Cuidar de tu relación de pareja en 8 pasos.

¿Se pueden inventar verbos? Quiero decirte uno: Yo te cielo. 

Frida Kahlo

 

La terapia de pareja es uno de los temas más emocionantes y estimulantes que trato como psicóloga. Y de entre los casos que he visto existen parejas cuyo principal problema es que a pesar de que se quieren mucho tienen serias dificultades para hacérselo ver al otro.

¿Cómo hacemos ver al otro cuánto nos importa? Aquí 8 claves para cuidar tu relación de pareja:

 

1.Escucha: Cada cosa que dice es importante, pero hay que prestar especial atención a aquellas cosas que le provocan emociones tanto positivas como negativas. Este es el punto de partida para saber cuándo hay que actuar mostrando apoyo y cariño. Si tu pareja te habla de un tema que sabes que le preocupa es importante que, en la medida de lo posible, dejes aquello que estás haciendo y le escuches. De igual manera hay que hacerlo con aquellas cosas que le gustan y le motivan. Saber que tiene tu apoyo tanto en sus proyectos como en sus momentos malos es fundamental para que la relación funcione.

 

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2. Cuida los detalles: Cada día es importante tener detalles con tu pareja. No hace falta en absoluto que sean cosas materiales, un detalle significa algo diferente que salga de la rutina y que sea agradable para los dos. Algunos ejemplos: darle un masaje, dejarle una nota cariñosa, decirle un piropo diferente…

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3. Sonríe: Sonreír a tu pareja y las miradas cómplices entre los dos harán que os sintáis más unidos reforzando vuestros lazos. Además como ya hemos visto en otros artículos la sonrisa ayuda a tener un mejor estado de ánimo no sólo al que la recibe sino también al que la da. Sonreír a la pareja hará que existan menos discusiones entre vosotros.

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4. Habla en positivo: Cuando quieras o necesites que tu pareja haga algo por ti o cambie algo que no te sienta bien o no te gusta plantea el cambio en positivo, propón una conducta alternativa y no te limites únicamente a decir lo que no quieres.

Por ejemplo: Si quieres que nada más llegue a casa te busque y te de un beso como hacía antes no digas: “Es que antes siempre me besabas al llegar y ahora ya no lo haces, parece que ya no te importo…”,

dile lo que necesitas: “Me gustaría que cuando llegaras a casa me dieras un beso porque cuando lo haces me siento genial y lo echo en falta” 

 

5. Recuerda qué es lo que te gusta de él/ella: De vez en cuando párate a pensar qué cosas te enamoraron de él/ella cuando empezasteis y deja que esa sensación te invada de nuevo cuando las haga. ¡Y por supuesto hazle saber cómo te sientes!

“Cuando te tocas así el pelo me recuerda a nuestras primeras citas, eso siempre me ha encantado de ti”

 

6. Habla de proyectos a largo plazo: Los tienes en mente, sabes que quieres estar con esa persona a largo plazo pero, ¿se lo dices? Hazle partícipe de tus proyectos juntos, de cómo te imaginas con él/ella en el futuro, habla de las cosas con las que fantaseas y de aquellas en las que estáis trabajando día a día. A veces damos por hecho que la otra persona sabe que la incluimos en nuestros planes de futuro y no siempre es así, y aunque lo fuera, ¿a quién no le gusta que la persona a la que quiere le diga “te quiero en mi vida para siempre”?

 

7. El momento de los dos: Si tenéis hijos, o vivís en lugares separados y no tenéis tiempo de veros a solas durante el día es importante elegir un momento al día que sea sólo de los dos. A veces la rutina y el cansancio nos llevan volando de un día a otro sin darnos cuenta de cómo vamos pasando los días. No hay que descuidar ese momento juntos, si estamos cansados hay que hacer un esfuerzo por escuchar al otro, que nos cuente cómo ha ido su día y hacer nosotros lo mismo. Sentir que estáis los dos unidos contra los problemas y que os apoyáis mutuamente en el día a día.

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8. Sexo: No hay una cifra óptima ni unas claves únicas que sirvan para todas las parejas. Este es un tema lleno de matices y que cada pareja lleva de una manera particular y única. Lo importante es no descuidarlo ni en calidad ni en frecuencia con el paso del tiempo. Hay temporadas en las que por muchas razones diferentes (trabajo, estrés, niños, problemas familiares, problemas de un miembro de la pareja, salud…) se puede ver reducida la cantidad o la calidad de los encuentros sexuales, pero no hay que dejar que continúe esa rutina una vez el problema se ha terminado. Cuidar de la pasión es tan importante como cuidar de la intimidad y del compromiso.

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