Problemas de conducta en niños. Mi hijo es un dictador.

Veamos en qué consisten los problemas de conducta en niños desde un caso práctico:

 

Desde hace un tiempo la dulce María de cinco años de edad se ha convertido en la dueña de la casa. Sus padres no se explican cómo han llegado hasta este punto, siempre ha sido un niña buena, nunca había tenido problemas con otros niños ni con adultos y su profesora de la guardería dice que se porta estupendamente, pero es entrar en casa y se convierte en una pequeña dictadora. Tiene constantes rabietas que se descontrolan y llegan a durar horas, no hay forma de hacer que coma o se bañe a la hora, pega a su hermano mayor de siete años y se niega a compartir con él los juguetes… Sus padres lo han intentado todo, pero sin éxito.

¿Qué es una rabieta?

Una rabieta es una manera inadecuada y aprendida que tiene un niño de manifestar que está en desacuerdo con alguna situación o norma. Y si es aprendida… ¿cómo y de quién lo ha aprendido? Volviendo al caso de María, una de las cosas que más extrañan a sus padres es que su hermano mayor no es así en absoluto, nunca ha tenido rabietas y siempre ha sido muy obediente, por lo que no se puede explicar por un aprendizaje por modelado (con un modelo). Pero existe otro tipo de aprendizaje, María ha aprendido que en general cuando se comporta de esta manera siempre suele conseguir lo que quiere. Sus padres reconocen que algunas veces ceden ante las rabietas porque pasan vergüenza en sitios públicos, porque la niña a veces se hace daño golpeándose, porque tienen prisa por ir a trabajar, por no perjudicar a su hermano… Así es como funciona el aprendizaje que ha llevado a María a provocar este tipo de situaciones cada vez que desea algo o que está en desacuerdo con una norma. Rabieta = Consigo lo que quiero. ¿Y las veces que no lo consigue? Cómo mínimo consigue atención, aunque sea para imponer un castigo, y esa atención es suficiente premio para María que con su edad valora la atención de sus padres por encima de todo.

 ¿Cómo acabar con esta situación?

Lo mejor que se puede hacer es no poner excusas para la conducta del niño retrasando en el tiempo el momento de buscar ayuda. Dado que se trata de una conducta aprendida, a más ensayos más afianzada queda y esperar a que “se le pase la mala racha” sólo incrementará la mala conducta. Un profesional de la psicología que esté cualificado para trabajar este tipo de problemas dispone de las herramientas y las pautas que los padres deberán aplicar en el día a día y que llevarán de forma adecuada y afianzada a un cambio de conducta en el niño.

 

Asertividad, o cómo decir lo que quiero decir

A veces, en algunas situaciones sociales nos vemos sobrepasados o acorralados incluso sin saber cómo expresar lo que sentimos o lo que queremos.

La asertividad es la capacidad de trasmitir a los demás aquello que necesitamos u opinamos respetando a la vez al oyente. En mi consulta en el centro de Valencia trato este y otros temas similares relacionados con las habilidades sociales y la fobia social.

Para comprender bien qué es la asertividad debemos conocer cuáles son nuestros derechos asertivos y para esto haremos una ampliación del famoso decálogo de Smith.

Decálogo de los derechos asertivos de Smith:

1. Tenemos derecho a juzgar nuestro propio comportamiento, nuestros pensamientos y nuestras emociones, y a tomar la responsabilidad de su iniciación y de sus consecuencias.

La opinión de los demás la podemos tener en cuenta pero al final lo más importante es lo que yo pienso. Además hay que diferenciar bien la palabra “responsabilidad” de la palabra “culpabilidad”, ser responsable de las consecuencias de nuestros actos no es lo mismo que ser culpable. Culpabilidad lleva implícita una connotación negativa.

2. Tenemos derecho a no dar razones o excusas para justificar nuestro comportamiento.

Es un derecho pero hay que considerar que no hacerlo no resulte agresivo o un problema. Por ejemplo: no justificar nuestro comportamiento ante nuestro jefe en el trabajo nos supondría un problema, o no justificar que hemos llegado tarde a una cita con un amigo puede ser algo “agresivo” o resultar “antipático”.

3. Tenemos derecho a juzgar si nos incumbe la responsabilidad de encontrar soluciones para los problemas de otras personas.

Ayudar a los demás es algo que nos enriquece y siempre resulta positivo, pero no es una obligación. Tenemos derecho a decidir si queremos o no buscar soluciones para los problemas de los demás. Por ejemplo: si un amigo me llama porque necesita que alguien le preste su coche mañana para ir al trabajo, y yo no voy a necesitar el coche pero no quiero dejárselo, estoy en mi derecho de no hacerlo sin sentirme culpable por ello.

4. Tenemos derecho a cambiar de parecer.

Siempre y cuando no estemos violando los derechos de los demás. Cambiar de opinión no es algo negativo y tampoco algo vergonzoso o de personas “con poca personalidad”. A veces la sociedad tiende a evaluar esto como signo de debilidad. Pero no lo es en absoluto.

5. Tenemos derecho a cometer errores y ser responsables por ello.

Equivocarse es normal y debería suponer un problema sólo por las consecuencias que produce a nivel práctico, no a nivel moral.

6. Tenemos derecho a decir “no lo sé”.

Estamos en nuestro derecho de manifestar que desconocemos un tema sin sentirnos por eso avergonzados.

7. Tenemos derecho a ser independientes de la buena voluntad de los demás antes de enfrentarnos con ellos.

No siempre queremos recibir la ayuda que se nos ofrece. Que alguien trate de ayudarnos no nos obliga a recibir esa ayuda si no la queremos. Rechazar una ayuda respetando a los demás y haciéndolo de forma asertiva no debería suponer un problema.

8. Tenemos derecho a tomar decisiones ajenas a la lógica.

Hacer esto como norma puede llevarnos a tener algunos problemas, pero considerando esto, podemos actuar a veces de forma “poco lógica”.

9. Tenemos derecho a decir “no lo entiendo”.

Esto además facilita que el otro se explique de nuevo dándonos así la oportunidad de comprender lo que nos está tratando de explicar.

10. Tenemos derecho a decir “no me importa”.

Hay que matizar que esto hay que hacerlo sin ser agresivo con el interlocutor y siempre de forma asertiva.

 

 

Aquí os dejo mi video sobre asertividad.

 

La Peligrosa Operación Bikini

¿Qué es la operación bikini?

Así se le llama a la “puesta a punto” para el verano. Consiste en aumentar el tiempo que dedicamos al ejercicio y empezar cualquier tipo de dieta con el fin de perder los kilos de más que se han ocultado bajo la ropa en invierno.
A principios de Mayo se nota que aumenta la gente que sale a correr, nuevas caras en los gimnasios, etc. Pero esto tiene consecuencias peligrosas.

Antes de seguir sería interesante distinguir bien entre lo saludable y lo peligroso y la manera de hacerlo es la siguiente:

  • Saludable: comer sano y hacer ejercicio moderado durante todo el año.
  • Peligroso: hacer dieta restrictiva y hacer ejercicio de forma intensiva durante dos meses.
  • No sólo es peligroso a nivel físico por las consecuencias obvias de la falta de ingesta calórica y la sobrecarga de los músculos y las articulaciones por el ejercicio intenso, sino también a nivel mental.

 

¿Cómo nos afecta el verano, los cánones de belleza y el deseo de agradar? ¿Dónde empieza todo?

Somos animales sociales y como consecuencia tenemos el imperioso deseo de formar parte de la sociedad y no ser excluidos por no cumplir los requisitos que esta nos dicta. Al fin y al cabo todo se basa en un aprendizaje sencillo, la relación entre “persona triunfadora” y “persona delgada y en forma”. Lo hemos aprendido desde la cuna, en cada anuncio publicitario, en cada serie de televisión, en cada película… y al final hemos caído atrapados en esa red sin salida que nos lleva a tener complejos y deseos irreales y dañinos que pueden desencadenar en un sinfín de conductas peligrosas para nuestra salud y que rozan a veces el trastorno alimenticio.
Quizá tú mismo te reconozcas en algunas: Cuando se acerca el buen tiempo comenzar a hacer dieta restrictiva, tomar más el sol o broncearte con el fin de parecer más definido o tapar imperfecciones, apuntarte al gimnasio y hacer auténticas maratones de ejercicio para quemar y/o muscular, comer más frutas y verduras y dejar el dulce, consultar foros de internet con el fin de saber cómo perder peso en poco tiempo, observar tu cuerpo con más detenimiento encontrando más y más imperfecciones, aplicarte más cremas y/o maquillaje, etc.
Algunas de estas conductas no son perjudiciales en su justa medida, otras lo son de entrada, pero todas son la consecuencia de una necesidad de agrado a los demás que pone en juego nuestra autoestima.

Es un arma de doble filo, tiene dos posibles consecuencias:
Por un lado tenemos el fracaso de la “operación bikini”, que es lo que más probablemente suceda y que nos lleva a una sensación de frustración y de desagrado con nosotros mismos que implica una inestabilidad emocional y en algunos casos un verdadero problema de autoestima e incluso depresión. Hemos invertido mucho esfuerzo y a veces dinero en ponernos en forma, hemos pasado hambre, hemos sometido al cuerpo a muchos esfuerzos, puede que incluso a lesiones y al final no vemos el resultado que pensábamos ver. Aparece la tristeza y la sensación de vergüenza a mostrarnos, sobretodo se suele dar en adolescentes, y puede aparecer la primera señal de alarma, la necesidad de ser aún más restrictivo en la dieta y más exigente en el ejercicio que puede desencadenar en un trastorno alimenticio grave o bien en resignación y auto-castigo que pueden desencadenar en problemas emocionales como la depresión.
Por otro lado puede suceder que la “operación bikini” funcione, y consigamos lo que pretendíamos, perdiendo esos kilos que queríamos quitarnos y encontrándonos mejor con nuestro cuerpo. Pero, ¿qué aprendizaje sacamos de esto? Volvamos al adolescente, seguramente aprenderá algo así como “Si hago una dieta restrictiva y dejo de comer algunos alimentos y me salto comidas, puedo conseguir el cuerpo que quiero”, por lo que la próxima vez que quiera perder peso recurrirá a este tipo de conductas corriendo el riesgo de nuevo de caer en la trampa del trastorno alimenticio.

¿Y qué podemos hacer al respecto?

Es importante conocer bien este tipo de información y saber cuál es la manera adecuada de perder peso y ponerse en forma en el caso de necesitarlo. Además de eso lo adecuado sería consultar a un profesional de la nutrición para que determine si realmente estamos por encima del IMC normal y qué tipo de dieta debemos llevar a cabo.
Si hemos detectado este tipo de conductas nocivas en otras personas es importante no reforzarlas, no elogiar ese tipo de conducta, no hacerle ver que estamos impresionados, o que admiramos lo que hace, y en el caso de detectar un problema recomendarle a un psicólogo profesional que estará capacitado para evaluar y tratar su problema tanto alimenticio como emocional.