Quiero dejar de fumar

Ya sabes todo lo malo que es el tabaco, incluso los propios paquetes te lo recuerdan FUMAR MATA así, en mayúsculas. Y sin embargo… sigues fumando.

La razón por la que saber todas estas cosas no te hace dejar de fumar es que las consecuencias siempre son a largo plazo y las ves demasiado lejanas y poco relacionadas con el cigarrillo que te estás fumando en este momento. Además tenemos montones de argumentos contrarios a ellas, uno de ellos es el clásico “Pues mi abuelo tiene 85 años, lleva desde los 12 años fumando y está mejor que tú y que yo”

La pregunta que debemos hacernos es si está mejor de lo que estaría si no hubiera fumado. Pero no lo hacemos, porque eso nunca lo sabremos.

¿Cómo sé si es el momento de dejar de fumar?

La manera de decidir si es tu momento es ver si cumples alguno de los puntos de esta lista, cuantos más mejor:

  • Quiero hacerlo. No es que quieran los demás, es que YO quiero.
  • Seguir fumando me impide muchas cosas que me gusta hacer. Pe: disfrutar de una cena sin tener que salir a fumar entre plato y plato, hacer senderismo, aguantar las clases de zumba, etc.
  • Tengo una buena motivación. Hay una razón que me hace dejarlo. Pe: Quiero quedarme embarazada, el médico me ha dicho que debo dejarlo por mi salud, etc.
  • Las personas con las que convivo me apoyan y están dispuestas a ayudarme si me hace falta. Si son fumadores me ayudaran no fumando delante de mi al principio de la terapia, si no lo son comprenderán que puedo tener días en los que esté algo irritable por la abstinencia.
  • Soy consciente de que el tabaco me perjudica.

 

¿Y si lo cumplo qué hago?

La terapia cognitivo-conductual ha demostrado ser eficaz para dejar de fumar pero también sería completamente comprensible que intentaras dejarlo tú sólo/a antes de pasar a intentarlo con un psicólogo/a.

En el caso de que optes por esta segunda opción lo importante es que si fracasas, en lugar de frustrarte contemples la opción de la terapia.

Si tengo dolor de garganta y no se me pasa con ibuprofeno voy al médico en lugar de pensar que ese dolor no tiene solución. Si intento dejar de fumar yo sólo/a  y no funciona entonces debería ir al psicólogo.

¿Por qué terapia y no parches o chicles de nicotina?

Porque la terapia te libera, lo vas a hacer tú sólo/a, vas a ser libre de la adicción por tus propios méritos y además vas a aprender muchas cosas como por ejemplo a desmontar los falsos mitos que tenemos sobre el tabaco.

¿Mitos? Sí, hay uno que seguro que te suena

Un falso mito sobre el tabaco: dejar de fumar engorda.

Además la terapia tiene una fase final orientada a la no recaída. Para disminuir al mínimo la probabilidad de volver a fumar en el futuro.

 

 

 

El niño que era infeliz porque sus padres siempre le decían que sí

Os voy a contar la historia de Hugo

Lola y Javier tienen un niño pequeño, se llama Hugo.

Desde que nació Hugo ambos han tenido que ampliar su jornada laboral porque los gastos se duplicaron en casa y esto significó que Hugo empezó a ir a la guardería desde el día siguiente que la baja de Lola terminó. Su abuela Dolores lo recoge de la guardería a medio día, le hace la comida, van al parque y  después su madre o su padre pasan a recogerlo para darle el baño, cenar y leerle un cuento en la cama.

Hoy en día y por circunstancias ajenas a nuestra voluntad la mayoría de padres y madres trabajan a jornada completa no pudiendo organizarse para encargarse ellos mismos de la crianza y educación de sus hijos que pasan la mayoría del tiempo entre la guardería (o colegio) y casa de los abuelos u otros cuidadores.

Sería injusto decir que esto sólo tiene consecuencias negativas, la verdad es que pasar tiempo en la guardería desde pequeños favorece que los niños sean más independientes y sociables, y estar con sus abuelos (tíos, etc) hace que se sientan queridos, genera fuertes lazos de unión, seguramente llevan una alimentación muy sana y un montón de cuidados extra.

Cuando Lola y Javier recogen a Hugo están muy cansados y cuando tiene rabietas la mayoría de veces ceden a lo que pide porque están agotados como para negociar y además pasan con él mucho menos tiempo del que les gustaría así que tampoco quieren que cada día el tiempo que tienen juntos los tres sea una pelea. 

"No quiero que siempre que esté conmigo estemos discutiendo o decirle a todo que no, después llego a recogerlo a casa de mi madre y no quiere venir conmigo porque sabe que en casa no puede hacer nada de las cosas que hace allí, y total, tampoco pasa nada porque un día no coma fruta"

Poco a poco los niños van aprendiendo cuáles son las reglas, los límites, las cosas que están permitidas en casa y las que no.

Pero Lola y Javier, que están preocupados por si el hecho de discutir con Hugo por las normas hará que él sienta menos apego por ellos, no conocen una información fundamental:

Poner límites y normas en casa hace que el niño se sienta seguro, que la relación de apego sea la correcta, que tenga menos estrés y que sea más feliz.

La razón por la que pasa esto es que cuando dejamos que el niño decida le damos a él toda la responsabilidad de las cosas que le pasan, como figura adulta nuestra capacidad de cuidar de él y protegerlo se tambalea a sus ojos y por lo tanto es muy posible que sienta ansiedad.

No quiere decir que debamos ser estrictos pero sí coherentes con las normas y reglas que ponemos en casa.

Decirle a todo que sí significa dejar en sus manos la responsabilidad de tomar todas las decisiones.

Y un niño no debería tener en absoluto esta responsabilidad porque es un “cargo” para el que no está preparado.

En un adulto sería como si trabajaras para una gran empresa, tuvieras un puesto de bajo rango y de pronto el jefe te cediera su puesto. No sólo te sentirías estresado/a por la falta de preparación sino que seguramente tu visión de la empresa cambiaría: ¿Qué clase de empresa permite que un empleado sin formación específica, preparación y sin haber hecho nada para promocionar  se convierta en jefe y tome todas las decisiones? Una empresa poco seria.

A veces los adultos también caemos en esta dinámica de ceder ante las demandas de nuestros hijos por una razón noble e incluso romántica: “No nos cuesta esfuerzo y le hace tan feliz…”

Por eso para su cumpleaños Hugo recibió todos los regalos que pidió, incluso aquellos que sus padres sabían de antemano que no usaría nunca, invitó a todos los amigos que quiso, etc. Después se enfadó porque sus amigos no querían jugar a lo que él había decidido y el cumpleaños terminó cuando el dijo que quería que se fueran.

Todos siempre le dicen que SÍ

Y a corto plazo Hugo siempre está contento tras recibir ese sí.

Pero la verdad es que Hugo está muy estresado, cada día tiene dos o tres rabietas porque esa es su manera de indicar qué cosas quiere y qué cosas no, pega a sus padres cuando no le dan lo que quiere porque no comprende qué razones pueden haber para que esta vez no le hagan caso, no valora los regalos que recibe porque simplemente tiene todo lo que quiere sin más esfuerzo que enfadarse o llorar. No duerme bien porque no duerme solo, tiene miedo por la noche porque se siente inseguro y siempre quiere dormir con sus padres. No le gustan los desconocidos porque no le dan confianza (no tiene una relación de apego seguro con sus padres) y en el colegio obtiene malos resultados porque todo aquello que le cuesta esfuerzo no sabe afrontarlo de forma resolutiva. Además tiene una muy baja tolerancia a la frustración por lo que cada vez que se le dice que no se siente vacío, triste, enfadado, contrariado y confuso.
Y sus padres entregados, que siempre han querido lo mejor para su hijo, no se explican cómo ha podido pasar eso, siempre han hecho todo lo que estaba en sus manos para que Hugo fuera un niño alegre, feliz, con una buena autoestima, len han dado todo lo que han podido, todo lo que a ellos les habría gustado tener.

Pero han olvidado una cosa: Decirle que no.

 

 

*Artículo relacionado: http://www.psicologadevalencia.es/tipos-de-apego-apego-seguro/

 

La Can-rrera

Este domingo se celebra en valencia la can-rrera, una carrera en la que participarán unos corredores muy especiales. Tienen ventaja para correr porque tienen 4 patas 🐶

Aprovecho esta ocasión para hablar de los beneficios que puede tener correr acompañado de nuestra mascota.

¿QUÉ DIFERENCIA CORRER SOLOS O CORRER CON NUESTRO MEJOR AMIGO CANINO?

  • Mejora la conexión entre ambos. Y favorece que el perro sea más obediente contigo.
  • Es una motivación para ti. Correr con alguien (perro o humano) puede ser una motivación importante a la hora de vencer la pereza. Si tienes un perro joven y activo verás el efecto que correr contigo tiene en él.
  • Es bueno para la salud de ambos. Os mantiene a los dos en forma y previene la obesidad. Si sales a correr tú porque te resulta saludable, llevarlo a él es una forma de proporcionarle cuidados.
  • La satisfacción es doble. Porque cuando veas su cara después de haber corrido a tu lado verás la felicidad personificada.
  • Si tu perro es sociable puede ayudarte a ti a conocer gente. Quizá otras personas que también corren con sus perros.
  • Ganas tiempo. Lo que tardarías en acabar con todas sus energías paseando lo consigues rápidamente si lo llevas a tu lado mientras corres.
  • Es relajante, porque tu perro no te habla de lo que le ha pasado en el día, no te pregunta por los problemas del trabajo, sólo corre. Será algo entre vosotros, un rato para los dos que acabarás agradeciendo mucho después del estrés del día a día.

 

 

 

La técnica del bolígrafo verde

Hace un par de días leí un artículo en internet que hablaba de que algunos padres están empezando a utilizar una nueva técnica con sus hijos pequeños en los ejercicios de “copiar el patrón”, se llama “Técnica del bolígrafo verde”

Hoy os explicaré en qué consiste y también la razón que hace de ella una herramienta fantástica para nuestros hijos.

 

¿Qué es la técnica del bolígrafo verde?

Imaginemos la libreta de un niño dónde está completado el ejercicio de hoy. Tradicionalmente la manera en la que los maestros siempre han corregido es marcar en rojo aquello que estaba mal completado. Estos padres proponen hacer algo diferente, algo tan sencillo pero que es a la vez tan significativamente diferente como marcar en verde aquello que está bien

 

¿Por qué es mejor la opción de marcar en verde lo correcto?

Se basa en una técnica que se aplica en psicología con unos resultados excelentes y de la que ya hemos hablado alguna vez antes:

El refuerzo positivo: cuando quiero que una conducta se repita lo que hago es premiar la conducta adecuada. Además si lo combino con obviar la conducta errónea nuestras probabilidades de éxito aumentan.

Es decir, le muestro al niño cuando lo hace bien y dejo pasar los errores porque no es necesario recalcar lo que está mal si estoy recalcando lo que está bien.

¿Y si no está bien del todo?

Si no hay ninguna de las copias que esté del todo bien, no hay problema, señalamos en verde las que más se aproximen a lo que le pedimos y le explicamos cómo mejorar.

 

Además esta manera de corregir (quizá deberíamos incluso cambiar la palabra “corregir” por otra más adecuada como “orientar”) tiene otra consecuencia positiva: la autoestima.

Nuestros hijos pasan de ver resaltado aquello que hacen mal para empezar a ver resaltado aquello que han hecho bien.

 

 

Al final la puntuación objetiva será la misma pero ¿no resulta mucho más útil que te digan cómo hacerlo que cómo no hacerlo?