El peligro de la sobreprotección

¿Por qué caemos en la sobreprotección?

El ser humano, a diferencia de otros mamíferos del reino animal, no es autónomo desde el nacimiento.

Necesitamos que nos alimenten, que nos estimulen y que nos den cariño para poder sobrevivir. Que nos protejan.

Por eso protegemos, porque nos han protegido.

Pero poco a poco de manera básica y natural vamos aprendiendo a caminar, a comer …y en definitiva a hacernos entender, obteniendo así la confianza y seguridad necesarias para nuestro desarrollo vital. Para poder sentirnos bien por quienes somos , por cómo somos y por lo que queremos llegar a ser.

Muchas veces como adultxs, tutorxs o padres/madres tenemos miedo de que nuestrxs niñxs sufran, no sean aceptadxs o no sean felices. Es por ello que, sin casi darnos cuenta, les supervisamos y protegemos en exceso. Eso hace que nos sintamos mejor, «están a salvo» pensamos, pero no es exactamente eso lo que ocurre.

Hay que tener en cuenta no únicamente el peligro de la desprotección sino también el peligro de la sobreprotección.

Esa protección excesiva (o sobreprotección) se traduce por ejemplo en ir por delante resolviéndoles los problemas incluso antes de que aparezcan, en impedir que hagan cosas que pensamos no van a poder hacer para que no se sientan mal, en no dejar que se relacionen con algunxs niñxs que pensamos van a ser una mala influencia, en responder por ellxs o en darles todo lo que quieren.

Algunos ejemplos de sobreprotección:

  • «Ponte la chaqueta que vas a tener frío»
  • «No corras que te vas a caer»
  • «No vayas con esx niñx si te ha cogido las cosas sin permiso, ahora hablo yo su madre /padre y se las pido»
  • «Déjame que vea si has traído todos los libros que eres muy despistadx»
  • «Ven que te arregle la mochila»
  • «No, Paco no va a ir al cumple»
  • «No subas al tobogán que te vas a poner perdidx»
  • «Da igual mamá/papá se quedan contigo, ya iremos al cine otro día si te pones triste si nos vamos»

Y así nosotrxs nos quedamxs tranquilxs. Todo controlado .

Pero el/la niñx traduce:

  • «No me fío de ti»
  • «No eres capaz»
  • «Menos mal que estoy aquí, sin mi no podrías hacerlo solx»
  • «Yo mando»

Por supuesto no hablamos de no apoyar, cuidar y educar a nuestrxs niñxs. Es su derecho y nuestra responsabilidad. Hablamos de intentar hacerlo yendo a su lado, acompañándoles y guiándoles como los referentes y modelos de conducta que somos para ellxs.

Y con amor.

Ni delante, ni encima, ni detrás.

En primer lugar darles la oportunidad de enfrentar las responsabilidades acordes a su edad y en segundo lugar no hacer por ellxs lo que sean capaces de hacer solxs.

Aunque lo hagan más despacio, o no tan bien como nos gustaría o creamos que debieran hacerlo.
Si crees que puede o él/ella te dice que puede, es suficiente. Poco a poco lo hará más deprisa y mejor. Con la práctica. Como nosotrxs. Como todxs.

Dejemos que los niñxs nos ayuden a educarles .

Lxs niñxs :

  • Disfrutan del momento
  • Confían.
  • Valoran a las demás personas por como son, no por sus capacidades, intelectuales, físicas o de cualquier otra índole.
  • No se comparan.
  • No intentan encajar, se muestran como son.
  • Les gusta aprender y agradecen la enseñanza.
  • Comen cuando tiene hambre y paran cuando ya no tienen.
  • Tienden a equilibrar, sienten que los extremos traen problemas.
  • Perciben el mundo a través del juego, del afecto y de las emociones .
  • Miran hacia delante, siempre a la solución.
  • Son curiosxs.
  • Divertidxs.
  • Aceptan a todas las personas, no ven la diferencia.
  • Se expresan, piden lo que quieren.
  • Preguntan si no entienden.
  • No se sienten ridículxs. No tienen vergüenza.
  • Les gustan los animales, se entienden con ellos.
  • Desarrollan la imaginación.
  • No hablan mal de los demás.
  • Hacen cosas que parecen innecesarias porque sí.

La sobreprotección hace que los niñxs :

  • Se sientan insegurxs.
  • Sientan miedo .
  • Muestren exigencia.
  • Se comporten de manera irresponsable.
  • Se consideren incapaces.
  • Sientan vergüenza y se sientan ridículxs .
  • Muestren comportamientos infantiles para su edad.
  • Tengan poca iniciativa.
  • Sean poco pacientes, y se muestren nerviosxs.
  • Se alejen de lxs demás niñxs.

Escuchar, hablar, estar con ellxs y hacerles llegar nuestro amor hará que vayan consiguiendo la seguridad que necesitan para desarrollar plenamente la confianza en si mismxs.

Una confianza necesaria para llegar a gustarse y valorarse como son, y con ello, respetarse siempre, enfrentando la vida con sabiduría.

Aguantemos nuestros miedos y se los evitaremos a ellxs.

Demasiada protección, desprotege, debilita.

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Cómo decir que no

…en lugar de dar largas

«Begoña, a veces me sabe mal que he tenido citas con alguna persona y después simplemente desaparezco o voy dejando de responder, quiero saber cómo decir que no en lugar de dar largas»

Esta es una inquietud que nos han trasladado algunas de las personas que vienen a la clínica.

Hoy en día la gente se conoce muchas veces por internet. Eso es un hecho innegable y no hay nada malo en conocerse por una red social como puede ser Tinder o Instagram.

El problema es que algunas veces el hecho de haber conocido a alguien por ejemplo por Tinder hace que después de una primera cita en persona la opinión que se tenía cambie.

Cabe la posibilidad de que después de ese primer encuentro no tengas ganas de quedar más. Y el hecho de poder simplemente dejar de comunicarte y no tener que pasar el trago de decir que no es tentador. Pero recuerda, aunque esa persona no esté delante de ti en ese momento, le estás haciendo un vacío del mismo modo.

En este breve artículo queremos contarte qué puedes hacer para no resultar agresivx en una situación así.

¿Cómo decir que no en lugar de dar largas?

Digamos que después de una primera cita con alguien con quien no se quiere volver a quedar existen dos opciones:

  1. Decir que no claramente, aunque sea por Tinder, Instagram, WhatsApp…
  2. Ir «dando largas» y esperar a que se de cuenta.

¿Qué te gustaría que hicieran contigo?

A veces pensamos que decir que no puede resultar agresivo pero eso depende de cómo lo digas.

En algún artículo ya hemos hablado sobre comunicación asertiva y realmente hay muchas maneras de decirle a una persona que no quieres volver a quedar más sin que eso sea hiriente o agresivo.

Sin embargo, lo que sí puede hacer más daño es ir dando largas y tratar a la persona con cierto desprecio contestando cada más tiempo o dejando de mostrar un interés que sí mostrabas antes.

Por muy superficial que sea una relación…

…siempre puedes elegir comunicarte asertivamente.

Solemos hacerlo más con las personas de nuestro entorno. Es natural tener más facilidad para comunicar cualquier cosa a alguien con quien se tiene más confianza.

Pero incluso en las relaciones más superficiales, incluso después de una sola cita, esa persona merece saber que no quieres seguir quedando.

Un ejemplo de mensaje que se podría enviar a alguien con quien has quedado una única vez:

Así esa persona no se siente mal. No se siente culpable y no siente que las cosas han acabado sin ninguna explicación.

No es un mensaje agresivo y tampoco estás dando más explicaciones de las necesarias.

Es un acto de responsabilidad comunicar aquello que queremos y aquello que no queremos y también una forma de comportarse de manera respetuosa hacia las demás personas.

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