¿Qué decir y qué no decir a una mujer que acaba de dar a luz?

Este artículo está escrito en femenino porque incluye el proceso de embarazo y hay un porcentaje muy bajo de población masculina gestante (*hombre gestante) pero es aplicable también para esta población.
*Hombre gestante: hombre transgénero que conserva sus órganos femeninos necesarios para poder gestar y que toma la decisión de hacerlo.

 

Hoy al fin ha llegado el día, tu amiga, prima, hermana… ha dado a luz. Su pareja ha mandado un mensaje diciendo a partir de qué hora podéis acudir las visitas y tienes tantas ganas de conocer a esa pequeña personita que no puedes más.

Te vamos a dar algunos consejos sobre qué decir y qué no decir a una mujer que acaba de dar a luz para ser la mejor visita posible.

 

✅ Antes de llegar pregunta a lxs padres/madres si necesitan algo. Si llevas un regalito es genial pero quizá justo en ese momento les apetezca comer algo o les venga bien que les lleves alguna cosa que hayan podido olvidar como un cargador de móvil, etc.

❌ No hagas fotos al bebé sin pedir permiso y nunca envíes fotos del bebé a otras personas sin preguntar a sus padres/madres.

✅ Nada más llegues acércate primero a lxs padres/madres y sobretodo a la que ha dado a luz. Ten en cuenta que acaba de pasar por uno de los acontecimientos más importantes de su vida. Dale cariño a ella antes de ir hacia el bebé.

❌ Cuando te acerques al bebé hazlo respetando su espacio personal. No se lo quites a quien lo tenga en brazos o no lo saques de la cuna. Recuerda que tiene que descansar, esa pequeña personita también ha pasado por un acontecimiento agotador hace unas horas.

✅ Pregúntale a la madre cómo ha ido el parto, si se encuentra bien o si está cansada. Escucha más y habla menos. Ella seguramente quiera contarte cosas.

 

✅ Sonríe mucho.

❌ Aunque sepas mucho sobre bebés e incluso aunque tengas hijxs, no des consejos. Hazlo únicamente si te los piden pero no digas a lxs padres/madres cómo hacer las cosas si no te han preguntado. Cada bebé lleva sus tiempos.

✅ Si en la habitación hay más de 3 personas ve a la cafetería y vuelve en un rato. Recuerda que lo importante es que la madre descanse y que el/la bebé esté tranquilx.

✅ Si está dando de mamar en ese momento cuando llegas, o si durante el rato que pasas allí lo hace, pregunta si prefiere que salgas en ese momento. Por mucha confianza que tengas con esa persona no es una cuestión de pudor, es una cuestión de que la madre esté en calma y la habitación esté en silencio.

❌ No preguntes por la lactancia o si ya ha conseguido dar pecho. Es un tema que suele ocasionar algo de ansiedad al principio a las madres.

✅ Pasa poco tiempo en la habitación. La visita perfecta dura unos 15 min. Recuerda que mucha gente quiere ir y no es bueno que os juntéis demasiadas personas en la habitación.

✅ Si vas con niñxs pequeñxs explícales antes qué hacer y qué no hacer. Que deben estar en silencio, que tienen que pedir permiso para tocar o besar el bebé, etc.

 

 

 

 

 

Mi hijo no me cuenta las cosas

Como dice el psiquiatra  Luis Rojas Marcos (Sevilla, 1943)

Si quieres conocer a una persona, busca un lugar tranquilo, siéntate cómodamente con ella y, sin prisas, hazle la pregunta clave. “Háblame de ti”. 

A todo el mundo nos gusta que nos escuchen cuando hablamos de nosotros mismos

(“Todo lo que he aprendido” Ed: Espasa)

Mi hijo no me cuenta las cosas

Hemos oído muchas veces esta frase, «Mi hijo no me cuenta las cosas». 

Por ejemplo:

“Llevo todo el fin de semana sin verlo, se ha ido con sus tíos de finde y no me ha contado nada»  

“¿Vuestro hijo os cuenta lo que hace en el colegio?, el mío no me cuenta nada»

Estás son algunas de las situaciones pero pueden haber muchas más

Es cierto que hay niños más habladores que otros, pero sí que podemos intentar conseguir que lo hagan los que no lo son tanto.

Ahí os dejamos algunas claves:

  • Dale tiempo. Cuando el niño llega a casa, nada más abrir la puerta no es el mejor momento para preguntar. Aunque nosotros queramos saber que ha hecho y  demostrarle con ello nuestro interés por él y “su finde” y  lo recibamos haciendo un montón de preguntas. ¿Cómo lo has pasado en casa de los tíos? ¿ Qué tal en el cole, que has hecho hoy? ¿Has jugado con Pepe? No es el momento,  quiere llegar a casa y que lo abracemos, y sin preguntas, no está receptivo, está cansado. 
  • Delante de él no digas al aire o a otro adulto “Mi hijo no me cuenta las cosas”.
    Le estás dando importancia a algo que quieres cambiar.
     
  • Encuentra el momento. Tranquilos  a solas, cómodos y sin prisas. 
  • También es posible que no te quiera responder delante de otras personas, quiere hacerlo a solas . Además siguiendo con el ejemplo de sus tios puede suceder que cuando le preguntas al niño responda el adulto, con lo que el niño no contestará más tarde a las mismas preguntas porque el sabe que tú ya sabes la respuesta. 
  • Demuéstrale que escuchas. Míralo y no hagas nada mientras tanto, no vale estar haciendo la cena, recogiendo, mirando el móvil, vistiendo a su hermano…Los niños perciben enseguida una distracción o falta de atención por tu parte y son muy receptivos si les prestan atención. 
  • Empieza tú. Cuenta lo que has hecho en su ausencia. Seguro que esto le ayuda a querer contar él lo suyo. Y si no se puede establecer un pequeño juego, “Ahora tú, ahora yo”
  • Dile antes de irse que no abrirás las fotos que manden de él para verlas juntos y que el te las explique a su vuelta. Si sabe que te están mandando fotos de él, cosa obvia porque posa , sabe que no hace falta que te cuente nada. 
  • Intenta hacerle preguntas más concretas. Sustituye ¿Cómo lo has pasado? o  ¿lo has pasado bien? ¿Qué tal en el cole? por ¿Ha faltado hoy algún compañero? ¡A ver si adivino qué letra has aprendido hoy!…. Así conseguirás despertar su curiosidad. 
  • Recompénsalo cuando te cuente cosas. Aunque no con cosas materiales. Por ejemplo con un beso, una sonrisa, o “Cuanto me gusta que me cuentes cosas y hablar contigo…» 
  • No lo compares con sus hermanos, compañeros de clase, primos… 

Como conclusión, no hay que olvidar que cada niño es único, unos hablan más y otros menos, también la edad y el aprendizaje irán haciendo que desarrolle esa capacidad de comunicación.

Tú también eres importante en ese proceso madurativo,  ten paciencia.

 

 

 

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5 Frases que te ayudarán a enseñar inteligencia emocional a tus hijos

«Malas madres»

Este artículo está escrito en femenino porque incluye el proceso de embarazo y hay un porcentaje muy bajo de *población masculina gestante, pero es aplicable también a los padres gestantes y a las madres no gestantes.

*Población masculina gestante: hombre transgénero que conserva sus órganos femeninos necesarios para poder gestar y que toma la decisión de hacerlo.

Parece que únicamente existan dos opciones las buenas y las malas madres.

En este artículo vamos a ayudarte a liberarte de esas sensaciones negativas que derivan del término «malas madres» y que te permitas errar pero también mejores cada día.

¿Por qué parece que al ser madre sólo se te permite sentir amor, calidez, ternura y absoluta felicidad? ¿Acaso dejas de ser un ser humano después de ser madre?

Hace tiempo una chica me dijo «Ser madre me supera, es una tarea demasiado importante para mi, creo que me equivoqué al elegir este camino»

Y no, no tenía depresión post parto, no era una mala madre, no era demasiado mayor ni demasiado joven, no tenía ninguna característica especial. Era una mujer como otra mujer cualquiera. Todo estadísticamente normal. Quizá por eso pensó así. Porque ES NORMAL DUDAR.

Ser madre es un proceso que empieza con una transformación física y emocional. Y entonces empieza a pasar que la gente saluda a tu barriga antes que a ti, pregunta por «el embarazo» en lugar de preguntar por ti (tu trabajo, tus cosas del día a día, tu pareja…)

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Ser madre es la decisión más radical que tomarás en la vida. Y no tiene vuelta atrás así que… ¿Cómo no ibas a dudar de si es la decisión correcta?

Además como ya te habrán dicho no viene con un manual para saber cómo hacer las cosas para que todo funcione bien. Hagas lo que hagas siempre habrá alguien dispuesto a darte un consejo diferente «Pues yo hice esto con mi hijo y me fue genial»

No te asustes si piensas cosas como «¿Tomé la decisión correcta?»  

Te contaré un secreto: todas las madres y todos los padres lo piensan en algún momento, pero nadie lo dice en voz alta.

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Ser madre es la decisión más radical que tomarás en la vida. Y no tiene vuelta atrás.

Además se añade algo…

¿Dónde está la que tú eras antes de ser madre?

En mi artículo «Embarazo y autoestima» hablo sobre qué cosas pueden ayudarte a sentirte mejor durante este periodo.

Embarazo y autoestima

Pero como sabrás, hayas sido o no gestante, después de eso viene todo lo demás. Un/a bebé, un/a niñx, un/a adolescente… quitan tiempo, quitan energía y suponen preocupaciones.

Dan un millón de cosas positivas, innumerables, inmensurables pero… también algunas negativas que no es de ser mala madre ni mal padre que se pasen de vez en cuando por la cabeza.

¿Cómo lo resuelvo si me encuentro en uno de esos momentos en los que ser madre me supera?

El problema principal es que dado que es algo que no se suele compartir con lxs demás pasas a sentirte mal por dos cosas:

  1. El problema principal y concreto con la maternidad en ese momento que te hace sentir mal.
  2. El problema añadido de sentirte culpable porque hay una pequeña parte de ti que duda de la decisión que tomaste de ser madre.

La segunda influye mucho en la primera porque si te estás sintiendo culpable pierdes la capacidad de ser objetiva con lo que está ocurriendo, sacas el foco analítico de la situación para ponerlo en ti misma.

Además puedes quedarte rumiando ese pensamiento durante mucho mucho tiempo y cada vuelta que le das más grave y feo parece y más mala madre te sientes. Es un círculo vicioso.

Para resolverlo hay que empezar por el final. El punto 2 es el primero. Deja de sentirte culpable. Ya hemos visto que lo que te pasa es normal, es un pensamiento fugaz, temporal y que después queda disipado por un montón de cosas positivas. Cuanto más importancia le des más se instala y más problemático parece.

En cuanto al problema que te está haciendo sentir mal, lo primero que tienes que hacer es tratar de definirlo teniendo en cuenta los siguientes puntos:

  • ¿Se trata de un problema que tengo yo a nivel personal o de pareja o es un problema de mi/s hijxs? Por ejemplo, no vamos a buscar una solución igual si el problema es que no sabes cómo manejar una rabieta que si lo que ocurre es que el colecho ha derivado en un problema de pareja.
  • Si es un problema propio, ¿he hecho todo lo posible para resolverlo? Si la respuesta es sí y el problema sigue ahí entonces quizá sea el momento de buscar ayuda profesional. Si la respuesta es no, entonces hay que ponerse a buscar soluciones.
  • Si es un problema del niñx hay que tener en cuenta el tiempo que hace que está sucediendo lo que nos está inquietando.
    Si por ejemplo le está costando adaptarse al inicio del colegio y hace un par de semanas que ha empezado las clases no debemos alarmarnos. Si han pasado dos meses lo mejor es empezar a poner soluciones.
    Además de la variable tiempo hay que tener en cuenta también la variable intensidad. Hay problemas que son problemas precisamente por su intensidad, volviendo al ejemplo de las rabietas, no es igual una rabieta en la que el niño llora intensamente que una en la que el niño se golpea a sí mismo. La intensidad es un indicador de que hay que buscar soluciones.
  • ¿Y si no hay ningún problema y es que estás sometida a mucha presión por las RRSS? Cada vez ocurre más que la presión de ver en redes sociales todo lo que se supone que hay que hacer o lo que se supone que otras personas hacen puede hacer que sientas que estás haciendo las cosas mal. Recuerda, cada niñx es diferente y nada de lo que hay en redes es real. Te dejo un vídeo que hice sobre ese tema.

 

En cualquier caso y como conclusión, las situaciones cambian y se resuelven pero si te estás culpando por dudar de si tomaste la decisión correcta al elegir ser madre simplemente te quedarás asustada y anclada en una situación que no te gusta.

 

Permítete dudar, permítete equivocarte y corregir los errores. No te juzgues. Recuerda que has tomado la decisión más valiente y los valientes también tienen miedo.

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Psicología preventiva

La mayoría de veces ocurre que cuando alguien acude a la consulta de un psicólogo es porque ha aparecido o se ha agravado un problema y se ha decidido valientemente a ponerle una solución. Este el concepto que todos tenemos de un psicólogo, a fin de cuentas es un profesional sanitario que se encarga de los problemas emocionales y conductuales.

Pero existe una faceta del psicólogo que la mayoría de las personas no conoce.

IR AL PSICÓLOGO PARA PREVENIR PROBLEMAS

¿Cuáles son las situaciones típicas en las que sería recomendable ir al psicólogo para prevenir un futuro problema?

 

  • Cuando tu vida va a dar un cambio importante y quieres prepararte para ello: Un buen ejemplo de esto es la paternidad/maternidad, es un cambio muy importante que puede suponer una crisis a nivel personal (no sólo hablamos de la «depresión post-parto) y también a nivel de pareja (en el caso de que se tenga un hijo en pareja), pero existen otros ejemplos: antes de trasladarte a vivir con tu pareja, antes de aceptar un trabajo exigente, si vas a divorciarte y quieres hacerlo bien con el menor daño posible (especialmente si hay niños), y como estos ejemplos un largo etc.
  • Cuando vas a enfrentarte a una situación novedosa que puede hacerte sentir inseguro: Una entrevista de trabajo, una oposición…
  • Cuando convives con alguien que tiene un problema emocional o físico: normalmente las personas que cuidan de la persona «enferma» suelen pasar desapercibidas, toda la atención se centra en el otro, naturalmente, pero es muy recomendable que si alguien de tu familia con quien convives (o alguien muy cercano) enferma y prevés que va a ser una situación dura, larga y/o complicada acudas al psicólogo de forma preventiva para mantener la fuerza necesaria para enfrentarla con energía y siendo positivo.
  • Cuando vives sometido a mucho estrés: El trabajo, los hijos, la hipoteca, los pagos… La vida hoy en día es rápida y no da tiempo a plantearse muchas veces cómo está uno y cómo está gestionando todas esas cosas que están es su cabeza. Si tienes una vida muy estresante no es mala idea acudir a terapia aunque sea una vez cada 15 días con tal de «ordenar» los pensamientos en la cabeza, aprender a auto-gestionar el estrés y mimarte un poco.

 

 

 

 

Recuerda, tú eres lo primero, y cómo dice el dicho popular:

 

Más vale prevenir que curar