5 claves para cumplir los 10 propósitos de año nuevo

Estamos a punto de despedir el 2014 y dar paso a un 2015 repleto de buenos propósitos y mejores intenciones. Pero parece que al final siempre se repiten los mismos: dejar de fumar, ponerme en forma, ver más a mis seres queridos…

 

¿Cómo conseguir cumplir los propósitos del 2015?

Ponte metas posibles

Para los propósitos del nuevo año no nos sirve “el cuento de la lechera”, si sabemos de antemano que va a ser casi imposible salir a correr el día 1 de enero no nos pongamos este propósito porque seguramente no lo cumplamos y esto nos va a desmoralizar.

Empezar a hacer ejercicio es una buena meta (buena en el sentido de alcanzable) pero tenemos que reconocer nuestros límites y pasar al punto siguiente.

 

Elabora un plan de acción

Tener un buen plan de acción es algo que favorece el cumplimiento de cualquier propósito que tengamos.

¿Qué te parece si en lugar de ponernos como meta salir a correr el día 1 de enero nos ponemos como meta ir a comprar el equipo de correr el día 7 que habrán acabado las fiestas y además empiezan las rebajas?

Vamos a paso a paso, no podemos pretender amanecer el día 1 teniendo la responsabilidad de ser una persona nueva y sin haber empezado por los cimientos.

 

Ponles límite espacio/tiempo

Si por el contrario tendemos a ser más laxos con nuestros propósitos siempre es funcional ponerles un límite espacio-temporal.

Por ejemplo: Mirar qué gimnasio me combiene más a partir del día 7 de enero y apuntarme como muy tarde el Lunes 12 de enero.

De esta forma nos obligamos a hacerlo y no tenemos que tomar decisiones (muchas veces marcadas por la pereza), simplemente tenemos que cumplir con la agenda.

 

Otorga una consecuencia positiva a su cumplimiento

Tenemos la tendencia de castigarnos cuando no cumplimos lo que nos proponemos pero rara vez nos premiamos por conseguir nuestras metas.

¿Cómo se hace esto? El primer día que pase completo sin fumar lo celebro por ejemplo con una sesión de cine en pareja, de saliendo con mis amigos, etc.

 

Busca ayuda para aquellas que no puedas enfrentar solo

Dejar de fumar es un buen ejemplo de propósito de año nuevo que nos cuesta cumplir porque no tenemos los conocimientos necesarios para hacerlo solos.

Buscar ayuda profesional para este y otros propósitos de este tipo (otro ejemplo sería empezar una dieta, solucionar los problemas de pareja, etc) facilita su cumplimiento paso a paso y sobretodo su resultado satisfactorio.

 

 

 

 

5 Razones para no rechazar un dulce navideño

Nos esperan unos días de reuniones familiares y con amigos alrededor de una mesa.

Aquí te dejo 5 razones para no rechazar un dulce navideño.

1. Resistirse a la tentación hace más probable el atracón

Está comprobado y es una de las razones por las que las dietas restrictivas no funcionan. Estar peleando constantemente con la tentación de ingerir algún alimento hace que aún lo deseemos más y que cuando “caigamos en la tentación” no podamos parar y no nos conformemos con una dosis pequeña.

¿La mejor opción? Cómete ese mantecado que te está llamando desde su bandeja hace más de media hora.

 

2. Una vez al año…

Pasamos todo el año cuidándonos, pendientes del gimnasio, la dieta, el running, el yoga, el crossfit, etc. De vez en cuando hay que premiarse y ¿Qué mejor momento que a final de año?

12 uvas no cuentan como capricho.

Ser demasiado estricto no nos hace encontrarnos mejor, no debemos olvidar que cuando nos exigimos mucho también tenemos que darnos vacaciones.

 

3. El dulce nos pone de buen humor

Si no lo crees, ¡ponte a prueba!

 

4. El alcohol, mejor con el estómago lleno

Si no queremos ser el “alma en pena” de la fiesta cenar bien nos ayudará a aguantar mejor el vino, el brindis y las copas.

Y tener mejor cara en la comida de mañana.

 

5. Ser flexible nos libera

Darnos caprichos nos hace sentir libres, romper con las normas, estar relajados. No podemos agobiarnos por si ganamos un par de kilos en Navidad.

Disfruta, déjate llevar, son sólo unos días y ya habrá tiempo de volver a la rutina y a la lechuga cuando pasen las fiestas.

 

 

 

Begoña Albalat – Psicóloga de Valencia

Os desea una feliz Navidad y un año lleno de prosperidad y alegría.

Niños y regalos de Navidad

¿Demasiados regalos de Navidad harán a mi hijo más caprichoso?

¿Dejará de valorar las cosas?

¿Se convertirá en una persona materialista?

 

Estas son preguntas que me hacen muchos padres (tíos, abuelos, etc.) ahora que se acercan las navidades.

También me hacen preguntas tipo:

 

¿Si no me puedo permitir lo que me pide lo pasará muy mal?

 

Estas son las dos caras de la misma moneda: LOS REGALOS NAVIDEÑOS.

 

Es importante diferenciar si los niños lo piden a los Reyes Magos o a los padres: recordemos que los Reyes Magos son todopoderosos y que no tienen un límite económico por lo que lo lógico es que los niños les pidan absolutamente todo lo que les gusta, no debemos tomarnos esto como un signo de que el niño es “caprichoso”. En el caso de que pidan a los padres (tíos, abuelos, etc.) somos nosotros como adultos quienes debemos decirles dónde está límite.

Que un niño se comporte de esta forma en navidades no quiere decir que vaya a seguir pidiendo así durante todo el año. Pedir regalos forma parte del ritual navideño.

Pero si generaliza esta forma de pedir a otras ocasiones (por ejemplo en sus cumpleaños) lo que debemos hacer como padres es hacerle ver que, aunque pida todas esas cosas, las personas que le regalan elegirán qué le regalan.

 

Puede suceder que si le concedemos la posibilidad de obtener muchos regalos en navidad un regalo eclipse por completo todos los demás y por lo tanto pasen a un eterno segundo plano. Esto en realidad no sería nada malo para el niño pero sí para quienes le han hecho el resto de regalos, a veces es mejor menos pero más acertado.

 

 

¿Qué consecuencias negativas reales puede tener para un niño recibir muchísimos regalos en Navidad? Sólo una:

 

  • Que no disfrute plenamente de todos los regalos porque le falta tiempo para hacerlo durante las vacaciones (esto pasa más cuando llegan el día 6 de enero)

 

 

Somos nosotros quienes debemos enseñarles a acotar y a elegir entre todas las opciones. La Navidad es una buena ocasión para enseñarles a elegir, a priorizar, a tomar decisiones y a compartir.

Algunos consejos sobre cómo hacerlo:

 

  • Con el catálogo delante poner un orden de regalos favoritos. A veces esto resulta muy complicado por la edad del niño, en ese caso una alternativa es ponerlos de dos en dos y que elija uno y así ir acotando la lista.
  • Ser claro sobre cuántos regalos puede pedir.
  • En el caso de que dude entre varios dejar abierta la posibilidad de que “Los Reyes Magos” elijan.
  • Si no nos podemos permitir un regalo NUNCA dejar que forme parte de la lista y después decirle que no lo han traído porque no se ha portado tan bien este año.
  • No dejar que marque todos los regalos del catálogo porque entonces la “acción de elegir” pasa a ser “acción de eliminar” y es más complicado conseguir que esté motivado a hacerlo.
  • Nunca menospreciar un regalo que marca como elegido (porque consideramos que es más del otro sexo, porque nos parece feo, porque nos parece inútil, etc.)

 

 

 

El mejor pronóstico para que quede encantado con los regalos es que todos fomentemos la ilusión al recibirlos.

En tiempos de crisis es posible que no podamos permitirnos hacer todos los regalos que querríamos, pero no olvidemos que los niños no valoran los regalos por su precio si no por lo que pueden disfrutar jugando con ellos. Si cuando abre los regalos nos ponemos a jugar con ellos y le ensañamos que puede divertirse mucho no habrá problema.

 

 

 

 

 

Doble check azul y sus consecuencias

WhatsApp, esa aplicación que nos tiene todo el día comunicados, que nos hace sentirnos siempre acompañados, dentro de grupos y subgrupos y en conversación abierta siempre con alguien… Pero, ¿es eso lo que queremos siempre?, ¿realmente nos sentimos cómodos siempre pendientes de contestar a todo lo que nos preguntan?

 

Antes del doble check azul había otra forma de control (aunque con algunos teléfonos se puede desactivar) que era mirar la última conexión. El problema aparece porque el doble check azul, a diferencia de la última conexión, te indica que la persona no sólo se ha conectado a whatsapp sino que además ha entrado en tu conversación, por lo que estás mucho más seguro de que ha leído lo que has escrito (aunque nunca al 100%).

 

Este doble check se ha convertido en una manera de controlar quién nos lee, cuándo nos lee y (curiosamente) quién nos ignora o nos quiere menos o nos hace menos caso.

Damos por hecho demasiadas cosas que no son 100% seguras:

La otra persona sabe que lo he leído y que no le he contestado…

El error es que partimos de esta premisa para llegar a una conclusión que no se deriva directamente de ella:

…por lo tanto sabrá que no quiero contestarle.

Y de ahí la consecuencia, que en realidad son dos posibles consecuencias:

1. Ansiedad porque no le puedo/quiero contestar y va a molestarse porque sabe que lo he leído.

2. Contestar sin querer hacerlo para que no se enfade.

 

– ¿Cenamos esta noche? √√

(escribiendo…)

(escribiendo…)

(escribiendo…)

(en línea)

(escribiendo…)

– Ok.

 

 

Vamos por partes:

Lo primero que tenemos que hacer es contestar a una pregunta:

¿Que alguien lea un whatsapp y no conteste significa necesariamente que no quiere contestarnos?

Seguramente a todos nos ha ocurrido que hemos recibido un whatsapp y lo hemos leído y no hemos podido responder al momento.

Se me ocurre este ejemplo: conduciendo aprovechamos que estamos en un semáforo y nos metemos en la app, leemos el whatsapp de alguien (y de paso algunos de unos grupos) y de pronto se ha puesto en verde sin que hayamos contestado aunque queríamos hacerlo y teníamos una respuesta.

Pero es que además seguro que también a muchos nos ha pasado que acto seguido hemos recibido un whatsapp de esa persona diciendo: “me ignoras” o algo parecido a eso, o el siempre explícito mono que se tapa las orejas.

 

Así pues queda demostrado que leerlo y no contestar de forma inmediata NO significa que no queramos contestar, que no sepamos qué decir o que ignoremos a esa persona.

Pero entonces aparece otra pregunta en mi cabeza:

¿Aunque así fuera, acaso estamos obligados a contestar a los whatsapp si no queremos hacerlo?

¿No es el whatsapp una forma de comunicación que tiene como VENTAJA el hecho de que podemos post-poner la respuesta? Es decir, en una llamada telefónica sí sería más adecuado justificarlo cuando no contestamos a una pregunta concreta pero en whatsapp podemos sencillamente leer y contestar más tarde porque lo decidimos así y sin tener que excusarnos.

Al fin y al cabo, si es algo tan urgente la persona puede llamarnos por teléfono o acudir en nuestra búsqueda.

Y esto nos lleva a última pregunta:

¿Debemos sentirnos mal por no contestar un whatsapp después de haberlo leído o por no obtener una respuesta inmediata a nuestro whatsapp?

La respuesta está clara: NO.

Si soy yo quien lo lee y no contesta deberé recordar que:

 

  • Si es algo urgente la persona que me lo envía tiene la posibilidad de llamarme por teléfono.
  • Leer el whatsapp a nivel práctico no es lo mismo que escribir por lo que está más que justificado que en algunas ocasiones sea posible leer pero no contestar.
  • Estoy en mi derecho de no contestar de forma inmediata dado que la persona no me ha hecho la pregunta en una llamada o en persona sino por una vía que sabe que tiene esa particularidad.

 

 

 

Si soy quien lo envía y ve que lo leen y no contestan sólo tengo que poner la anterior lista en tercera persona.

 

  • Si realmente me urge puedo llamar por teléfono y si no me urge no hay problema en esperar.
  • Es posible que la persona esté en una situación en la que lo pueda leer pero no contestarme.
  • La otra persona tiene derecho a tomarse el tiempo que quiera en contestarme sin que eso signifique necesariamente que me quiere menos, me ignora, etc.

 

 

 

Caer en la trampa del “falso control” que nos da este √√ sólo nos llevará a tener falsas creencias que nos producen ansiedad y dependencia.

Tener una forma de pensar objetiva y realista a la hora de utilizar esta forma de comunicación es la mejor medida preventiva de adicciones al teléfono móvil y de otros problemas derivados.

 

Comparte este artículo con tus amigos para que sepan por qué a veces no contestas a los whatsapp de forma inmediata.