Addyi o Viagra femenina

Desde ayer, día 19 de Agosto de 2015, se ha aprobado la comercialización (con receta médica) de la llamada coloquialmente Viagra femenina o “Viagra Rosa” en EEUU.

Es un medicamento llamado Addyi que a partir de ahora los médicos podrán recetar a las mujeres que acudan a consulta aquejadas de un trastorno del deseo sexual hipoactivo.

¿EN QUÉ SE DIFERENCIA DE LA VIAGRA MASCULINA?

A diferencia de la *Viagra masculina, el objetivo principal del Addyi es tratar el Trastorno del deseo sexual hipoactivo (TDSH) que aparece en muchas mujeres al llegar la premenopáusia.

La otra diferencia principal entre las dos es que el Addyi tiene unos efectos secundarios más peligrosos.

* La viagra masculina tiene el objetivo de facilitar la erección y tratar deficiencias en la testosterona.

 

¿QUÉ ES EL TDSH?

El trastorno del deseo sexual hipoactivo consiste en una disminución o ausencia total del deseo de tener relaciones sexuales y de las fantasías. Siempre teniendo en cuenta la edad de la persona, su estado físico y anímico.

 

¿EXISTEN ALTERNATIVAS PARA EL TDSH?

Por supuesto que las hay.

La alternativa más efectiva a nivel emocional es sin ninguna duda la terapia cognitivo conductual por varias razones:

 

  • Es diferente en cada caso porque se adapta a las circunstancias de cada mujer. La disminución del deseo sexual puede aparecer en muchas diferentes situaciones o como consecuencia de acontecimientos muy variados, no sólo en la premenopausia como contempla el medicamento Addyi. El deseo puede disminuir o desaparecer porque existen problemas de pareja, por el nacimiento de un hijo, por una experiencia negativa, etc.
    El psicólogo evaluará cuál es la razón por la que ha aparecido esta disminución del deseo sexual y entonces planteará una terapia para ese caso concreto. Cada mujer además es diferente, tiene unas estrategias diferentes y una manera distinta de gestionar emocionalmente las cosas que le van pasando y esto son datos que el psicólogo también evalúa y tiene muy en cuenta a la hora de elaborar una terapia personalizada.
  • No tiene efectos adversos. Se trata de aprender y avanzar. Solucionar aquello que nos impide estar bien. Eso no puede ser negativo de ningún modo.
    La terapia tiene un ritmo pero siempre se tiene en cuenta a la persona y sus necesidades por lo que no se da un paso si no se siente con fuerzas y ganas para darlo.
  • Es una oportunidad para tratar otros temas, incluso a veces aquello que nos puede parecer el problema principal no lo es en absoluto, a veces es “la punta del iceberg” y eso un psicólogo es capaz de detectarlo.
  • Hace a la mujer auto-suficiente. Es decir, todas aquellas estrategias que aprende en la terapia se las lleva con ella para futuras situaciones. En cuanto aparezca de nuevo una situación similar podrá identificarla y reaccionar a ella de una manera eficaz.