hecho antes». 

Ella se está preparando y es muy probable que en el año 2033 lo consiga.

¿Sorprendente?

Para mi sí, y mucho la verdad.

Me sorprende que siendo tan joven su sueño sea a tan largo plazo, me sorprende y me alegra mucho que se refiera a ella misa como “el primer ser humano” y no la primera mujer, lo que indica que está libre de prejuicios sexistas, pero por encima de todo lo más sorprendente es que quiera aspirar a ser algo sin tener un modelo de referencia.

Alyssa es una pionera. Ha querido llegar a ser algo sin que nadie lo haya hecho antes. Es la primera.

En algún momento, hubo una primera mujer policía, bombero, cirujana, boxeadora, minera, mecánica etc… y un primer hombre bailarín, modelo, maquillador, modisto, auxiliar de vuelo, enfermero etc…y ahora seguro que hay muchos más niños que sueñan con lo mismo que Alyssa porque ella es un modelo a seguir.

Cualquier persona puede aspirar a ser lo que quiera independientemente de su sexo

Es importante si queremos llegar a una sociedad igualitaria que hagamos visibles todxs lxs modelxs, sacudiéndonos los prejuicios machistas que tenemos. Haz que existan, habla de ellxs.

Muéstrales todo, expande sus posibilidades y  enriquecerás su vida y la tuya.

Si tienes alrededor niñxs, hijxs, sobrinxs, nietxs, alumnxs…  todavía más. Por ejemplo: si son pequeñxs cuenta cuentos donde lxs personajes salgan del papel tradicional adjudicado a hombres y mujeres para que lxs niñxs puedan verse ahí y elegir.

Si son adolescentes posiciónate claramente en la igualdad, no les censures y ayúdales a que ellxs tampoco lo hagan. Aliéntales a ser pionerxs, es posible que se conviertan en modelos de muchxs otrxs.

Si no veo donde puedo llegar, no querré llegar, porque no sabré que es posible.

 

 

5 Frases que te ayudarán a enseñar inteligencia emocional a tus hijos

La inteligencia emocional es una capacidad que nos hace rendir mejor en muchísimas situaciones, tanto a nivel personal como a nivel laboral.

Sabemos que es bueno que lxs niñxs la aprendan pero ahí empieza nuestra difícil tarea como adultxs.

 

¿Cómo enseñar inteligencia emocional a lxs más pequeñxs? Veamos 5 frases que te ayudarán a enseñar inteligencia emocional.

 

  1. «Yo también me siento así a veces»
    Cuando tenemos delante a un niñx que se está sintiendo de una determinada manera y no se ve capaz de controlar bien sus emociones o no las comprende, el hecho de saber que tú como adultx de referencia también te sientes así a veces le hará sentirse con el poder de controlar las emociones, sentirse menos extrañx y ver que las emociones son algo común que también les pasa a lxs adultxs.
  2. «Las emociones no son negativas, todas las emociones valen»
    A veces tendemos a pensar, incluso lxs adultxs, que hay emociones que preferiríamos no sentir. El enfado, los nervios, la tristeza, la frustración… Son emociones que consideramos «negativas». Pero en realidad no son las emociones las que son así sino los hechos que nos las producen o las conductas que hacemos después de sentirnos de determinada manera.
    Si reñimos a un/a niñx por una conducta que tiene como consecuencia de sentir una emoción, el/la niñx puede pensar que le estamos riñendo por cómo se siente. Es bueno enseñarle que puede sentirse de todas las maneras pero que es la conducta lo que no aprobamos.
    Un ejemplo de esto sería si se siente frustradx porque ha perdido un partido de fútbol y le pega una patada a la rueda del coche.
    A photo by Annie Spratt. unsplash.com/photos/l0AF7HI13W4
  3. «¿Cómo crees que se siente esa persona?
    Aprovecha las situaciones en las que otras personas (adultxs o niñxs) manifiestan emociones delante del niñx para enseñarle a empatizar y a conocer las emociones.
    Tener un vocabulario emocional rico le hará comprender mejor a los demás y ser más empáticx, además será más capaz de expresar sus propias emociones cuando sean complejas.
  4. «Hoy me siento … voy a hacer… para sentirme mejor»
    Cuando tú mismx te estés sintiendo de una manera concreta habla de ello con el/la niñx y enséñale cuáles son tus estrategias para sentirte mejor.
    «Hoy me siento triste porque en el trabajo me he equivocado, voy a poner música y a cantar un poco en el coche para sentirme mejor» y lo harías perfecto si añades un «¿cantas conmigo?» para hacerle partícipe de tu bienestar.cw32bxq5jfo-marco-ceschi
  5. Eso que has dicho/hecho me ha hecho sentir muy bien
    Cuando el/la peque haga o diga algo que te haga sentir feliz, orgullosx, etc. no dejes pasar la ocasión de decírselo para hacerle ver cómo las cosas que hace pueden repercutir positivamente en las emociones de los demás.
    «Cuando me das besos con abrazo me siento muy feliz»

Lxs niñxs son observadorxs, tienen ganas de aprender y lo hacen escuchando a lxs adultxs. Aprovecha la oportunidad porque es única.

 

A photo by Jakub Kriz. unsplash.com/photos/oZn9nTbECnc

«Malas madres»

Este artículo está escrito en femenino porque incluye el proceso de embarazo y hay un porcentaje muy bajo de *población masculina gestante, pero es aplicable también a los padres gestantes y a las madres no gestantes.

*Población masculina gestante: hombre transgénero que conserva sus órganos femeninos necesarios para poder gestar y que toma la decisión de hacerlo.

Parece que únicamente existan dos opciones las buenas y las malas madres.

En este artículo vamos a ayudarte a liberarte de esas sensaciones negativas que derivan del término «malas madres» y que te permitas errar pero también mejores cada día.

¿Por qué parece que al ser madre sólo se te permite sentir amor, calidez, ternura y absoluta felicidad? ¿Acaso dejas de ser un ser humano después de ser madre?

Hace tiempo una chica me dijo «Ser madre me supera, es una tarea demasiado importante para mi, creo que me equivoqué al elegir este camino»

Y no, no tenía depresión post parto, no era una mala madre, no era demasiado mayor ni demasiado joven, no tenía ninguna característica especial. Era una mujer como otra mujer cualquiera. Todo estadísticamente normal. Quizá por eso pensó así. Porque ES NORMAL DUDAR.

Ser madre es un proceso que empieza con una transformación física y emocional. Y entonces empieza a pasar que la gente saluda a tu barriga antes que a ti, pregunta por «el embarazo» en lugar de preguntar por ti (tu trabajo, tus cosas del día a día, tu pareja…)

photo-1457954275879-87d67ee5507e

Ser madre es la decisión más radical que tomarás en la vida. Y no tiene vuelta atrás así que… ¿Cómo no ibas a dudar de si es la decisión correcta?

Además como ya te habrán dicho no viene con un manual para saber cómo hacer las cosas para que todo funcione bien. Hagas lo que hagas siempre habrá alguien dispuesto a darte un consejo diferente «Pues yo hice esto con mi hijo y me fue genial»

No te asustes si piensas cosas como «¿Tomé la decisión correcta?»  

Te contaré un secreto: todas las madres y todos los padres lo piensan en algún momento, pero nadie lo dice en voz alta.

photo-1472414113715-7cc07153bd86

Ser madre es la decisión más radical que tomarás en la vida. Y no tiene vuelta atrás.

Además se añade algo…

¿Dónde está la que tú eras antes de ser madre?

En mi artículo «Embarazo y autoestima» hablo sobre qué cosas pueden ayudarte a sentirte mejor durante este periodo.

Embarazo y autoestima

Pero como sabrás, hayas sido o no gestante, después de eso viene todo lo demás. Un/a bebé, un/a niñx, un/a adolescente… quitan tiempo, quitan energía y suponen preocupaciones.

Dan un millón de cosas positivas, innumerables, inmensurables pero… también algunas negativas que no es de ser mala madre ni mal padre que se pasen de vez en cuando por la cabeza.

¿Cómo lo resuelvo si me encuentro en uno de esos momentos en los que ser madre me supera?

El problema principal es que dado que es algo que no se suele compartir con lxs demás pasas a sentirte mal por dos cosas:

  1. El problema principal y concreto con la maternidad en ese momento que te hace sentir mal.
  2. El problema añadido de sentirte culpable porque hay una pequeña parte de ti que duda de la decisión que tomaste de ser madre.

La segunda influye mucho en la primera porque si te estás sintiendo culpable pierdes la capacidad de ser objetiva con lo que está ocurriendo, sacas el foco analítico de la situación para ponerlo en ti misma.

Además puedes quedarte rumiando ese pensamiento durante mucho mucho tiempo y cada vuelta que le das más grave y feo parece y más mala madre te sientes. Es un círculo vicioso.

Para resolverlo hay que empezar por el final. El punto 2 es el primero. Deja de sentirte culpable. Ya hemos visto que lo que te pasa es normal, es un pensamiento fugaz, temporal y que después queda disipado por un montón de cosas positivas. Cuanto más importancia le des más se instala y más problemático parece.

En cuanto al problema que te está haciendo sentir mal, lo primero que tienes que hacer es tratar de definirlo teniendo en cuenta los siguientes puntos:

  • ¿Se trata de un problema que tengo yo a nivel personal o de pareja o es un problema de mi/s hijxs? Por ejemplo, no vamos a buscar una solución igual si el problema es que no sabes cómo manejar una rabieta que si lo que ocurre es que el colecho ha derivado en un problema de pareja.
  • Si es un problema propio, ¿he hecho todo lo posible para resolverlo? Si la respuesta es sí y el problema sigue ahí entonces quizá sea el momento de buscar ayuda profesional. Si la respuesta es no, entonces hay que ponerse a buscar soluciones.
  • Si es un problema del niñx hay que tener en cuenta el tiempo que hace que está sucediendo lo que nos está inquietando.
    Si por ejemplo le está costando adaptarse al inicio del colegio y hace un par de semanas que ha empezado las clases no debemos alarmarnos. Si han pasado dos meses lo mejor es empezar a poner soluciones.
    Además de la variable tiempo hay que tener en cuenta también la variable intensidad. Hay problemas que son problemas precisamente por su intensidad, volviendo al ejemplo de las rabietas, no es igual una rabieta en la que el niño llora intensamente que una en la que el niño se golpea a sí mismo. La intensidad es un indicador de que hay que buscar soluciones.
  • ¿Y si no hay ningún problema y es que estás sometida a mucha presión por las RRSS? Cada vez ocurre más que la presión de ver en redes sociales todo lo que se supone que hay que hacer o lo que se supone que otras personas hacen puede hacer que sientas que estás haciendo las cosas mal. Recuerda, cada niñx es diferente y nada de lo que hay en redes es real. Te dejo un vídeo que hice sobre ese tema.

 

En cualquier caso y como conclusión, las situaciones cambian y se resuelven pero si te estás culpando por dudar de si tomaste la decisión correcta al elegir ser madre simplemente te quedarás asustada y anclada en una situación que no te gusta.

 

Permítete dudar, permítete equivocarte y corregir los errores. No te juzgues. Recuerda que has tomado la decisión más valiente y los valientes también tienen miedo.

photo-1449177009399-be6867ef0505

El lenguaje de los niños

Los niños son excelentes comunicadores porque aunque a veces carecen de la destreza asertiva (http://www.psicologadevalencia.es/asertividad/) y del vocabulario adecuado siempre consiguen manifestar lo que sienten.

Son tan capaces como los adultos de sentir estrés, ansiedad, tristeza e incluso deprimirse. Hoy en día se conoce mucho sobre las razones que pueden hacer sentir esas cosas a los niños: el apego (http://www.psicologadevalencia.es/tipos-de-apego-apego-seguro/), el bullying, la baja autoestima, los abusos y la agresividad, el modelo educativo …

Para comprenderlos bien también hay que saber escucharlos. En su idioma. A su modo. En su lenguaje.

Y… ¿Cuál es el lenguaje de los niños?

Los niños manifiestan su bienestar emocional…

Jugando con otros niños

photo-1444840535719-195841cb6e2b

Sólo cuando nos encontramos bien tenemos la capacidad de ser sociales.

Y nada le gusta más a los niños que el juego. Cuando un niño está estable y feliz seguramente dedique mucho tiempo día a divertirse con otros niños, intercalando con ellos nos demuestra que tiene ganas de socializar y de aprender y compartir tiempo con sus iguales.

Riendo

A photo by Ben White. unsplash.com/photos/4K2lIP0zc_k

Porque reír significa que están prestando atención a las cosas que les rodean, que están procesando una información de forma adecuada y que además están disfrutando en dicha situación.

Cuando un niño ríe a diario sabemos que no tiene miedo y que no está deprimido.

Durmiendo y comiendo

photo-1457408994065-3c1586bd86d0

A photo by Xochi Romero. unsplash.com/photos/oMAz8npl-dc

Cuando un niño duerme y come bien sabemos que es porque tiene unos hábitos estables y una rutina. Para los niños la rutina es muy adecuada, la necesitan todavía más que los adultos porque ellos están enseñando a su cuerpo a regularse y aprendiendo a dormir. Sí, aprendiendo a dormir. Porque no todos aprenden adecuadamente y muchos adultos tienen problemas de insomnio por no ha haber aprendido el hábito de dormir cuando eran niños.

Además para tener tanto hambre como sueño se tiene que cumplir una condición necesaria: no tener ansiedad.

La ansiedad hace desaparecer el hambre y supone que uno esté más inquieto por lo que los hábitos del sueño se verían también afectados.

 

No siendo agresivos

photo-1437954820769-76094033b90f

La agresividad puede significar dos cosas:

O bien hay ansiedad y entonces el niño ante el miedo responde socialmente siendo agresivo, o hay falta de habilidades sociales cosa que también es un gran problema porque para los niños no sólo es importante estar rodeados de adultos y aprender de ellos sino también rodearse de otros niños y ser capaz de saber respetar a sus iguales y de introducirse en un grupo sin necesidad de ser directivo ni agresivo. Lo idea sería que nuestro hijo fuera capaz de encontrar su propio rol en el grupo sin ser agresivo y siendo respetuoso con los demás.

Un niño agresivo con otros niños acabará siendo excluido del grupo de forma natural «No quiero jugar contigo» o siendo evitado por los adultos que no quieren ver como otro niño se comporta así con sus hijos por lo que el resultado puede ser muy malo para él dado que si no aprende a relacionarse de forma adecuada con sus iguales desde pequeño acabará teniendo problemas siendo mayor.

 

Siendo activos y no apáticos

photo-1430508989992-34d6f94a85c8

Los niños son mucho más enérgicos que los adultos por lo tanto un niño que se encuentra bien emocional y físicamente será un niño activo.

A veces la ansiedad se puede confundir con actividad.

Para distinguirlo podríamos definirlo como que un niño activo no ansioso deberá ser un niño que tiene energía pero que esa energía no le hace perder el control, ser agresivo o llorar o gritar constantemente. Un niño activo utiliza su energía de forma que la reparte adecuadamente.

Con curiosidad y superando sus miedos

photo-1464886127619-5a478b4fad96

La única manera de enfrentarnos a los miedos es sintiéndonos fuertes y capaces.

Un niño sin ansiedad ni tristeza tiene curiosidad por las cosas, quiere aprender, investigar, desarrollarse y desenvolverse en distintas situaciones y además lo hace sin miedo.

 

Aquí el formato vídeo de este artículo:

 

La misión (im)posible de quitar el chupete

Creo que cualquiera que sea padre/madre y lea el título de este artículo sabrá bien de qué estamos hablando cuando decimos «misión de quitar el chupete»

Para entender a qué se enfrenta nuestrx hijx cuando retiramos el chupete lo primero que tenemos que comprender es qué efecto tiene el chupete en él/ella.

Todo parte de un reflejo

El reflejo de succión tiene dos funciones principales, una directa y una indirecta. La primera es la posibilidad de alimentarse y la segunda la sensación de relajación, que por otra parte tiene mucho sentido dado que así el/la bebé se relaja y se alimenta durante el tiempo necesario.

Todo esto es natural, y con natural quiero decir que hasta este punto nuestras decisiones no han intervenido en la relación entre el niñx y el reflejo de succión.

Este reflejo tiene sentido hasta que el niñx es capaz de alimentarse e hidratarse sin necesidad de succionar.

Aparece la asociación relajación – chupete

¿Sabes cómo se dice chupete en inglés? «Pacifier» que es un sustantivo que viene del verbo «Pacify» que significa pacificar, apaciguar, calmar, tranquilizar.

Como padres/madres lo lógico es que queramos lo mejor para nuestrxs hijxs y rápidamente comprobamos que cuando el/la bebé llora o se encuentra mal algo que le proporciona consuelo es el chupete. Succiona y, aunque no se alimente, el contacto del chupete con la boca le calma en momentos en los que parece que nada más lo consigue. Pero si nos quedamos sólo con esta asociación estamos dejando de tener en cuenta algo importante: ellxs también aprenden que el chupete significa relajación.

Y entonces puede aparecer el problema de que no sean capaces de estar en calma  sin el chupete. No sólo saben que les calma sino que pasan a necesitarlo y, como ya sabemos, hay un momento en el que hay que retirarlo porque empieza a no ser beneficioso a nivel odontológico y a nivel social.

¿Eres fumador/a?

Esta pregunta no la esperabas, pero verás como te ayuda a comprender al/la peque.

Seguramente fumes varios cigarros al día, algunos que fumas cuando estás con gente, en los descansos del trabajo y/o estudio, y habrá algunos que son los que fumas para sentirte más tranquilx. Por ejemplo el que te fumas antes de entrar a una reunión importante de trabajo, el de antes de entrar a la consulta del psicólogx, el de después de una discusión pareja, el que fumas en mitad de un atasco.

En realidad (a nivel objetivo) esos cigarros son iguales que los demás, pero si te propusieras dejar de fumar y yo te preguntara cuáles son los cigarros que más te va a costar de fumar seguramente mencionarías esos porque no sólo tienen que ver con la necesidad física de fumar sino que tienen esa relación cigarro – relajación que hace que te calmes y te quedes tranquilx.

Pues salvando las enormes distancias esto es lo que le pasa a lxs peques con el chupete, no saben relajarse sin él. Podríamos entenderlo también con el chocolate, tocarse el pelo, morderse las uñas…

¿Cómo sé que eso está pasando?

Verás que al retirar el chupete cuando el niñx se encuentra mal físicamente o está nerviosx por alguna razón tarda mucho en volver a su estado de calma a pesar de que tú sigues haciendo exactamente las mismas cosas. El cuento que le contabas, los mimos, las «cosquillitas»… todo eso ya no tiene el mismo efecto.

Además puede que notes que empieza a costarle un poco dormir (este es el momento en el que el chupete suele estar «permitido» más tiempo).

De hecho, quitarlo poco a poco es en muchos casos una buena alternativa porque va aprendiendo. Pero esto depende de cada caso, hay niñxs con lxs que es mejor quitarlo de un día para otro.

Una vez retirado del todo si el niñx tarda más en calmarse pero acaba consiguiéndolo él/ella solx entonces es una cuestión tiempo. Dale tiempo para que se habitúe a la nueva situación y a relajarse sin chupete.

Si vemos que no lo consigue entonces se trata de aplicar nuevas estrategias, ¿te acuerdas del vídeo de la técnica de la tortuga?

Además de esta estrategia existen muchas otras pero esta me gusta especialmente porque es sencilla y puede aplicarse en casi todas las circunstancias además a lxs niñxs les encanta.

Si vemos que empiezan a surgir problemas derivados de eso o que las consecuencias de quitar el chupete han incrementado un problema anterior (rabietas, problemas de conducta, miedos, etc.) entonces lo mejor es consultar con un psicólogo cognitivo-conductual de confianza para erradicar el problema de raíz.

Si te ha resultado interesante puedes leer estos otros artículos sobre problemas de conducta en niños:

http://www.psicologadevalencia.es/problemas-de-conducta/

Mi hijo pega

Miedos infantiles, niños con miedo a dormir solos

Miedos infantiles…

Pongámonos en situación:

Desde que Eva aprendió a dormir en su cama sus padres todas las noches la acompañan hasta que coge el sueño leyéndole un cuento. Han decidido que ha llegado el momento de que Eva se duerma sola sin necesidad de que ellos estén al lado de su cama y entonces ha aparecido un problema con el que no contaban… Les llama varias veces pidiéndoles agua, les pide que dejen encendida la luz del pasillo, se levanta varias veces al baño, etc. 

Lo primero que tenemos que hacer es preguntarnos…

¿ES MIEDO O ES FALTA DE HÁBITO?

No debemos suponer que nuestrx hijx tiene miedo a la oscuridad si no nos lo ha dicho de forma directa o si no hemos descartado varias cosas antes.

La primera que tenemos que tener en cuenta es que cabe la posibilidad de que sea simplemente un problema de falta de hábitos, quizá simplemente tiene que conseguir aprender a dormir sin la compañía de otra persona o sin la narración que le hacía dormirse.

Algo que nos ayudará a distinguirlo es que cuando se trata de una falta de hábito normalmente no aparece la ansiedad y no reclaman nuestra compañía constantemente. Le puede costar coger el sueño pero se mantiene en la cama y no se muestra nerviosx (sudor, temblor, llanto…)

MIEDOS PASAJEROS

Algo que también puede ocurrir es que tenga algunos miedos propios de su edad y que sea eso lo le hace estar intranquilx. Estos miedos infantiles son pasajeros.

Por ejemplo, si nos llama pero se conforma con que le contestemos desde otra habitación puede que lo haga para comprobar que estamos ahí y que no nos hemos ido.

Si ha visto alguna película donde ocurren cosas por la noche, o incluso la noche de reyes a ciertas edades, porque se supone que entran en casa y puede ser que eso le haga sentir indefenso y le asuste.

El miedo a la oscuridad, pueden pensar que va a aparecer un monstruo o un animal en su habitación …

En el caso de estos miedos suelen ser miedos típicos de la infancia por lo que no deberían preocuparnos a no ser que se prolonguen durante demasiado tiempo.

 

¿CUÁNDO DEBEMOS BUSCAR AYUDA?

El momento en que debemos buscar ayuda es cuando vemos que el miedo es constante en intensidad durante mucho tiempo.

Además si vemos que nuestrx hijx pasa demasiada ansiedad que está impidiéndole dormir las horas necesarias o que acaba durmiendo porque lo pasamos a nuestra cama o buscamos otras soluciones que no sean que duerma solx.

Y por supuesto si vemos que empieza a extenderse a diferentes áreas más allá de la noche como por ejemplo pasar solx por el pasillo o ir a ciertas partes de la casa solx aunque sea de día.