Sharenting

¿Qué es el sharenting?

Es el término que acuña un problema que lleva tiempo tomando fuerza en las redes sociales, lo empezó a utilizar el periódico Wall Street Journal en 2003.

Sharenting significa que los padres hagan uso de las redes sociales para mostrar a sus hijos.  De hecho el término sharenting es la combinación en inglés de las palabras share + parenting cuyo significado es compartir + paternidad.

¿Qué consecuencias puede tener?

Para llegar a saber cuáles son las consecuencias de las cosas se necesita un tiempo de recorrido, igual que ha ocurrido con otros malos usos de las nuevas tecnologías que nos han llevado al ciberbullying, grooming, sexting, stalking, etc.

No es cuestión de cantidad de fotos/videos. Es la diferencia entre compartir o no hacerlo. Se trata de que como padres, al hacerlo, formamos una identidad del niño virtual, el niño existe en internet, internet es todo el planeta.

Se vulnera su privacidad al exponerlo a diferentes peligros dado que de manera pública exhibimos dónde está, cómo es, qué cosas le gustan, qué come, cómo duerme, etc.

Además se expone a los niños a posibles problemas futuros como que sus fotos sean compartidas y utilizadas por otras personas con fines desconocidos. Es importante saber que aquello que uno “cuelga” en internet, nunca más desaparece de internet.

Cuando el niño va creciendo y puede verse y compararse. Y además sentir que quienes debían haber cuidado de su intimidad y su privacidad no lo han hecho.

Esto puede llevar directamente a un problema de confianza y de autoestima. Y puede favorecer que lo haga él mismo en un futuro por aprendizaje.

Como padres además podemos acabar comparando a nuestros hijos con los hijos de personas que no conocemos cuyas imágenes no sabemos si están trucadas. Por ejemplo: Si mi hijo no come todavía sólido pero sigo a otro padre cuyo hijo de la misma edad sale en una foto con un plato medio vacío de pasta, pienso que el mío debería hacerlo cuando no sé si esa foto explica realmente que eso que falta lo ha comido el niño. Es el pediatra quien debe decirme si mi hijo está bien o mal alimentado.

Quitemos drama, pongamos solución

Hasta ahora nadie sabía las consecuencias de esto y por lo tanto tú tampoco. Si lo has estado haciendo hasta ahora era seguramente por una buena razón, y porque para ti tu hijo es lo más importante de tu vida y quieres compartirlo con el mundo.

No nacemos sabiendo y las redes sociales, como decíamos, son algo que ha aparecido hace relativamente poco tiempo.

 

No utilices las redes sociales y las tecnologías como sustitutivo de profesionales para resolver dudas, de álbum de fotos para tenerlas siempre o de información para los seres queridos en lugar de una llamada.

 

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Mi hijo no me cuenta las cosas

Como dice el psiquiatra  Luis Rojas Marcos (Sevilla, 1943)

Si quieres conocer a una persona, busca un lugar tranquilo, siéntate cómodamente con ella y, sin prisas, hazle la pregunta clave. “Háblame de ti”. 

A todo el mundo nos gusta que nos escuchen cuando hablamos de nosotros mismos

(“Todo lo que he aprendido” Ed: Espasa)

Mi hijo no me cuenta las cosas

Hemos oído muchas veces esta frase, “Mi hijo no me cuenta las cosas”. 

Por ejemplo:

“Llevo todo el fin de semana sin verlo, se ha ido con sus tíos de finde y no me ha contado nada”  

“¿Vuestro hijo os cuenta lo que hace en el colegio?, el mío no me cuenta nada”

Estás son algunas de las situaciones pero pueden haber muchas más

Es cierto que hay niños más habladores que otros, pero sí que podemos intentar conseguir que lo hagan los que no lo son tanto.

Ahí os dejamos algunas claves:

  • Dale tiempo. Cuando el niño llega a casa, nada más abrir la puerta no es el mejor momento para preguntar. Aunque nosotros queramos saber que ha hecho y  demostrarle con ello nuestro interés por él y “su finde” y  lo recibamos haciendo un montón de preguntas. ¿Cómo lo has pasado en casa de los tíos? ¿ Qué tal en el cole, que has hecho hoy? ¿Has jugado con Pepe? No es el momento,  quiere llegar a casa y que lo abracemos, y sin preguntas, no está receptivo, está cansado. 
  • Delante de él no digas al aire o a otro adulto “Mi hijo no me cuenta las cosas”.
    Le estás dando importancia a algo que quieres cambiar.
     
  • Encuentra el momento. Tranquilos  a solas, cómodos y sin prisas. 
  • También es posible que no te quiera responder delante de otras personas, quiere hacerlo a solas . Además siguiendo con el ejemplo de sus tios puede suceder que cuando le preguntas al niño responda el adulto, con lo que el niño no contestará más tarde a las mismas preguntas porque el sabe que tú ya sabes la respuesta. 
  • Demuéstrale que escuchas. Míralo y no hagas nada mientras tanto, no vale estar haciendo la cena, recogiendo, mirando el móvil, vistiendo a su hermano…Los niños perciben enseguida una distracción o falta de atención por tu parte y son muy receptivos si les prestan atención. 
  • Empieza tú. Cuenta lo que has hecho en su ausencia. Seguro que esto le ayuda a querer contar él lo suyo. Y si no se puede establecer un pequeño juego, “Ahora tú, ahora yo”
  • Dile antes de irse que no abrirás las fotos que manden de él para verlas juntos y que el te las explique a su vuelta. Si sabe que te están mandando fotos de él, cosa obvia porque posa , sabe que no hace falta que te cuente nada. 
  • Intenta hacerle preguntas más concretas. Sustituye ¿Cómo lo has pasado? o  ¿lo has pasado bien? ¿Qué tal en el cole? por ¿Ha faltado hoy algún compañero? ¡A ver si adivino qué letra has aprendido hoy!…. Así conseguirás despertar su curiosidad. 
  • Recompénsalo cuando te cuente cosas. Aunque no con cosas materiales. Por ejemplo con un beso, una sonrisa, o “Cuanto me gusta que me cuentes cosas y hablar contigo…” 
  • No lo compares con sus hermanos, compañeros de clase, primos… 

Como conclusión, no hay que olvidar que cada niño es único, unos hablan más y otros menos, también la edad y el aprendizaje irán haciendo que desarrolle esa capacidad de comunicación.

Tú también eres importante en ese proceso madurativo,  ten paciencia.

 

 

 

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Lactancia ¿sí o no?

Es posible que al leer el título de este artículo pienses que vamos a hablar sobre si es mejor la lactancia materna que biberón o el contrario.

Pero no, no vamos a hablar sobre eso.

Vamos a hablar sobre lo que significa dar el pecho en el siglo XXI.

Hace un rato he visto un vídeo de esos que circulan por internet. A los diez segundos tenía toda mi atención porque trataba de que en Colombia algunas tiendas de ropa han empezado a utilizar una maniquí nueva que es una mujer dando de mamar a un bebé.

Junto al maniquí, en el cristal pegan una pegatina que deja claro que en ese negocio no pondrán problemas a las madres que necesiten dar de mamar a su bebé.

Me he acordado del movimiento #freethenipple de internet que básicamente protesta porque el pecho masculino está bien visto y el femenino está moralmente (y técnicamente en algunas redes sociales) censurado.

La temática es diferente, en el primer caso alimentación y en el segundo libertad de mostrar lo que una quiera. Pero la víctima es la misma: la mujer.

La mujer que amamanta tiene además un doble problema. Su pecho es, a la vez, algo censurado socialmente y algo que su hijo necesita para vivir. Así pues, ¿qué ocurre cuando su hijo se pone a llorar en mitad de un contexto social y no en privado en casa? Que tiene que salir de las tiendas, que tiene que esconderse, que tiene que buscar rincones donde dar de mamar a su bebé.

No es nada raro que una mujer que esté dando de mamar necesite en cualquier momento atender la necesidad primaria de su bebé.

En nuestra clínica ha pasado en varias ocasiones, con acompañantes y con pacientes. Y es cierto que cuando pasa a pacientes todo es más cómodo para ellas porque están en sesión y no hay nadie más, supongo que se sienten tranquilas y aún así a veces nos piden permiso “¿te importa si….?” Nuestra respuesta gira entorno a una premisa evidente “Estás aquí para encontrarte mejor anímicamente, ¿cómo te sientes mejor, dando el pecho o escuchándole llorar?”

¿Te importa si…?

Cuando se trata de acompañantes a veces ellas prefieren un lugar tranquilo pero a veces quieren hacerlo en la sala de espera y jamás se nos ocurriría decirles que no.

Si no lo hacemos cuando se trata de un biberón ¿con qué argumento lo haríamos tratándose de dar el pecho?

Relaciones a distancia, ¿por qué no?

First dates es un programa de la tele, ¿lo conocéis?

El programa consiste  en una cita a ciegas. La pareja acude a un restaurante, se presentan y tras una cena,  deciden si quieren tener una segunda cita para conocerse mejor o no.

Primero se le pregunta a uno y después al otro. Si la respuesta es “sí” por ambas partes “si quieren seguir viéndose”  todo es genial, suena una musiquita celestial de pajaritos piando y  normalmente se besan se cogen de la mano y se van juntos.

Cuando la respuesta es “no” poca gente dice  no a secas, es decir  “No, no quiero tener una segunda cita con…”  siempre se añade algo, y para que la otra persona no se sienta mal, no se dice muchas veces el verdadero motivo. Como puede ser: no me gusta su físico, no me ha caído bien, tiene hijos y eso no me gusta…

Sin embargo hay algo que se dice de manera recurrente y siempre parece un motivo adecuado “Es una persona estupenda y me gustaría conocerla más pero estamos muy lejos y no quiero una relación a distancia”

¿Por qué tenemos tanto miedo a las relaciones a distancia?

¿No creéis que a veces es más difícil la cercanía? ¿No hay cercanías que son como  grandes distancias?

Conozco parejas  que por incompatibilidad de horarios se ven un fin de semana al mes, es decir llevan una relación a distancia, pero como no lo viven  así, ya que están en  la misma ciudad, se la trabajan y funciona.

¿A que le tenemos miedo en realidad? ¿A nosotros  mismos? ¿Al otro? ¿A lo diferente?

Está claro que no son fáciles pero no son imposibles

Es más fácil, sin duda, si la  relación ya existe, es menos  arriesgado. Ya se conoce al otro y la relación tiene un poco de recorrido. Empezarla a distancia puede hacer que idealicemos al otro o a la relación y si no funciona la decepción es mayor.

También es más fácil si se lleva a cabo  en lugares con la misma franja horaria y si se tiene el mismo o parecido horario laboral. Si no es así, la comunicación es complicada y entonces sí sería bastante difícil

Es importante tener en cuenta algunas cosas:

  • Definir  la relación, aclarar lo que es y  hacia dónde va ¿Sois novios? ¿Hay compromiso? ¿Hay proyecto de futuro? ¿ Uno u otro estaría dispuesto a trasladarse si la situación no cambiara ? ¿Estáis solo probando y ya se verá?
  • La confianza. En el otro y en la relación.
  • Mantener una buena comunicación. Siempre, pero en este caso,  va a ser el pilar fundamental en el que se sujete la relación.

 

¿Qué ventajas tienen las relaciones a distancia?

Además de todo lo anterior, tienen algunas ventajas que pueden incluso enriquecerlas:

  • Se dispone de más tiempo para uno mismo. Para ti para tu vida social, familiar, trabajo y aficiones. Te  fortaleces como persona, no pierdes tu independencia  y eso enriquece la pareja.
  • El rato que estéis conectados será 100% único y vuestro, sin distracciones. Es vuestro momento, quedáis para eso, no hay móviles, ni tele, ni niños, ni nada que os distraiga.  Hablar  a solas es dar calidad al encuentro.
  • Favorece  la creatividad y la sorpresa Se pueden hacer muchas cosas juntos buscando compartir actividades a distancia, preparar la cena , ver series, estudiar, leer… Existen muchos canales  Instagram, Facebook,  Skype, WhatsApp, llamadas, twitter… cada uno tiene sus códigos y se pueden utilizar todos según  para qué, cómo, dónde y cuándo.
  • Cuando os reencontréis físicamente será más  intenso por lo deseado. Hace tiempo que no os tocáis, os esforzaréis más en que todo sea satisfactorio apasionado e intenso.
  • Desarrollaréis o fortaleceréis la confianza y la tolerancia. No siempre se puede responder aunque se  esté en línea y eso no es un drama.
  • La distancia física ayuda a relativizar las cosas dando valor a lo importante, a lo que tienes no a lo que te gustaría tener.
  • Aprendes a echar de menos como algo natural. Te necesito en mi vida porque te quiero y no te quiero porque te necesito a mi lado.
  • Vais contracorriente, sois una pareja especial, no convencional pareja valiente, atrevida y eso une, asumís riesgos.

Si tiene que acabar se acabará, pero no tiene que ser necesariamente por la distancia física sino por la distancia afectiva. Como las otras.

 

 Así que… ¿Por qué no?

 

 

 

Begoña Peraita