Una bofetada a tiempo

"Eso se soluciona con una bofetada a tiempo"

"Este niño lo que habría necesitado es una bofetada a tiempo"

"Yo eso lo habría resuelto fácilmente con una bofetada a tiempo"

"Una bofetada a tiempo y no tendríais estos problemas con la niña"

¿Tienes hijxs?

¿Alguna vez les has dado una bofetada?

¿Alguna vez alguien te ha dicho que opina que una bofetada a tiempo resuelve muchos problemas?

¿Cuál es tu opinión?

Vamos a ver si es necesaria o no esa bofetada a tiempo.

Si llegamos a dar la bofetada es que no vamos “a tiempo”

Es paradójico que la gente hable de ello como algo que podría haber atajado un problema en el momento adecuado. Como si por no haber dado dicho tortazo ahora el niñx tuviera más problemas.

De eso nada. Si llegamos a dar la bofetada es que estamos muy a destiempo.

La bofetada significa que no hemos controlado la situación desde el principio, que lxs niñxs están en un estado de sobreexcitación, que nosotrxs estamos desbordadxs y que no sabemos cómo resolver las cosas. O todavía peor, que optamos por esa bofetada como primera opción porque pensamos realmente que es educativa.

Muchos padres/madres de ahora son hijxs de la bofetada a tiempo, de la zapatilla lanzada al aire, de los pellizcos de monja… pero ahora la psicología nos da herramientas mejores, más cariñosas y que resuelven el problema de conducta a la vez que enseñan a los niñxs autocontrol emocional y que no les hacen desconfiar de nosotrxs sino ser conscientes de que les estamos enseñando algo.

¿Por qué no funciona la bofetada?

Vamos a plantearlo como una acción con el fin de conseguir un objetivo. Veamos un ejemplo.

Ana tiene 4 años. A veces, cuando se siente frustrada porque no consigue lo que quiere grita, exige, pega o llora. Su madre trabaja muchas horas, llega cansada a casa y con poca paciencia y el momento de ir a la bañera de Ana suele ser un momento de conflicto, se enfada y se pone a golpear cosas y tirar cosas al suelo. Cuando su madre está al límite suele darle una bofetada.

¿Cuál es el objetivo de su madre? Que ella corrija su conducta.

¿Consigue el objetivo a corto plazo? Sí, porque Ana tiene miedo de que ella le haga daño otra vez y se asusta.

¿Consigue el objetivo a largo plazo? No, porque Ana no aprende a tolerar y gestionar su frustración así que arrastrará este problema hasta su vida adulta. Además aunque ahora tiene miedo de su madre eso puede cambiar cuando ella se haga mayor por lo que no sólo no responderá sometiéndose ante la bofetada sino que además, como no controla la frustración, muy probablemente responda de manera agresiva.

¿Tiene algún resultado positivo aunque no fuera el objetivo principal de su madre? No. Únicamente negativos, Ana tiene miedo a su madre, su madre no le enseña a gestionar sus emociones, y además, como pasaría con cualquier persona que nos agrede, cada vez que su madre le da una bofetada Ana se siente más distante con ella.

 

¿Cuál es la alternativa a esa “bofetada a tiempo”?

Veamos el mismo ejemplo con diferente final:

Ana tiene 3 años. A veces, cuando se siente frustrada porque no consigue lo que quiere grita, exige, pega o llora […] Cuando su madre está al límite suele darse un momento para respirar, extingue la conducta de Ana haciéndole poco caso mientras prepara el baño y la distrae con algún pretexto. Si eso no funciona y Ana está demasiado excitada le dice que si quiere le ayuda a estar más tranquila y practican juntas (por ejemplo) la Técnica de la Tortuga. Puedes ver un vídeo sobre esta técnica aquí –> https://www.youtube.com/watch?v=JXwdXxp3gKE&t=5s
Y después ponen una pegatina en su Economía de Fichas porque Ana ha parado de llorar y se ha metido en la bañera. Puedes ver un vídeo sobre esta técnica aquí –> https://www.youtube.com/watch?v=7_ea4JkhBn4&t=82s

¿Cuál es el objetivo de su madre? Que ella corrija su conducta.

¿Consigue el objetivo a corto plazo? Sí, aunque no sea tan rápido como con la bofetada.

¿Consigue el objetivo a largo plazo? Sí, y además la probabilidad de que el problema de conducta se repita es cada vez menor dado que Ana aprende a gestionar sus emociones.

¿Tiene algún resultado positivo aunque no fuera el objetivo principal de su madre? Sí, porque Ana va a confiar más en ella, va a escuchar más sus consejos y va a valorar más lo que su madre le enseña. Además se acercan más la una a la otra y sus momentos juntas al llegar a casa van a ser mejores.

 

Así que proponemos una respuesta o sustitución para esa frase de “Una bofetada a tiempo…” y es la que utilizamos nosotras en la clínica, a ver que os parece:

“Una economía de fichas a tiempo…”

 

Si dejo de hacer las cosas por si alguien me da una bofetada no es lo mismo que si dejo de hacerlas porque sé que no voy a conseguir así mis objetivos. Desarrollaré nuevas estrategias, buscaré nuevos caminos, y nunca desde el miedo.

 

 

 

 

Síndrome de las dos pantallas

Hoy vamos a hablaros del síndrome de las dos pantallas. Pero antes vamos a hablar de la atención.

Es necesario estar atentx a lo importante.

Atención quiere decir “tender hacia”, dirigir mi interés hacia algo, ya sea un objetivo, lxs otrxs o yo mismx.

Ayer fui al cine.  Antes de pasar a la sala, la persona que me acompañaba quiso ir al baño y yo me quede esperando fuera.

A mi lado había un chico de unos 40 años apoyado en la pared y mirando el móvil.

Me imaginé que también estaba esperando que alguien saliera del baño. Y efectivamente así fue.

Al momento salió un niño de unos 7 años, se le acercó y le dijo “Papá, ya”

El padre, sin levantar los ojos del móvil, le contestó moviendo la cabeza indicándole que se había enterado. El niño estuvo un rato a su lado y después volvió a entrar al baño. Volvió a salir, se le acercaba, se le abrazaba a las piernas y el padre no se movía seguía atendiendo a lo que fuera llamaba su atención en la pantalla del móvil.

Al final, el niño, empezó a pegarle pequeños golpecitos en las piernas para conseguir llamar su atención hasta que el padre apagó el móvil y le dijo “¿Qué haces?, mira que eres pesado”

Le cogió de la mano y se fueron hacia su sala.

Cuando dirigimos la atención hacia algo, nos concentramos y, aunque creamos que no, lo demás deja de cobrar importancia, se difumina o incluso desaparece, porque si no, nos distrae y no nos permite disfrutar de lo que hacemos.

Cuando estás con alguien compartiendo tu tiempo, si eso es lo que has elegido hacer, es necesario dirigir tu atención hacia ese alguien. Además de ser un acto de generosidad favorece la empatía, la compasión, y el conocimiento de uno mismx.

En este caso aunque el niño este en el baño hay que seguir atendiéndole, esperándole y recibiéndole. Estar esperándolo es cruzar con él la mirada cuando salga del baño, ser tú quien se dirija hacia él, hacerle ver que estás ahí. Eso hace que disfrutes de esa tarde de cine, que tú has decidido pasar con tu hijo.  De la otra manera ya entras enfadado en la sala y aunque no lo creas, él también lo acusa, y  lo que era un plan chulo y divertido juntos ha dejado de serlo.

Existen miles de ejemplos.

El síndrome de las dos pantallas

¿Qué es el Síndrome de las dos pantallas? Aunque el nombre es muy ingenioso no se trata de ningún síndrome.

El síndrome de las dos pantallas es una manera coloquial de describir una forma de comportarse en una determinada situación, hoy por hoy muy cotidiana. Os cuento: Estar viendo la tele (1ª pantalla) en familia, con tu pareja o amigxs para disfrutar juntxs de una peli, un partido o lo que sea y estar al mismo tiempo cada unx mirando su móvil (2ª pantalla).

En esta situación,  la realidad es que  nadie ve la tele, nadie atiende a la peli o al partido o a lo que sea  aunque levante la vista de vez en cuando, y diga cualquier cosa para hacer ver que sigue ahí .Y si nadie ve la tele, no se comenta, ni se ríe, ni se disfruta juntxs. Se está compartiendo espacio físico, eso sí, pero cada unx está solx.

Para relacionarte, es necesario compartir el mismo foco de atención. Porque la atención no se divide, o atiendes a la tele y a los demás que han ido a verla contigo o atiendes al móvil.  No atendemos a varias cosas a la vez, cambiamos el foco de atención simultáneamente y eso implica mucha concentración y es cansado, con lo cual acabaremos distrayéndonos.

Además también tenemos que atendernos a nosotros mismxs. Conectar con nuestras intuiciones, creencias  valores y  poder saber quién soy y lo que me gusta  o necesito. Para y dedícate el tiempo preciso para organizarte, decidir, crear, leer desayunar, o lo que quieras.

Averigua que es para ti lo valioso, en que te merece la pena involucrarte. Enfoca ahí  y no te distraigas, estate muy atentx. Con ello  podrás sentirte satisfechx, de ser quien eres, de lo que quieres y de lo que haces.

Para disfrutar de las cosas no hay  atender a todo, es imposible. Sólo hacerlo en  lo que para ti merece la pena.

Como decía el maestro Yoda:

“Tu enfoque determina tu realidad”