¿Por qué los colegios están dejando de hacer grupos de WhatsApp de padres y madres?

¡Novedad! Después de unos años de auténtica locura con los grupos de WhatsApp de las clases de nuestros hijos en el colegio parece que algunos colegios están empezando a sustituirlos por las listas de difusión u otros métodos.

 

Y esto es debido al mal uso que se les da a estos grupos y cómo puede llegar a perjudicar a los más pequeños.

¿Para qué sirven en realidad?

En teoría los grupos de WhatsApp de padres y madres deberían servir para enviar información referente al colegio que afecta a toda la clase y de esta forma llega a todos de manera rápida.

Por ejemplo:

 

Sin debates, sólo información.

Pero cualquiera que esté en uno de estos grupos de WhatsApp de padres y madres sabe que no se utiliza para eso sino para muchas y variadas cosas.

Su mal uso está siendo perjudicial para los niños y esa es la razón por la que muchos colegios ya se están desmarcando de este método.

¿Qué uso incorrecto se les está dando?

Tenemos de todo pero las cosas principales que se hacen y que son especialmente negativas para los niños son:

  • Hablar sobre los deberes para casa de los niños: Esto es muy negativo porque los niños tienen que aprender a hacerse responsables de las tareas para casa y eso implica no olvidar la agenda y apuntarlo todo. Si un día olvidan la agenda deberán enfrentarse a la situación de ir a clase sin los deberes hechos y eso les hará conocer las consecuencias de no hacerse responsables de sus cosas.
    Pero los grupos de WhatsApp de padres y madres se han convertido en una manera de averiguar qué cosas ha olvidado apuntar el niño o qué libros tiene que leer para el trimestre o cuándo son los controles de lengua. 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

  • Mandar fotos de los niños o de cómo han resuelto los ejercicios de deberes, etc.: Cada foto que mandas al grupo está exponiendo a tu hijo a que no sólo la vean los padres y madres de los niños de clase sino también sus propios compañeros. Puede parecer inocente pero normalmente muchos padres y madres dejan a sus hijos sus teléfonos para jugar o mandar mensajes y pueden acceder a las fotos que tú has mandado al grupo. Al día siguiente en el colegio puede que otro niño se burle de tu hijo por la foto que mandaste al grupo, porque la vio, porque alguien se la enseñó, o porque alguno de sus progenitores hizo una burla al recibirla.

 

  • Quejarse de profesorado o colegio: Otra manera fatal de emplear los grupos de WhatsApp de padres y madres es quejarse. Si existe una queja formal y fundamentada siempre es útil hacerla llegar directamente al profesor con quien existe ese problema o al colegio pero consensuarla con el grupo o desahogarse por el grupo no sirve para nada a nivel práctico y además genera problemas con otros padres que pueden no opinar así.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

  • Mandar imágenes o textos contando cosas como qué hemos hecho con nuestros hijos el fin de semana: Puede parecer que puede resultar útil para dar ideas a los demás padres y madres de qué hacer en el fin de semana pero no es el contexto adecuado para hacerlo. Es un grupo dedicado a cosas que conciernen al colegio.
  • Mandar consultas de tipo médico o psicológico: No sólo no sirve para nada sino que además implica de nuevo compartir intimidad del niño y puede derivar en problemas nuevo. Además nadie va a poder resolver el problema y aunque hubiera un padre o madre médico o psicólogo tampoco lo haría sin ver al niño y hacer las cosas de forma adecuada. 

    Esto puede hacer que te sientas…

Como padre o madre perteneciente a uno o más grupos de WhastApp de este tipo puede que algunas veces te sientas en el compromiso de contestar a cosas que no contestarías en otra circunstancia para no resultar antipático/a o “pasota” pero en realidad no tienes porqué hacerlo cuando no se trata de información estrictamente referente al colegio.

Cuando mandan fotos de sus hijos disfrazados o cosas así nunca sé que responder porque no me gusta que me lleguen 200 mensajes pero por otro lado me sabe mal no decir nada porque todo el mundo contesta “¡está ideal!”

Además puede que también te sientas mal porque nunca hablas o aportas cosas nuevas e interesantes al grupo, cuando esto te ocurra recuerda que no se trata de aportar cosas, ese grupo no es para eso y por lo tanto si te desmarcas de eso y actúas de forma más pasiva o si abandonas el grupo no estás haciendo nada malo.

 

*Todos los mensajes que aparecen en este artículo son ficticios con la intención de ejemplificar aquello que se explica.

¿Querer es poder?

Querer es poder, pero no siempre

Está claro que necesitamos desear las cosas y encontrar un motivo que nos lleve a intentar conseguirlas, por supuesto que sí , si no deseamos algo evidentemente no iremos a por ello.

Eso es querer y por lo tanto “querer” es necesario.

Sin embargo no siempre es suficiente.

Desear algo aunque sea con todas nuestras fuerzas no significa que lo consigamos aun teniendo un motivo muy fuerte que tire de nosotros para su consecución

¿Por qué?

Porque todo no está siempre en nuestra mano ni depende de nosotros. En la vida hay cosas que se escapan de nuestro control , que no son cuestión de tener voluntad. La vida tiene estas cosas a veces.

¿Por qué pensar que querer es poder puede hacernos daño?

Que querer es poder, es una creencia bastante extendida que puede llevarnos  a la desesperación, a la  frustración, a  entristecernos e incluso a dudar de nosotros, de nuestras capacidades o de nuestra implicación si no conseguimos alcanzar lo deseado.

También puede entrar en acción la culpabilidad  “no hago nada bien” “nunca consigo lo que me propongo” y, por lo tanto, al inmovilismo: “para que voy a intentar nada, más de lo que he hecho ya no puedo hacer, no contéis conmigo” 

Ante esto, a veces, es necesario aceptar las cosas. Hay que aprender a perder, centrarnos en la realidad, en el presente y tomar conciencia de que no podemos conseguir todo lo que nos proponemos por mucho empeño que pongamos. No todo es cuestión de actitud positiva ni de insistencia.

Reconocer y asumir esto nos ayuda a avanzar y a madurar

  • Disminuirá  nuestra sensación de culpabilidad.
  • Nos hará entender que podemos equivocarnos y no pasa nada.
  • Entenderemos que nosotros somos más importantes que nuestras metas, y que  somos libres de elegir como responder a esa circunstancia.
  • Nos ayudará a asimilar que el fracaso forma parte de la vida. Podemos vivir con el fracaso.
  • Aprenderemos a identificar  mejor si merece la pena el intento.
  • Aprenderemos a identificar mejor  si merece la pena seguir intentándolo buscando nuevos enfoques al problema, desarrollando con ello nuestra creatividad.
  • Nos pondremos en acción , emprenderemos nuevas aventuras con  ilusión
  • Sabremos disfrutar más del proceso, viviendo centrados en el presente  aunque el resultado no se consiga a la primera o nunca se consiga.
  • Daremos valor a nuestros logros aunque sean pequeños, aprendiendo e incorporándolos a nuestro repertorio de conductas.

 

La inteligencia también consiste en saber que aunque queramos, no se puede ganar siempre, y que perder también es importante.