¿Qué decir y qué no decir a una mujer que acaba de dar a luz?

Este artículo está escrito en femenino porque incluye el proceso de embarazo y hay un porcentaje muy bajo de población masculina gestante (*hombre gestante) pero es aplicable también para esta población.
*Hombre gestante: hombre transgénero que conserva sus órganos femeninos necesarios para poder gestar y que toma la decisión de hacerlo.

 

Hoy al fin ha llegado el día, tu amiga, prima, hermana… ha dado a luz. Su pareja ha mandado un mensaje diciendo a partir de qué hora podéis acudir las visitas y tienes tantas ganas de conocer a esa pequeña personita que no puedes más.

Te vamos a dar algunos consejos sobre qué decir y qué no decir a una mujer que acaba de dar a luz para ser la mejor visita posible.

 

✅ Antes de llegar pregunta a lxs padres/madres si necesitan algo. Si llevas un regalito es genial pero quizá justo en ese momento les apetezca comer algo o les venga bien que les lleves alguna cosa que hayan podido olvidar como un cargador de móvil, etc.

❌ No hagas fotos al bebé sin pedir permiso y nunca envíes fotos del bebé a otras personas sin preguntar a sus padres/madres.

✅ Nada más llegues acércate primero a lxs padres/madres y sobretodo a la que ha dado a luz. Ten en cuenta que acaba de pasar por uno de los acontecimientos más importantes de su vida. Dale cariño a ella antes de ir hacia el bebé.

❌ Cuando te acerques al bebé hazlo respetando su espacio personal. No se lo quites a quien lo tenga en brazos o no lo saques de la cuna. Recuerda que tiene que descansar, esa pequeña personita también ha pasado por un acontecimiento agotador hace unas horas.

✅ Pregúntale a la madre cómo ha ido el parto, si se encuentra bien o si está cansada. Escucha más y habla menos. Ella seguramente quiera contarte cosas.

 

✅ Sonríe mucho.

❌ Aunque sepas mucho sobre bebés e incluso aunque tengas hijxs, no des consejos. Hazlo únicamente si te los piden pero no digas a lxs padres/madres cómo hacer las cosas si no te han preguntado. Cada bebé lleva sus tiempos.

✅ Si en la habitación hay más de 3 personas ve a la cafetería y vuelve en un rato. Recuerda que lo importante es que la madre descanse y que el/la bebé esté tranquilx.

✅ Si está dando de mamar en ese momento cuando llegas, o si durante el rato que pasas allí lo hace, pregunta si prefiere que salgas en ese momento. Por mucha confianza que tengas con esa persona no es una cuestión de pudor, es una cuestión de que la madre esté en calma y la habitación esté en silencio.

❌ No preguntes por la lactancia o si ya ha conseguido dar pecho. Es un tema que suele ocasionar algo de ansiedad al principio a las madres.

✅ Pasa poco tiempo en la habitación. La visita perfecta dura unos 15 min. Recuerda que mucha gente quiere ir y no es bueno que os juntéis demasiadas personas en la habitación.

✅ Si vas con niñxs pequeñxs explícales antes qué hacer y qué no hacer. Que deben estar en silencio, que tienen que pedir permiso para tocar o besar el bebé, etc.

 

 

 

 

 

Cambio de tendencia, de la anorexia al cuerpo fitness

Presión social, estereotipos de género, redes sociales…

Ha habido un cambio de tendencia de la anorexia al cuerpo fitness.

¿Y eso es un problema? ¿Acaso tener un cuerpo fitness es malo para la salud? Quizá sí para la salud mental.

Todxs sabemos que la anorexia nerviosa es un trastorno alimenticio, hay mucho conocimiento popular sobre ella y aunque hay muchos mitos al menos somos capaces de identificar que una persona que está infra-alimentada corre peligro.

Pero no lo vemos así con el deporte, no vemos que hacer deporte pueda ser perjudicial. Bueno, pues como dice la canción: Todo depende.

Y sobretodo depende de las razones por las que ahora tienes intención de tener un cuerpo fitness y de qué cosas eres capaz de hacer para conseguirlo.

No hay problema si…

  • Lo haces porque te apetece sentirte fuerte
  • Te lo ha recomendado el médico
  • No te importa saltarte la dieta de vez en cuando y no sólo cuando hay presión social como por ejemplo una cena de trabajo
  • Si un día no vas al gimnasio no pasa nada
  • No condicionas tu ocio al deporte
  • Tus amigxs no te presionan
  • Tu pareja no te presiona
  • No te sientes mal si un día alguien dice que tu cuerpo no le gusta
  • No haces más o menos deporte según la época del año porque viene la operación bikini o tienes un viaje
  • No atribuyes tus éxitos y fracasos únicamente a tu físico

Puede haber un  problema si…

  • Pase lo que pase tu prioridad es el deporte
  • El/la médicx, fisioterapeuta, endocrinx, etc. te han recomendado que dejes de hacer deporte o cambies tu dieta y no les escuchas
  • Si a tu alrededor hay presión social sobre el tema del físico
  • Si a veces no tienes ganas de hacer deporte pero te obligas aunque tengas un plan mejor que te apetece más
  • Si el deporte es lo primero y último en lo que piensas
  • Si crees que sería muy doloroso si alguien hiciera una crítica sobre tu físico
  • Si cuando alguien te dice algo bueno sobre ti siempre lo atribuyes a tu físico en detrimento de otras cualidades tuyas
  • Si estás de mal humor el día que no haces nada de ejercicio y/o te sientes culpable
  • Si te mides y comparas con otrxs que hacen el mismo deporte que tú

 

¿Cómo hacer para que tener un cuerpo fitness no se convierta en una fuente de ansiedad?

Valórate por todo lo que eres, en conjunto. Por todo lo bueno que tienes sin tener miedo a ver lo malo.

No te auto-exijas tener el cuerpo fitness que ves a otras personas en redes sociales que no tiene porqué ser real.

Disfruta de las cosas buenas que tienes sin priorizar siempre el deporte, sabemos que el deporte es bueno pero no es lo único bueno.

Si no estás disfrutando de hacer algo, no lo hagas.

 

Niños y regalos de Navidad

¿Demasiados regalos de Navidad harán a mi hijx más caprichoso?

¿Dejará de valorar las cosas?

¿Se convertirá en una persona materialista?

 

Estas son preguntas que me hacen muchos padres/madres (tíxs, abuelxs, etc.) ahora que se acercan las navidades.

También me hacen preguntas tipo:

 

¿Si no me puedo permitir lo que me pide lo pasará muy mal?

 

Estas son las dos caras de la misma moneda: LOS REGALOS NAVIDEÑOS.

 

Es importante diferenciar si lxs niñxs lo piden a los Reyes Magos o a los padres: recordemos que los Reyes Magos son todopoderosos y que no tienen un límite económico por lo que lo lógico es que lxs niñxs les pidan absolutamente todo lo que les gusta, no debemos tomarnos esto como un signo de que el niñx es “caprichosx”. En el caso de que pidan a los padres/madres (tíxs, abuelxs, etc.) somos nosotrxs como adultxs quienes debemos decirles dónde está límite.

Que un niñx se comporte de esta forma en navidades no quiere decir que vaya a seguir pidiendo así durante todo el año. Pedir regalos forma parte del ritual navideño.

Pero si generaliza esta forma de pedir a otras ocasiones (por ejemplo en sus cumpleaños) lo que debemos hacer como padres/madres es hacerle ver que, aunque pida todas esas cosas, las personas que le regalan elegirán qué le regalan.

 

Puede suceder que si le concedemos la posibilidad de obtener muchos regalos en navidad un regalo eclipse por completo todos los demás y por lo tanto pasen a un eterno segundo plano. Esto en realidad no sería nada malo para el niñx pero sí para quienes le han hecho el resto de regalos, a veces es mejor menos pero más acertado.

 

 

¿Qué consecuencias negativas reales puede tener para un niñx recibir muchísimos regalos en Navidad? Sólo una:

 

  • Que no disfrute plenamente de todos los regalos porque le falta tiempo para hacerlo durante las vacaciones (esto pasa más cuando llegan el día 6 de enero)

 

 

Somos nosotrxs quienes debemos enseñarles a acotar y a elegir entre todas las opciones. La Navidad es una buena ocasión para enseñarles a elegir, a priorizar, a tomar decisiones y a compartir.

Algunos consejos sobre cómo hacerlo:

 

  • Con el catálogo delante poner un orden de regalos favoritos. A veces esto resulta muy complicado por la edad del niñx, en ese caso una alternativa es ponerlos de dos en dos y que elija uno y así ir acotando la lista.
  • Ser claro sobre cuántos regalos puede pedir.
  • En el caso de que dude entre varios dejar abierta la posibilidad de que “Los Reyes Magos” elijan.
  • Si no nos podemos permitir un regalo NUNCA dejar que forme parte de la lista y después decirle que no lo han traído porque no se ha portado tan bien este año.
  • No dejar que marque todos los regalos del catálogo porque entonces la “acción de elegir” pasa a ser “acción de eliminar” y es más complicado conseguir que esté motivadx a hacerlo.
  • Nunca menospreciar un regalo que marca como elegido (porque consideramos que es más del otro sexo, porque nos parece feo, porque nos parece inútil, etc.)

 

 

 

El mejor pronóstico para que quede encantadx con los regalos es que todxs fomentemos la ilusión al recibirlos.

En tiempos de crisis es posible que no podamos permitirnos hacer todos los regalos que querríamos, pero no olvidemos que lxs niñxs no valoran los regalos por su precio si no por lo que pueden disfrutar jugando con ellos. Si cuando abre los regalos nos ponemos a jugar con ellos y le ensañamos que puede divertirse mucho no habrá problema.

 

 

 

 

 

¿Querer es poder?

Querer es poder, pero no siempre

Está claro que necesitamos desear las cosas y encontrar un motivo que nos lleve a intentar conseguirlas, por supuesto que sí , si no deseamos algo evidentemente no iremos a por ello.

Eso es querer y por lo tanto “querer” es necesario.

Sin embargo no siempre es suficiente.

Desear algo aunque sea con todas nuestras fuerzas no significa que lo consigamos aun teniendo un motivo muy fuerte que tire de nosotros para su consecución

¿Por qué?

Porque todo no está siempre en nuestra mano ni depende de nosotros. En la vida hay cosas que se escapan de nuestro control , que no son cuestión de tener voluntad. La vida tiene estas cosas a veces.

¿Por qué pensar que querer es poder puede hacernos daño?

Que querer es poder, es una creencia bastante extendida que puede llevarnos  a la desesperación, a la  frustración, a  entristecernos e incluso a dudar de nosotros, de nuestras capacidades o de nuestra implicación si no conseguimos alcanzar lo deseado.

También puede entrar en acción la culpabilidad  “no hago nada bien” “nunca consigo lo que me propongo” y, por lo tanto, al inmovilismo: “para que voy a intentar nada, más de lo que he hecho ya no puedo hacer, no contéis conmigo” 

Ante esto, a veces, es necesario aceptar las cosas. Hay que aprender a perder, centrarnos en la realidad, en el presente y tomar conciencia de que no podemos conseguir todo lo que nos proponemos por mucho empeño que pongamos. No todo es cuestión de actitud positiva ni de insistencia.

Reconocer y asumir esto nos ayuda a avanzar y a madurar

  • Disminuirá  nuestra sensación de culpabilidad.
  • Nos hará entender que podemos equivocarnos y no pasa nada.
  • Entenderemos que nosotros somos más importantes que nuestras metas, y que  somos libres de elegir como responder a esa circunstancia.
  • Nos ayudará a asimilar que el fracaso forma parte de la vida. Podemos vivir con el fracaso.
  • Aprenderemos a identificar  mejor si merece la pena el intento.
  • Aprenderemos a identificar mejor  si merece la pena seguir intentándolo buscando nuevos enfoques al problema, desarrollando con ello nuestra creatividad.
  • Nos pondremos en acción , emprenderemos nuevas aventuras con  ilusión
  • Sabremos disfrutar más del proceso, viviendo centrados en el presente  aunque el resultado no se consiga a la primera o nunca se consiga.
  • Daremos valor a nuestros logros aunque sean pequeños, aprendiendo e incorporándolos a nuestro repertorio de conductas.

 

La inteligencia también consiste en saber que aunque queramos, no se puede ganar siempre, y que perder también es importante.

 

 

 

Culto al cuerpo

Siempre se ha valorado a las personas por su aspecto físico, el culto al cuerpo. Parece claro que una persona atractiva, lo tiene todo más fácil, es más inteligente, tiene más amigos y por lo tanto será más feliz. Son las consecuencias del “Efecto halo”

En psicología se le da ese nombre a un error de pensamiento que consiste en generalizar, a partir de una sola cualidad positiva o negativa de alguien, otra serie de características igualmente positivas o negativas.

Por ejemplo: si a  alguien lo consideramos guapo también lo consideraremos listo, divertido, feliz, inteligente…y por el contrario si lo consideramos feo le atribuiremos también ser más aburrido menos inteligente o más infeliz.

Como decíamos, siempre se ha valorado a las personas por su aspecto físico, y también la mujer en esto ha sido sometida a una mayor y más estricta evaluación. Siempre se le ha mostrado más explícitamente cuales eran sus marcos de referencia estéticos y que debían hacer para conseguirlos. Entre ellos, no engordar y aunque parezca mentira, no envejecer, algo bastante complicado por mucha industria cosmética y medicina estética que exista.

Con los hombres no ha sido tan explícito, pero no significa que no sufrieran lo suyo. Además tenían menos recursos de los que echar mano y si los había, era importante ocultarlos, no era varonil. Por ejemplo: ser el más bajito de la pandilla, debía ser duro, aunque si trabajan más alguna habilidad de destreza o fuerza (moto grande, cinturón negro de judo…) podían compensar.

Hoy sigue pasando lo mismo.

Aunque creamos que ahora hay mayor diversidad y los cánones no son tan estrictos, en el fondo, sigue siendo igual. Y se añade a esto que nos ven muchas más personas por las redes sociales y recibimos mucha más información sobre los cánones del mismo modo. De la extrema delgadez a las fitgirls siguen siendo normas: Que talla debemos tener, que color de piel, que labios, que tamaño de pecho, de abdominales…

Es imposible meter en un mismo saco todos los tipos de cuerpos

A veces les hacemos caso porque queremos gustar. Nos gustamos porque gustamos. Aprendemos esos modelos, queremos copiarlos y al  final todo lo que no entre en ese mandato estético – social, no nos gusta y por eso podemos llegar estar a disgusto con nuestro cuerpo.

“Si no tengo ese pecho, el vestido no me quedará así, que es como debe quedar, me quedara horrible, me voy a sentir mal, y seguro que lo voy a pasar fatal ese día. Si tuviera ese pecho todo sería perfecto”

“Si no tengo amigos es porque no estoy fuerte, tengo que ponerme grande cueste lo que cueste, además por eso no ligo”

Hay días que nos vemos mejor, más guapos, salimos contentos, más seguros y nos va bien, también gustamos más a los otros.  Otros días nos vemos peor y no salimos tan contentos. Aunque no somos muy diferentes cuando nos sentimos bien que cuando no, sí que nos afecta a la hora de afrontar nuestro día.

Se pone en marcha nuestro efecto halo particular. Si no nos vemos bien, no nos sentiremos bien y no nos valoraremos bien, creeremos incluso que no vamos a pasarlo bien o que no lo merecemos.

Eso influirá negativamente en nuestra manera de actuar, descuidaremos lo que necesitamos, lo que nos gusta, dejando de hacer cosas, a veces muchas. Nos creará vergüenza e inseguridad en nuestras relaciones con los demás. Estaremos más nerviosos, más enfadados y tristes. Seremos menos espontáneos pues estaremos pendientes de ocultar lo que consideramos feo. Dificultará nuestras  interacciones sexuales…

Así que no debemos olvidar nunca, quemucho mejor que pretender alcanzar algo inalcanzable, es intentar conocer y valorar el cuerpo que tenemos y cuidarlo y adornarlo como más nos guste para sentirnos bien en él.

 

 

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Me cuesta tomar decisiones

¿Te has sentido alguna vez mal por no haber sido capaz de decidirte por algo teniendo las opciones a tu alcance? No sé qué hacer ¡No me puedo decidir! ¡Me cuesta tomar decisiones!

¿Te has sentido alguna vez mal, porque has tomado una decisión pero piensas que no era la  acertada? ¡Creo que la he liado!

No sé, si comprarme la funda del del móvil transparente, opaca, con dibujos, lisa… 

No sé, si  bajar a la playa, a la piscina, quedarme en casa leyendo la prensa, bajar a desayunar al bar…

No sé qué información utilizar para mi trabajo, la de google, la de mi amigo, la del profesional o influencer…

Es posible que al final, aunque la necesitas, no te compres la funda del móvil, se te pase la mañana sin salir de casa y acabes posponiendo la tarea que tenías prevista hacer.

También, es posible, que tomes la decisión, compres la lisa, bajes a la piscina y te quedes con google y sin embargo, tengas la sensación de no haber tomado la mejor decisión.

¿Qué pasa? ¿Dónde está el  problema al tomar decisiones?

A tomar decisiones se aprende. Por supuesto las diferencias individuales existen, hay personas que son más rápidas y otras que no lo son tanto, pero no hay problema, podemos entrenarlo.

Poder elegir es importante. Sin duda, y lo es porque es condición necesaria para tener libertad de acción y con ello satisfacción con la vida.

Luego quedaría  más o menos así:

Opciones =  Elección = Libertad = Satisfacción.

Entonces, lo lógico sería pensar que cuantas más opciones contemplemos    mucho mejor. Lo que nos llevaría a barajar toda la información y posibilidades a nuestro alcance.

Y quedaría más o menos así:

                     + Opciones = +Elección = +Libertad = +Satisfacción

Sin embargo, como describía Barry Schwartz en “La paradoja de la elección”, un exceso de alternativas o un exceso de información puede paralizar la decisión más que facilitarla.

La elección es más difícil y por lo tanto es más probable que la abandonemos  o pospongamos.  Si sólo tienes una opción, o dos es más cómodo, te conformas. Si no funciona, la responsabilidad se la atribuiríamos a la escasez de alternativas, no a nuestra mala decisión.

Si al final no nos paralizamos y nos decidimos, la sensación de no haber acertado, es mayor cuanto mayor era el número de alternativas con las que contábamos. Porque…

  1. Siempre que elegimos algo rechazamos algo.
    Si lo que eliges no es perfecto (y no lo será porque casi nada lo es) te arrepentirás de la decisión y te sentirás culpable por no haber sabido encontrar la opción perfecta aunque haya sido una buena decisión. Al tener muchas alternativas, parece que debe haber una perfecta y no la has sabido encontrar, aunque eso no es cierto y además puede que tu decisión sea buena.
  2. Lo elegido tendemos a valorarlo comparándolo con las opciones rechazadas, si estas son muchas las posibilidades de encontrar valores positivos en lo rechazado son muy altas y te sentirás culpable por no haber sabido ver eso antes de elegir.
  3. Cuando eliges entre muchas opciones tus expectativas aumentan, lo que esperas de tu decisión es mucho mayor y por lo tanto más difícil de conseguir. Comparas lo que tienes con lo que esperabas y te decepcionas aunque la elección funcione.

Como conclusión:

Demasiadas opciones, oportunidades, información u oferta puede provocarnos estrés. Necesitamos esforzarnos mucho, demasiado análisis. A veces la recompensa no es la esperada y nos sentimos responsables, culpables e insatisfechos.

Hoy en día y en cualquier aspecto de la vida, la opciones son múltiples. Eliminar las alternativas es imposible, están ahí y las conoces incluso aunque no las busques.

¿Qué hacer para tomar decisiones?

  • Simplifica.  Puedes poner un límite a tus alternativas.
  • No busques lo perfecto, con que se ajuste a lo que buscas es suficiente. Recuerda, la perfección no existe.
  • Asume tu elección y tira hacia delante con ella. La hiciste, pues esa es la buena, sea o no sea la mejor.
  • No compares tus elecciones con las de los demás. Sólo complicarías la tuya.

 

Miedo a volar

Estás con todxs tus amigxs planeando las vacaciones de Agosto, este año al fin todxs tenéis una semana en común y vais a hacer ese esperado viaje a Mallorca, estáis mirando vuelos baratos en diferentes compañías low cost y de pronto unx de ellxs dice:

– Yo prefiero ir en barco, es que ya sabéis que a mi los aviones…

Todos empezáis a decirle diferentes cosas:

– Si de Valencia a Mallorca es súper corto el vuelo.

– No te vas ni a enterar.

– ¡Nos emborrachamos antes de subir al avión!

– Hay pastillas para esas cosas.

Está claro que a esta persona le da mucho miedo volar, quizá tuvo alguna mala experiencia en un avión, quizá nunca ha subido en uno.

Ya lo decía la canción: “Tengo miedo al avión, también tengo miedo al barco. Por eso quiero saber lo que debo que hacer pa cruzar el charco. Yo sabría esperar porque el tiempo no me importa si construyeran un puente desde Valencia hasta Mallorca sin construyeran un puente desde Valencia hasta Mallorca”

Tenemos muchos buenos argumentos estadísticos para demostrarle que subir en avión es menos peligroso que muchas de las actividades que hace en su día a día y estamos llenxs de buenas intenciones para que su problema se solucione porque sabemos que no existe un peligro real.

Pero estamos olvidando dos factores:

  1. Él/Ella ya sabe todo eso y sin embargo sigue teniendo miedo.
  2. Se nos olvida una pregunta clave: ¿qué es lo que le da miedo de volar?

 

Lo mejor que podemos hacer es decirle que comprendemos su problema, que desde luego lo tomamos en serio y sabemos que nada de lo que le podamos decir va a quitarle el miedo pero que lo mejor que puede hacer entonces es tratar ese miedo porque le está impidiendo disfrutar de muchas buenas experiencias. Le podemos hablar de la terapia cognitivo conductual, que además ahora está dotada de herramientas fantásticas como la realidad virtual. También le podemos mostrar nuestro apoyo incondicional en la difícil tarea de enfrentarse a un miedo tan grande.

 

¿QUÉ RAZONES ME PUEDEN LLEVAR A TENER MIEDO A VOLAR Y POR QUÉ NO TODAS LAS PERSONAS TIENEN MIEDO A LAS MISMAS COSAS?

Existen dos grades razones para tener miedo volar y cada una debe tratarse y tomarse de forma diferente.

TENER MIEDO A QUE EL AVIÓN TENGA UN ACCIDENTE:

Este es el primer pensamiento que tenemos todxs cuando alguien nos dice que le da miedo volar. Tiene sentido que sea porque cree que el avión puede caer en picado o puede sufrir un accidente en el despegue o aterrizaje. Estas cosas suceden poco pero generalmente tienen resultados catastróficos por lo que las personas que tienen este miedo en general lo aprenden de ver las noticias en la televisión o leer la prensa, no necesariamente tienen que tener un caso cercano.

Cuando pensamos en este miedo es cuando damos todos esos argumentos bienintencionados y llenos de datos que creemos que, dado que a nosotrxs nos hacen no tener miedo, tendrán este mismo resultado en la persona que tiene fobia a volar. Pero nos encontramos con una sorpresa, seguramente esa persona sepa más sobre datos, mecánica de los aviones y protocolos que nosotrxs. Aún así, sigue teniendo miedo.

Una característica común de las fobias es que en general la persona que la padece es capaz de ver que su miedo es desmesurado, sin embargo esto no hace que se pase.

Algunas veces, quien tiene miedo a volar decide o se ve obligado a coger un avión. Cuando lo hace suele tener algunas de estas conductas:

  • Buscar mucha información sobre mecánica de aviones en el despegue, aterrizaje y diferentes maniobras.
  • Informarse sobre la ruta que va a tomar su avión y si en esa ruta hay zonas de turbulencias u otros fenómenos meteorológicos.
  • Elegir el asiento más cercano a las salidas de emergencias.
  • Llevar en el vuelo diferentes cosas para entretenerse (música, libros, revistas, etc.)
  • Recurrir a pastillas o alcohol para “ser menos consciente de lo que ocurre o tomárselo de manera más tranquila”
  • Ir acompañadx por alguien de confianza.
  • Elegir siempre trayectos muy cortos.
  • Elegir compañías que le den mucha confianza aunque eso suponga un coste extra.
  • Si escucha un ruido que no identifica como “normal” mirar la reacción que tienen las personas de alrededor o el personal del avión.

Que utilice estas y otras variadas estrategias no quiere decir que funcionen para controlar la ansiedad.

TENER MIEDO A QUE ME OCURRA ALGO DENTRO DEL AVIÓN Y NO PUEDA SER ATENDIDO POR ESTAR EN ESA CIRCUNSTANCIA:

Esta es una situación completamente diferente, nada que tenga que ver con la mecánica y el funcionamiento del avión es importante o relevante. Lo importante para esta persona es la formación que tiene en primeros auxilios el personal del avión, las rutas y la distancia que hay hasta el aeropuerto más cercano.

Además a las personas que les pasa esto generalmente también tienen este miedo en diferentes circunstancias, no se trata del avión, se trata de la situación de la que no puede escapar y en la que puede resultar (a su parecer) complicado recibir ayuda.

Además también tendrá algunas conductas compartidas con el caso anterior.

Así pues lo que sacamos en claro que es TENER MIEDO A VOLAR no siempre significa lo mismo.

Y como siempre decimos, si conoces a alguien que se encuentre en esta situación muéstrale tu respeto y comprensión, no le restes importancia a su problema con comentarios jocosos porque aunque le reste importancia porque se siente mal probablemente le duele.

Lo mejor que puedes hacer es acompañarle y ayudarle a buscar a un/a profesional que pueda ayudarle a superar este problema y disfrutar del viaje.

Si tienes miedo a volar puedes ponerte en contacto con nosotras para hacer terapia con realidad virtual. La realidad virtual para el miedo a volar ha demostrado ser muy eficaz.

http://www.psicologadevalencia.es/terapia-realidad-virtual-valencia/

De qué me sirve perdonar

Vimos anteayer en las noticias que era  el aniversario del descarrilamiento del tren Alvia ocurrido a la entrada de Santiago en 2013. Se cumplían 4 años.

Esto nos ha hecho  pensar en las víctimas de estas y otras tragedias debidas a fallos humanos o terrorismo y cómo se puede llegar a vivir habiendo tenido una experiencia como esa.

Solemos pensar en un primer momento, tanto en  estas ocasiones como en ofensas o daños individuales, “El que la haga que la pague”

Parece algo justo. Si nos hacen daño, que sufran también y como mínimo lo mismo que estamos sufriendo nosotros.

Sin embargo, y paradójicamente, si queremos devolver el daño para sentirnos mejor, lo primero que tendremos que hacer es pensar todo el tiempo en  la ofensa y el dolor que nos han hecho pasar, no queremos olvidarlos porque si lo hiciéramos no podríamos conseguir nuestro objetivo: que lo paguen.

A lo que nos llevaría esto es a sentir  el dolor una y otra vez y por lo tanto a no dejar de sufrir. Estaríamos,  alimentando el sufrimiento, engordándolo cada vez más y prolongándolo en el tiempo. A todo esto, además, habría que unirle el no  permitirnos desprendernos de la idea de que somos víctimas y eso es algo que nos debilita y nos hace vulnerables ya que  nos vinculamos  al pasado y nos  impedimos  seguir adelante y volver a ocuparnos de nuestra vida.

Nosotros nos envenenamos de rencor y el ofensor ni se entera.

¿Qué podemos  hacer entonces para superar esa experiencia y ese dolor?

Sin duda: perdonar.

Alguien podría responder “Pero de qué me sirve perdonar” 

Aunque para algunos sea perdonar lo imperdonable, y el “no  perdón” parezca lo más coherente.

Perdonar no es fácil, y en ocasiones resulta muy difícil. Es más fácil, por ejemplo, cuando no hay intención en el daño, cuando no es muy grande la ofensa, cuando  aprendiste a hacerlo de niño o cuando te piden perdón, pero esto no siempre ocurre.

Os vamos a dejar algunas características del perdón desde el punto de vista psicológico que pueden clarificar falsas creencias respecto a lo que significa perdonar, que esperamos os ayuden a contemplar esta posibilidad si el rencor se está haciendo presente en vuestra vida. Y comprobar que realmente sí sirve perdonar.

  • Perdonar es un acto voluntario e íntimo. No se exige.
  • Se hace por uno mismo, no por el otro. Es elegirte a ti, elegir seguir adelante y dejar de sufrir por algo que no puedes cambiar.
  • Si la ofensa es un delito, perdonar no significa no desear que el ofensor cumpla su condena frente a la justicia.
  • Se puede perdonar a solas. No hace falta que nos lo pidan y no necesitamos decirlo a la otra persona si no queremos, o si ya no tenemos posibilidad de tener contacto con dicha persona.
  • El perdón no hace que se olvide lo ocurrido.

No tenemos la capacidad de olvidar voluntariamente ni de eliminar los recuerdos pero si de recordar sin rencor.

  • Perdonar no significa volver a relacionarte con esa persona si no quieres, puedes redefinir tu relación con ella o incluso apartarla de tu vida para siempre.
  • El sufrimiento y la maldad forman parte de la vida y perdonar significa aceptarlo.
  • Eliminas la tensión, el insomnio, el dolor de cabeza…Recuperas la tranquilidad y mejoras tu salud.
  • Perdonar es aprender que el sufrimiento no sirve para nada, no tiene beneficios, cero.
  • El rencor lleva al odio y el odio a la venganza. Eso se vuelve contra ti. Podemos llegar a auto-despreciarnos, y vivir insatisfechos de espaldas a la vida  por ello, si perdonas vives de frente, te enorgulleces y aumenta la alegría de vivir.
  • Perdonar te ayuda a valorar cuando te perdonan a ti.
  • Cuando aprendemos a perdonar también somos más tolerantes con nuestros propios errores. Aprendemos a perdonarnos, a ser condescendientes con nosotros mismos.
  • Quienes perdonan aumentan el control sobre su vida, cerramos el pasado, hacemos las paces con él  y abrimos el futuro.
  • Cuando perdonas te conviertes en  un ejemplo para los demás enseñándoles que es posible.

 

Los límites los ha cruzado el otro, pero el perdón es cosa tuya.

 

 

Me enfado por todo

¿Qué es esto de “me enfado por todo”?

"Me enfado por todo. Si llego tarde me enfado, si me pitan me enfado, si mi hijo llora me enfado, si llueve me enfado, si me llaman por teléfono y no puedo cogerlo me enfado, si me tropiezo me enfado, si se rompe el asa de la bolsa de la compra me enfado, si alguien me dice que hago algo mal me enfado, si me suena la alarma me enfado, si salgo de la ducha y no está la toalla me enfado, si me llama mi madre por teléfono me enfado..."

Todxs lxs superhéroes y superheroínas necesitan sus superpoderes cuando van a luchar, entonces es cuando se ponen su traje.

A nosotrxs también nos pasa

Nos referimos a que cuando nos enfadamos también nuestro cuerpo se transforma, nuestro “traje” son todos los cambios que vienen a continuación.

Involuntariamente nos tensamos, generamos energía, calor, se nos acelera el corazón, la respiración y el pulso.

Eso nos ayuda a darnos cuenta de nuestra disconformidad. Nos avisa, por ejemplo, ante una situación que no nos parece justa, ante algo que no podemos conseguir, ante algo que no nos dan y creemos merecer, también nos ayuda a exponer nuestro criterio en una discusión si no estamos de acuerdo…

El enfado también nos sirve para poder decirle a los demás cómo somos, lo que no nos gusta, donde están nuestros  límites.

Pero empezamos a tener problemas…

  • Cuando el enfado habla por nosotrxs. Ahí ya hemos perdido el control y lo que queremos es ganar sí o sí, en la situación que sea y como sea. Imponemos nuestra voluntad sin contemplaciones, ya no hay vuelta atrás.
  •  Cuando no sabemos discriminar lo importante, lo que realmente nos molesta y “me enfado por todo”. ¿Realmente me molesta tanto? ¿Se va a volver a repetir o es posible que no ocurra más? Si no filtramos, cada vez nos enfadaremos más y nos durará más tiempo.
  • Cuando pensamos mal. Todo lo que pensamos tiene unida una consecuencia emocional, si pensamos mejor regularemos mejor nuestras emociones y actuaremos mejor.

SI TODO ESTO OCURRE, ENTONCES ATACAMOS Y NOS PONEMOS EL TRAJE DE PELEAR.

Cuando atacamos estamos siendo violentxs. Subimos el volumen de la voz o no hablamos, nos aproximamos al otro, insultamos, amenazamos, no los miramos, hacemos ruido, pegamos portazos…

Lxs demás se alejan de nosotrxs, porque les hacemos daño, los herimos y poco a poco, aunque consigamos lo que queremos, nos vamos quedando solxs y nos sentimos mal.  Atacar no funciona.

La buena noticia es que podemos responder de otra manera.

No somos violentxs, nos comportamos de manera violenta.

 Para evitarlo :

  • Escucha tu cuerpo y aprende a calmarlo, respira, aplica técnicas de relajación y ten cuidado con los excitantes y el alcohol. Redúcelos o elimínalos.
  • Piensa sobre lo que despertó tu malestar. Evalúa el dolor que te provoca y valóralo de una manera racional, seguro que no es algo tan peligroso como crees y hay otra manera de combatirlo que no sea con agresividad
    Por ejemplo en lugar de “Hoy Pepe me quiere fastidiar el día” podríamos pensar   “Hoy parece que Pepe tiene un mal día “ ¿A qué  no te enfada tanto?
  • Utiliza el sentido del humor, ayuda a restar severidad a las cosas.
    Siguiendo con el ejemplo  “Pepe hoy estas sembrao , entre tú y yo hoy que corra el aire “
  • Resuelve los malentendidos pronto, el rencor y el resentimiento envenenan y llevan al odio. Aprende a comunicarte mejor y  analiza las equivocaciones e intenta corregirlas para la próxima vez
    “Pepe, me gustaría hablar de lo de antes, me he puesto un poco nervioso ¿Quedamos a la salida? ¿Puedes?, vale genial, luego nos vemos. Hasta luego”
  • Ve despacio, así  le comunicas a tu cerebro que todo va bien, favoreces la disminución de la activación fisiológica  y eso ayuda a pensar y a actuar mejor. Levántate con más tiempo, desayuna tranquilx, conduce despacio hacia el trabajo…
  • Escucha a lxs demás, demuéstrales que escuchas e intenta entenderlos. Todxs somos distintxs, nos gustan cosas distintas y opinamos de maneras diferentes pero no por eso lxs demás están equivocadxs y yo no.
  • No te catalogues como violentx, date permiso para cambiar.
  • Si te  piden opinión o consejo hazlo con tacto, la sinceridad mal entendida hiere
    “Pepe estoy seguro que  podrías mejorar eso” en lugar de “Eso que has hecho es una chapuza”
  • Cambia el contexto si es el causante de tu enfado y depende de ti. Si Pepe te hace la vida imposible y puedes dejar de verlo, hazlo.

 No olvides que…

PODEMOS EXPRESAR NUESTRA DISCONFORMIDAD DE MANERA NO VIOLENTA , QUE LA VIOLENCIA SÓLO ES RESPONSABILIDAD DE QUIEN LA EJERCE Y QUE SUS EFECTOS DURAN MUCHO MÁS TIEMPO DEL QUE DURA SU EJECUCIÓN.

 

 

 

 

Lo que piensan los demás

Lo que piensan los demás nos importa

Como decía Quino a través de Mafalda:

 

 

Cierto, no estamos solos, y como no estamos solos:

  •  Queremos ser aceptados, que nos quieran.
  • Queremos que cuenten con nosotros, que nos hablen, que nos escuchen, que nos llamen para salir, que nos pidan opinión, queremos sentirnos parte de algo. Pertenecer a “todos”.
  • Queremos que hablen bien de nosotros, no fallar a nuestro grupo, parecernos a él, porque hasta en la diversidad hay uniformidad, y que nos acojan y arropen.

 

No queremos sentirnos solos

 

Creemos que para conseguir todo eso tenemos que “posturear” para que no se vea lo feo, lo imperfecto, de lo que me avergüenzo o lo que no se me da bien. Que me debo tragar mis preocupaciones y no molestar con mis problemas a nadie porque eso puede condicionar lo que piensan los demás sobre mi. Que nunca debo mostrarme débil, o indeciso…

 

No pasa nada. A todos nos pasa lo mismo.

 

Es imposible, hagamos lo que hagamos, querer a todo el mundo y que todo el mundo nos quiera. Da valor e intenta conservar lo que tienes. Llama tú si no te llaman, pide lo que necesites, cuenta tus cosas, di “te quiero” o “me gusta estar contigo” más a menudo con palabras, no sólo con likes.

 

Es imposible hacer las cosas siempre bien porque eso depende de miles de factores. Hazlas a tu manera y pide opinión o consejo si no sabes qué hacer o  cómo hacerlo y agradece al otro su implicación .

 

No finjas que no te pasa nada cuando sí te pasa, por miedo al qué dirán, a defraudar, o a parecer débil. Eso te aleja de todos. A los demás les pasa lo mismo que a nosotros y quieren que los tengamos en cuenta y que les pidamos consejo o escucha. Hazlo.

 

Si la lías parda , si metes la pata, no disimules da la cara y rectifica. Eso no es una “bajada de pantalones”. El fallo está ahí, sin él no se llegaría nunca al éxito. Bueno sí, sólo por casualidad. Tu fracaso conseguirá futuros éxitos en ti o en otros. Además no lo podemos eliminar aunque nos empeñemos con todas nuestras fuerzas. Reconócelo y acéptalo.

 

No te tambalees si te critican, a nadie nos gusta que nos critiquen. No nos gusta porque eso significa reconocer que podemos fallar y que por lo visto lo hemos hecho y lo peor de todo, se han dado cuenta.  Parece que sólo es válido el éxito y si fracaso estoy fuera. Mentira. Cuando te critiquen pregunta que es exactamente lo que tú haces que no ha estado bien,  y si criticas tú, haz lo mismo, se muy concreto y habla sobre comportamientos, no descalifiques ni juzgues.

 

No te sientas falso o mentiroso por mostrarte distinto según con la gente que estés o la situación en la que te encuentresNadie se comporta igual por ejemplo de celebración familiar, que de cervezas con sus amigos o trabajando. También cuando estamos solos o acompañados nuestras reacciones ante las cosas son distintas, reaccionamos más como se espera que lo hagamos si estamos en compañía. Eso no es ser falso.

 

Si te gusta algo de alguien o algo que hace alguien o admiras realmente a alguien y tienes la oportunidad de decírselo, hazlo. Dilo, no te cortes. Lo que sea: que te haya cogido sitio en el gym, que te cuente lo de su prima, su corte de pelo nuevo. Utiliza frases como: “Gracias eres la bomba”, “Lo  has hecho genial”, “orgullo de hermano” , “tía, hoy estas estás guapísima”… A todos nos gusta que nos digan algo bueno sobre nuestras cosas o nosotros porque eso significa que voy bien, que gusto a los demás, que estoy dentro.

 

No te consideres banal o frívolo si das importancia a tu aspecto para gustar a otrosIntentar agradar y ajustar tu vestuario a la ocasión o ponerte algo que te han regalado, aunque no sea de tu estilo, para que la otra persona se alegre, es hacer una concesión a los demás.

 

Todo eso nos une.

La mirada del otro importa,su visión nos posiciona pero no nos determina.