Me hago mayor. Hablemos de la vejez.

Me hago mayor

Desde que nacemos empezamos a envejecer. Iniciamos un proceso natural e inevitable, que responde al efecto que el paso del tiempo provoca en nosotrxs. Nacemos, nos vamos haciendo niñxs, después adolescentes, poco a poco jóvenes, más tarde entramos en la edad madura y por último alrededor de los 60-65 años no vamos haciendo viejxs.

En nuestra sociedad occidental hasta la edad madura, todo va más o menos bien,  pero cuando se trata de la vejez ya es otra historia.

No nos gusta ser mayores.

Gran parte del rechazo y la discriminación (“Edadismo” *) hacia esta etapa de la vida,  procede de  prejuicios y estereotipos  que hemos ido aprendiendo y perpetuando de generación en generación a través de los mensajes recibidos desde niñxs por  los medios de comunicación, la familia, el colegio, el cine y la cultura en general…

Se representa a la persona anciana como una persona que vive al margen, que no se entera, que su opinión no importa, incluso que las cosas no le afectan.  Hasta tal punto es así que muchas personas mayores se autoexcluyen, sintiendo y creyendo que no merecen ser tenidas en cuenta porque realmente lo que tengan que decir no merece la pena.

Nos da miedo no ser normativamente valiosxs. Nos hace vulnerables carecer de lo que socialmente nos identifica como individuos de primera, trabajar, ser jóvenes, vivir deprisa…

No hemos aprendido a querernos en la ancianidad, con canas, con arrugas, viviendo despacio, sin trabajo remunerado…

Pensamos : “Si llego a viejx se me irá la cabeza” “Mi vida se convertirá en una rutina tediosa” “Me convertiré en unx cascarrabias” “ Mi vida será triste y me pasaré el día añorando a mis seres queridos que ya no están” “ Me aburriré al tener que dejar de trabajar” “ Seré incapaz de  aprender nada ni entender la vida “

Pero  nos gustaría deciros que…

  • José Saramago escribió “Ensayo sobre la ceguera” a los 76 años. Carlos Soria Fontán, coronó el Annapurna en 2016 con 77 años. Gabriel García Márquez escribió sus últimas obras “Memoria de mis putas tristes” o “Vivir para contarlo” a los 90 años. Betty White recibió  el premio a la mejor actriz invitada en la comedia “Saturday night live” con 88 años . John Williams compuso la banda sonora de “Star Wars: episodio VIII. Los últimos Jedi”  a los 85 años. José Alberto  Mujica Cordano fue presidente de Uruguay con 80 años.

Y tantas y tantas personas mayores anónimas, que estudian en las universidades, trabajan en organizaciones sociales sin ánimo de lucro, cuidan de sus nietxs, hacen ejercicio, salen con amigxs, leen, tocan instrumentos, se interesan por estar al día de todo… en definitiva, disfrutan de su vida en la vejez.

Por lo tanto…

  • Hay que tener en cuenta que no todas las personas envejecemos de la misma manera porque no todxs somos iguales. El envejecimiento no es un proceso uniforme. Las diferencias individuales existen y dependen de muchos factores, como por ejemplo: el estilo de vida, la genética, las experiencias vitales , la situación actual de la persona…
  • Aunque existe un deterioro físico inevitable porque nuestro cuerpo se desgasta con el uso y con el paso del tiempo, envejecer no es sinónimo de enfermedad. Ser mayor no significa estar enfermx.
  • Además, las personas no sólo somos un cuerpo, somos mucho más. Somos seres inteligentes, emocionales y sociales y en esto la vejez muchas veces juega con ventaja.

Desde el punto de vista psicológico es interesante conocer que…

  • Se puede aprender a lo largo de toda la vida. Aunque  se necesite más tiempo de ejecución, y quizá un mayor número de ensayos en el proceso de aprendizaje, este no es cuestión de edad sino de practicar, ensayar o entrenar. Y se tiene más tiempo para eso ya que la vida laboral ha terminado.
  • Se puede envejecer activamente, ir al cine, viajar, estudiar, hacer ejercicio… por supuesto adecuando la actividad, pero elegir bien que hacer no es algo diferente o exclusivo de esta etapa, Es algo que hay que hacer siempre, se tenga la edad que se tenga.

 

  • Se sabe muy bien lo que se quiere y necesita. Se ha aprendido a relativizar, a priorizar y a valorar lo realmente importante. Eso es fruto de la experiencia y es una gran ventaja. Las expectativas, sean del tipo que sean, son más ajustadas a la realidad  y eso es sabiduría.

 

  • Se experimentan emociones exactamente igual que cuando se es joven y también con la misma intensidad, pero además, se ha aprendido a regularlas mejor y a saber hacia dónde se quiere dirigir el cariño y porqué. Eso es madurez afectiva y  lleva a una mayor sensación de serenidad y felicidad.

 

  • Se vive  despacio, se  saborea la vida sin prisas, prestando atención a lo que se hace y a las personas con las que te relacionas. Esa es una de las razones del porque a los niñxs les gusta estar con lxs abuelxs, ellxs les prestan atención y lxs niñxs lo notan.

 

  • Se sigue teniendo interés por la vida. Este sólo se pierde si nos sentimos abandonadxs o poco valoradxs, si dejamos de relacionarnos, si no nos dejan hacer, si nos tratan como niñxs, si nos ignoran. Y da igual la edad que tengas para eso  ¿No le ocurriría lo mismo en esas circunstancias a cualquier persona de cualquier edad?

 

  • No se cambia de personalidad por el paso del tiempo. No todas las personas mayores están tristes o enfadadas. Se sigue siendo la misma persona, si están así es porque lo estarían igual a cualquier edad, y no debemos asumir eso como normal por su edad sino intentar ponerle solución.

 

Luego…

 

La vejez es una etapa de la vida, ni más ni menos.

 

Habla siempre delante de lxs niñxs de manera respetuosa y amable de las personas mayores, contribuirás con ello a enriquecer su vida al eliminar y no perpetuar los prejuicios y estereotipos que llevan a la soledad, rigidez y discriminación.

Harás su vida más bonita y la tuya también.

*Edadismo: puedes encontrar la definición en nuestro psicodiccionario

Nuestro “psicodiccionario” ®

 

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