¿Qué significa ser un psicólogo LGTBIQ-friendly?

Ser un psicólogo o negocio LGTBIQ-friendly significa que manifiestas públicamente que estás de acuerdo con que cada persona nace con un sexo biológico que no tiene porque corresponderse con su género. También explícitas que te sientes de acuerdo con el amor entre personas del mismo sexo, que no juzgas a las personas por a quién deciden amar o con quién deciden casarse.

Y si no importa ¿por qué poner que eres LGTBIQ-friendly?

Que a nosotras particularmente no nos importe no quiere decir que todavía en la sociedad no exista gente que cierra sus puertas o juzga a las personas que tienen una relación homosexual, que se sienten de un género diferente a su sexo biológico o a las personas intersexuales. Cada vez ocurre menos pero sigue pasando, no sólo en valencia. Hay un porcentaje muy alto de población LGTBI que en algún momento se ha sentido discriminado por ello. Ponerlo hace que esas personas sepan explícitamente que aquí no va a pasar eso y tratándose de un lugar donde vienen a contar cómo se sienten es importante que sepan que pueden hablar de todo (incluido eso) sin ser juzgados por nuestra parte.

Además sirve para visibilizar a las personas LGTBIQ en todos los ámbitos.

¿CUÁNTO SABES SOBRE ORIENTACIÓN SEXUAL E IDENTIDAD DE GÉNERO?

 

 

Aquí os dejamos un cuadro que desarrollamos para explicar de forma sencilla términos relacionados con el género, sexo biológico y orientación sexual.

 

 

 

psicólogo gay-friendly valencia
psicólogo LGTB - friendly valencia
psicólogo LGTBI -  friendly valencia
psicólogo LGTBIQ - friendly valencia

Poliamor, desde el punto de vista psicológico

La palabra de moda en Valencia y en el mundo:

– POLIAMOR –

 

La capacidad de amar a más de una persona a la vez con la posibilidad de tener una relación con todas estas personas de índole sexual o no.

 

Y aunque está en todas partes y lo explican de todas las maneras en el artículo de hoy voy a explicar el poliamor desde el punto de vista psicológico (desde mi blog en psicóloga de valencia .es)

No tiene que ver con la orientación sexual

El poliamor no depende de la orientación sexual de las personas que forman la relación poliamorosa. Ser heterosexual, homosexual, bisexual… no influye en las probabilidades de estar en una relación poliamorosa. Las relaciones de este tipo son muy variadas, varían tanto el número de personas que las forman como el género y orientación sexual de estas personas.

 

¿Hay más conflictos que una relación de pareja formada por dos miembros?

Hay una cosa que está clara, si hay más personas hay más probabilidad de conflicto y de opiniones diferentes pero también hay un matiz importante, las personas poliamorosas basan su relación en la comunicación desde el principio porque todo se habla y se negocia por lo que seguramente aunque les cueste más estar todos/as de acuerdo en algo como lo hablan mucho más pueden llegar más fácilmente a un acuerdo común. Si no fuera así la relación no sería posible.

 

¿La relación se basa en el sexo?

No, este es un “falso mito” sobre las relaciones poliamorosas. El sexo es tan importante como lo es en una relación de pareja, puede que no todos los miembros de la relación se acuesten con todos, además que tengan una relación poliamorosa no implica que todos se acuesten juntos a la vez. Esto depende de cada relación y de los acuerdos que tengan entre ellos/as.

Además las relaciones poliamorosas pueden además ser lo que conocemos como “relaciones abiertas” en las que los miembros de dicha relación se pueden acostar con otras personas (fuera de la relación) o también “cerradas” en las que sólo se acuestan con miembros de la relación.

 

¿Y los celos?

Los celos están tan presentes en estas relaciones poliamorosas como en cualquier otra relación dado que también existen normas.

Imaginemos que estamos hablando de una relación poliamorosa de 4 personas, y que entre ellos/as tienen la regla de que no se pueden acostar con nadie de fuera de la relación. Es posible que alguno/a se sintiera celoso/a porque imagine que otro/a está rompiendo esas normas.

También es cierto que es algo que seguramente aprendan a controlar mucho más porque la exclusividad puede que no exista dado que aunque no se acuesten con personas de fuera ya en la propia relación pueden acostarse con más de un miembro.

Formar una familia es posible

Es posible formar una familia poliamorosa donde se tengan hijos/as y aquí entra la parte más complicada porque lo legal y lo emocional no van de la mano. A nivel legal serán sus padres o madres quienes lo han tenido como pareja pero a nivel emocional se puede llegar a cualquier tipo de acuerdo.

Aunque no existe ningún estudio específico sobre cómo puede afectar a los niños la relación poliamorosa la crianza y educación emocional de un niño no se tiene porqué ver afectada por el hecho de que intervengan más de dos adultos, esto es algo que tradicionalmente ya sabíamos dado que muchos conocemos casos de niños que viven en casa con sus padres y sus abuelos por ejemplo y esto no ha afectado en absoluto en su modo de desarrollarse anímicamente, cognitivamente ni físicamente.

 

photo-1453745541039-d804ab0ff1ad

Lo complicado es llegar a un acuerdo sobre qué nombre se le da a cada uno en lo que respecta al/la niño/a, a él/ella no le va importar porque es lo que va a conocer desde pequeño/a pero es importante para los/as adultos/as. Todos/as deben sentirse cómodos/as con “el cargo” que van a ostentar para dicho/a niño/a. Además tienen que llegar a un acuerdo sobre quién se encargará de qué cosas y hasta dónde llega la responsabilidad de cada uno para con el/la niño/a además de qué pasaría si la relación poliamorosa se rompiera.

Es más complicado a nivel de logística, pero si todas las personas que componen la relación son personas emocionalmente estables y responsables eso no tiene porqué repercutir negativamente en el/la niño/a.

 

¿Podría hacerse “terapia de pareja” para una relación poliamorosa?

Por supuesto, en las relaciones poliamorosas pueden aparecer crisis como en cualquier otra relación por lo que podrían recurrir a terapia para mejorar la calidad de la relación y acabar con los problemas de manera adecuada.

 

 

*Terapia relación poliamor valencia : www.psicologadevalencia.es

 

 

La misión (im)posible de quitar el chupete

Creo que cualquiera que sea padre/madre y lea el título de este artículo sabrá bien de qué estamos hablando cuando decimos “misión de quitar el chupete”

Para entender a qué se enfrenta nuestro hijo cuando retiramos el chupete lo primero que tenemos que comprender es qué efecto tiene el chupete en él.

Todo parte de un reflejo

El reflejo de succión tiene dos funciones principales, una directa y una indirecta. La primera es la posibilidad de alimentarse y la segunda la sensación de relajación, que por otra parte tiene mucho sentido dado que así el/la bebé se relaja y se alimenta durante el tiempo necesario.

Todo esto es natural, y con natural quiero decir que hasta este punto nuestras decisiones no han intervenido en la relación entre el niño y el reflejo de succión.

Este reflejo tiene sentido hasta que el/la niño/a es capaz de alimentarse e hidratarse sin necesidad de succionar.

 

Aparece la asociación relajación – chupete

¿Sabes cómo se dice chupete en inglés? “Pacifier” que es un sustantivo que viene del verbo “Pacify” que significa pacificar, apaciguar, calmar, tranquilizar.

Como padres/madres lo lógico es que queramos lo mejor para nuestros hijos y rápidamente comprobamos que cuando el bebé llora o se encuentra mal algo que le proporciona consuelo es el chupete. Succiona y aunque no se alimente el contacto del chupete con la boca le calma en momentos en los que parece que nada más lo consigue. Pero si nos quedamos sólo con esta asociación estamos dejando de tener en cuenta algo importante: ellos también aprenden que el chupete significa relajación.

Y entonces puede aparecer el problema de que no sean capaces de estar en calma  sin el chupete. No sólo saben que les calma sino que pasan a necesitarlo y como ya sabemos hay un momento en el que hay que retirarlo porque empieza a no ser beneficioso a nivel odontológico y a nivel social.

¿Eres fumador?

Esta pregunta no la esperabas, pero verás como te ayuda a comprender al/la peque.

Seguramente fumes varios cigarros al día, algunos que fumas cuando estás con gente, en los descansos del trabajo y/o estudio, y habrá algunos que son los que fumas para sentirte más tranquilo. Por ejemplo el que te fumas antes de entrar a una reunión importante de trabajo, el de antes de entrar a la consulta del psicólogo, el de después de una discusión pareja, el que fumas en mitad de un atasco.

En realidad (a nivel objetivo) esos cigarros son iguales que los demás, pero si te propusieras dejar de fumar y yo te preguntara cuáles son los cigarros que más te va a costar de fumar seguramente mencionarías esos porque no sólo tienen que ver con la necesidad física de fumar sino que tienen esa relación cigarro – relajación que hace que te calmes y te quedes tranquilo.

Pues salvando las enormes distancias esto es lo que le pasa a los/las peques con el chupete, no saben relajarse sin él. Podríamos entenderlo también con el chocolate, tocarse el pelo, morderse las uñas…

¿Cómo sé que eso está pasando?

Verás que al retirar el chupete cuando el niño se encuentra mal físicamente o está nervioso por alguna razón tarda mucho en volver a su estado de calma a pesar de que tú sigues haciendo exactamente las mismas cosas. El cuento que le contabas, los mimos, las “cosquillitas”… todo eso ya no tiene el mismo efecto.

Además puede que notes que empieza a costarle un poco dormir (este es el momento en el que el chupete suele estar “permitido” más tiempo).

De hecho, quitarlo poco a poco es en muchos casos una buena alternativa porque va aprendiendo. Pero esto depende de cada caso, hay niños con los que es mejor quitarlo de un día para otro.

Una vez retirado del todo si el niño tarda más en calmarse pero acaba consiguiéndolo él solo entonces es una cuestión tiempo. Dale tiempo para que se habitúe a la nueva situación y a relajarse sin chupete.

Si vemos que no lo consigue entonces se trata de aplicar nuevas estrategias, ¿te acuerdas del vídeo de la técnica de la tortuga?

Además de esta estrategia existen muchas otras pero esta me gusta especialmente porque es sencilla y puede aplicarse en casi todas las circunstancias además a los niños les encanta.

 

Si vemos que empiezan a surgir problemas derivados de eso o que las consecuencias de quitar el chupete han incrementado un problema anterior (rabietas, problemas de conducta, miedos, etc.) entonces lo mejor es consultar con un psicólogo cognitivo-conductual de confianza para erradicar el problema de raíz.

 

Si te ha resultado interesante puedes leer estos otros artículos sobre problemas de conducta en niños:

Problemas de conducta en niños. Mi hijo es un dictador.

Mi hijo pega

Además de este otro vídeo sobre las rabietas:

 

 

Lo que nadie te ha contado sobre la hipnosis – Psicóloga valencia

Si te estás planteando asistir a unas sesiones de hipnosis para poner solución a un problema aquí te dejamos las respuestas a las preguntas que quizá no te has hecho.

¿Qué pasa exactamente en el proceso de la hipnosis?

La hipnosis es un proceso por el cual una persona (no necesariamente psicólogo) utiliza técnicas de sugestión para inducir a otra a un estado de relajación por el cuál la persona sugestionada se deja llevar focalizando su atención en aquello que el primero le pide.

¿Todo el mundo es “hipnotizable”?

No todo el mundo es suficientemente sugestionable como para ser hipnotizado, además también alguien que sí lo sea puede resistirse al proceso.

Alguien poco sugestionable debería estar muy predispuesto a la hipnosis para conseguir ese estado denominado “trance hipnótico”.

¿Se puede quedar alguien hipnotizado después de terminar la sesión de hipnosis?

Eso me recuerda a una película de Woody Allen llamada “La maldición del escorpión de Jade” en la que un mago hipnotiza a los dos protagonistas para conseguir que roben.

 

El estado de “trance” no permanece después ni se alarga en el tiempo. Y la razón es que la persona “hipnotizada” no pierde la voluntad, se deja llevar de forma VOLUNTARIA. Una persona hipnotizada JAMÁS hará nada que no quiera hacer.

De hecho, si así fuera, más de uno utilizaría esto para justificar algún que otro delito.

En lo que respecta a la terapia, se utiliza para casi todo pero una de las “utilidades” que se le otorgan a la hipnosis es tratar de llevar al plano consciente recuerdos que han sido bloqueados en el pasado, incluso llegando a recordar la persona sugestionada cosas que le sucedieron siendo un bebé. A esto se le llama “hipnosis regresiva”. Pero …

¿Todo lo que recuerda una persona hipnotizada es cierto?

En absoluto, es más, ese en concreto es uno de los peligros de la hipnosis. El “hipnotizador” jamás, en ningún caso, debería sugerir que los recuerdos y pensamientos que la persona sugestionada visualiza mentalmente en el momento de la hipnosis son reales.

La capacidad de almacenar recuerdos no se modifica por la sugestión, pero la sugestión sí puede llevar a imaginar como reales cosas que no lo son.

Prueba con este ejercicio y tú mismo/a podrás ver lo sencillo que es:

Dile a alguien que cierre los ojos y extienda sus brazos cerrando sus puños. Después dile que piense que con su mano izquierda está sujetando una cuerda que lleva atada una roca que pesa mucho. Insiste varias veces en esto, verás como su brazo izquierdo va bajando poco a poco sin que la persona sea consciente. 

Fíjate que fácil ha sido para ti que no eres hipnotizador profesional así que imagina lo fácil que le resulta a alguien que se dedica a eso y que además está trabajando con una persona vulnerable y predispuesta a creer en lo que le dice.

Si la persona tiene imágenes mentales durante el proceso de la hipnosis eso se debe a que está siendo sugestionado para ello pero no significa que se trate necesariamente de recuerdos reales.

Además esto puede llegar a tener consecuencias en la vida de la persona que ha asistido a la sesión porque puede tomar decisiones con respecto a su vida basándose en cosas que no son ciertas creyendo que sí lo son.

Puede incluso aparecer un Trastorno de Estrés Postraumático de un acontecimiento que no sucedió en realidad.

¿Cuál es la diferencia entre un hipnotizador y un psicólogo que aplica hipnosis?

El hipnotizador únicamente realiza hipnosis, la aplica como única terapia. Además el hipnotizador no tiene porqué ser psicólogo.

Un psicólogo que aplica la hipnosis como técnica no la anuncia en todas sus redes sociales, no la pone en la portada de su página web, no la “vende” como la solución a todos los problemas porque sabe que eso no es cierto y porque además tiene muchas más técnicas que puede aplicar y que sencillamente están integradas dentro de la terapia.

Además si se trata de un psicólogo cognitivo-conductual la hipnosis es una técnica que raramente utilizará a lo largo de su carrera profesional dado que no está demostrado científicamente que funcione como tratamiento único para ningún trastorno emocional ni tampoco de personalidad y como técnica de relajación (que sería el uso más razonable) aplicamos otras que el paciente puede aprender y auto-aplicarse con más facilidad.

 

¿Es positiva en algún caso?

Sí, es positiva pero no como única forma de terapia. Lo es si se utiliza como una estrategia más. Puede llegar a ser útil en algunos casos de personas con un perfil muy concreto y con un objetivo muy concreto, por eso es importante que no te expongas a que una persona que no sea psicólogo o psiquiatra y sin evaluar debidamente tu caso decida hacer hipnosis.

Es decir, la hipnosis no modifica conductas a largo plazo, no mejora el estado de ánimo a largo plazo y no soluciona problemas por sí sola. Puede utilizarse en terapia de forma esporádica y sólo si el profesional lo considera así. Además el profesional SIEMPRE deberá compartir con el paciente cuál es su objetivo y su razón para utilizar esta técnica y no otra.

 

Unos días después de ser publicado este artículo en esta página web el diario El País publicó este otro http://elpais.com/elpais/2016/05/17/buenavida/1463503199_023877.html