¿Qué es revictimizar?

En la vida hay situaciones difíciles y complicadas.

Los seres humanos, ante ellas, emitimos respuestas y buscamos explicaciones. Muchas veces en esa búsqueda de explicaciones a veces nos atribuimos a nosotrxs toda la culpa y en otras ocasiones tendemos a “tirar balones fuera”

Ni tanto ni tan calvo.

No tenemos la culpa siempre de los que nos pasa, hay cosas que se “nos escapan”. Cosas que, sencillamente, no depende de nosotros que sucedan o no. No podemos hacer nada.

Culpabilizarnos por todo, acarrear con culpas que no nos corresponden, no es psicológicamente sano.

Por otro lado muchas veces  culpamos a los demás de todo lo que nos ocurre. Sobre todo lo malo.

“Si me pongo celosx es por culpa de mi pareja que no evita hacer lo que me provoca, si me enfado es mi hijo que es un desobediente, si no adelgazo es que el endocrino es  incompetente…”

Ambas circunstancias, culpabilizarnos de todo o no hacerlo de nada, no solucionan. Nos dejan en situación de vulnerabilidad provocada por mí mismo o por los demás. Y eso nos deja sin elección, indefensxs.

Así pues lo interesante sería: Analizar objetivamente lo sucedido, distinguir cual es mi parte de responsabilidad, adjudicármela, identificar en que he fallado e intentar corregirlo a fin de poder tener más control la próxima vez.

Pero ¿y socialmente? ¿Cómo nos comportamos como sociedad ante situaciones, injustas y crueles? Situaciones como abusos, malos tratos, bulling, acoso…

Pues enjuiciando, y muy a menudo culpabilizando. Haciendo que la persona que lo sufre, se sienta víctima de la experiencia vivida y a la vez culpable de ella.

Eso es revictimizar.

La persona experimenta una diferencia entre su realidad, su experiencia de indefensión y la interpretación que hace la sociedad de esa realidad (su pareja, sus hijxs, sus familiares, amigxs, vecinxs, medios de comunicación…)

Si ante cualquier situación de abuso la persona siente vergüenza, miedo, rabia, desolación, estrés, vulnerabilidad… con la revictimización hacemos que además se sienta culpable de que le ocurra todo eso.

Y además de esto, miles de cosas: Aislamiento, confusión, autodesprecio, culpabilidad, miedo a no ser creidx, tristeza, sensación de irrealidad, dudas…

Estemos atentxs.

No revictimicemos, no lo hagamos.

Si ya lo hemos hecho y nos damos cuenta rectifiquemos.

No transmitamos lo que no sirve.

Conviértete en modelo para otrxs.

 

 

 

 

Sonríe para estar alegre

A todxs nos gusta reír, sonreír.

Reír es divertido, y además significa que estamos alegres, que estamos bien. La alegría es una emoción que nos lleva  a disfrutar de la vida. La alegría nos hace estar más disponibles, enérgicxs, entusiastas y con más ganas de afrontar las cosas.

También estar alegres nos hace relacionarnos más y mejor, pues hace que la  vergüenza y el miedo disminuyan y nos atrevamos a hablar con más facilidad. De hecho hablamos más, más alto, más deprisa y con más fuerza. Si hablamos nos comunicamos y si nos comunicamos damos y recibimos y al final eso es lo que importa.

La alegría nos hace más altruistas, aumenta la sensación de pertenencia y favorece el entendimiento.

Mola estar alegre.

Los motivos por los que las personas sentimos alegría son muy distintos y muy variados, incluso entre culturas, pero aun así, a veces no conseguimos estar alegres. Nos cuesta encontrar un motivo para estarlo, para sonreír, o reír a carcajadas

“El mundo es un desastre, el curro no me va bien, tengo poca pasta, acabo de estar enfermo y me siento débil”…

Por lo tanto vamos a proponerte algo:

Cuando te ocurra esto, que no encuentras nada por lo que estar alegre, empieza al revés. No esperes a estar alegre para sonreír, sino sonríe para conseguir estar alegre. Empezamos por la acción y llamaremos a la emoción.

  • Todos los días sonríe frente al espejo y mantén la sonrisa por lo menos 30 segundos. Hazlo como si fuera una medicina tres veces al día, por la mañana, a medio día y por la noche. Si te cuesta mucho sonreír, sujeta un lápiz con los dientes en horizontal como si estuvieras sonriendo y mantenlo el mismo tiempo como mínimo 30 segundos. Un estudió demostró que ponerse un lápiz entre los dientes y forzar de este modo la sonrisa afectaba positivamente al estado de ánimo.
  • Saluda con una sonrisa y si te sonríen devuélvela.
  • Cuando veas algo que te guste o te haga gracia, sonríe, no te reprimas. Paseando por la calle hay muchas cosas que si te fijas te harán sonreír. Para eso, levanta la cabeza y podrás ver lo que hay a tu alrededor. Hasta berenjenas gigantes hay en Valencia por la calle.
  • Sonríe mientras trabajas, conduces, lees o cocinas. No lo olvides. Estate atentx y cuando te des cuenta que estás serix, sonríe.
  • Acércate a la gente risueña, la risa se contagia. Si te contagian, ríe, aunque no sepas porque lo haces.
  • Recuerda qué cosas te han hecho sonreír o reír en otras ocasiones y búscalas: un comentario, un titular, el video de tu prima, un chiste, una canción, el audio de tu cuñado…
  • Pon muecas frente al espejo y ríete de ti mismx.
  • Fuerza la risa. Empieza ja ja ja y verás que más rápido de lo que crees se va convirtiendo en real.Practica.

La alegría llegará.

Garantizado.

Porque estar alegre es estar feliz.